La medida, que se anunciará de manera oficial en los próximos días, viene a complementar el régimen de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) que entrará en vigencia el 1 de febrero. Si a esto se le suma que la Argentina -lo mismo que Brasil, Uruguay y Paraguay, sus socios en el Mercosur- acordaron que cada país tiene derecho a elegir 100 líneas de productos (posiciones arancelarias) para elevar hasta el 35% el derecho a importarlos, se habrá completado una barrera de formidables dimensiones contra el ingreso de mercadería desde el exterior.
Este conjunto de medidas constituirá un blindaje contra lo que -se supone- podría ser una invasión desde Oriente, atento a los sobrantes de stocks que casi con certeza acumulará China por causa de la crisis internacional. Esto es así pese a que Paglieri les dijo a los empresarios que «a algunos países un arancel del 35% no les hace ni cosquillas», en obvia alusión a China.
En su larga reunión con la dirigencia de la CAC, la funcionaria no reveló cuáles serán los sectores que ingresarán al régimen de licencias no automáticas; sin embargo, dejó caer una pista: dijo que el Gobierno «alentará el desarrollo local de la fabricación de maquinaria». Se sabe que las importaciones de bienes de capital constituyen una de las mayores obsesiones del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en su declarada cruzada por garantizar un superávit comercial cercano a los u$s 12.000 millones este año.
Pedidos
Admitió también que había un largo listado de empresarios que le pedían a su secretaría que incluyera a su sector entre los que se incorporen a las licencias no automáticas.
Paglieri -que estuvo acompañada de su subsecretaria, Paula Español- tampoco adelantó cuáles serán las posiciones arancelarias que atacarán con un gravamen del 35%, listado que está elaborando en conjunto con la ministra de Industria, Débora Giorgi. La posibilidad de aumentar el arancel a determinados productos (a elección de cada país) por encima del arancel común del 20% había sido acordada en la última reunión del Mercosur celebrada en Montevideo.
La secretaria anticipó que su organismo no adherirá al listado de reparticiones públicas con derecho a intervenir en el régimen de DJAI; está claro que con la supervisión directa de Moreno es suficiente para ese sector del kirchnerismo, pero dijo que el Gobierno «echará mano a todos los regímenes que haga falta para cuidar el empleo argentino y la balanza de divisas». Su par de Comercio Interior no lo habría dicho de manera muy diferente.
En tono casi de confidencia, Paglieri les dijo a los representantes empresariales que el Gobierno prevé «un segundo semestre muy complicado, con sobrantes de stocks; por eso es fundamental impedir invasiones desde el exterior que podrían volver a poner en peligro el modelo industrialista».
La reunión de ayer no aportó a los empresarios demasiados datos técnicos, pero al menos se fueron del despacho de la funcionaria con más información sobre el cierre de fronteras que se cierne para el comercio exterior, al menos durante este año.
Aclaraciones
En lo que hace al memorando enviado por Moreno el martes, la CAC preparó un documento de catorce puntos en el que se le piden aclaraciones al supersecretario respecto del formulario que deberán llenar y someter a consideración de Comercio Interior quienes quieran importar.
Tal como publicó ayer este diario, la Nota de Pedido prevé nueve datos que se proporcionarán allí. Básicamente, en su respuesta de ayer la CAC pide formalidades: cómo calcular el monto en dólares de una importación que se hace en otra moneda, si la descripción de la mercadería a ingresar puede hacerse a través de un anexo (el formulario original sólo tiene un renglón para ello, medida obviamente insuficiente), qué pasa si una mercadería importada a granel y en barco sufre la pérdida del 1% o el 2% en viaje, que es habitual, etc. Quedaron esperando respuesta.
En tanto, hoy por la tarde se reunirán Ricardo Echegaray, titular de la AFIP, y José Ignacio de Mendiguren, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA). Tratarán de limar las asperezas que se produjeron a partir de que este diario reveló la existencia de un pedido de prórroga presentado por la central fabril para la entrada en vigencia de las DJAI. No se esperan chisporroteos ni que el enojo se prolongue: el dirigente de la UIA viene trabajando prolijamente para optimizar el vínculo de su entidad con el Gobierno.
Fuente: Ambito Fianciero - Sergio Dattilo
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