La seca se instaló en el otoño y no se fue más. En el último año las lluvias en Entre Ríos no llegan a promediar el 50 % de la media histórica. Solo en diciembre las lluvias acumuladas alcanzan, en el mejor de los casos, al 25 % del régimen pluvial habitual.
Además del conflicto entre el sector agropecuario y el Gobierno, el clima decidió jugar un rol tan protagónico como negativo.
“Se puede discutir más o menos rentabilidad, pero acá estamos hablando de rendimientos” expresó a Campo en Acción Daniel Welschen, ex funcionario, legislador por dos períodos y productor agropecuario.
La sequía, que se instaló en el último otoño, cobró un peaje bien alto ya en la campaña triguera. Disminución de un 20 % de la superficie sembrada poca humedad en los suelos y elevados precios de los insumos mediante que se completo con una sensible disminución de los rindes a la hora de la cosecha.
“Tuvimos casi un 40 % de merma en los rindes comparando con el ciclo agrícola anterior. Estamos hablando de 350 mil toneladas menos”, recordó el ex funcionario.
Pero aún faltaba la campaña de granos gruesos. “En el caso del maíz el panorama es muy complejo con estimaciones que van del 70 al 80 % de pérdidas” apuntó Welschen.
Para la soja el escenario no deja de ser una complicación. No se completaron las siembras de primera falta un 10%- y las de segunda se implantó apenas el 50% -están a punto de pasar al recuerdo, por la fecha límite para el cultivo: 10 de enero.
“En los últimos años Entre Ríos produjo en casi 6 millones de toneladas. En este ciclo se estaría perdiendo 1,2 a 1,5 millones, lo que representan unos 250 millones de dólares” sintetizó Daniel Welschen.
“El impacto es en el mediano plazo, en 2009 y también en 2010. El productor tiene que pagar parte de su deuda, y con qué ingresos lo va a hacer” se preguntó.
La recuperación del diálogo permanente con el sector agropecuario “es una necesidad, con una mesa de trabajo que funcione periódicamente para buscar los caminos que ayuden al productor ante situaciones como esta” apostó.
Sin dudar consideró que “se debe decretar la emergencia o desastre agropecuario. Pero no sólo de la agricultura. El impacto es muy fuerte en la ganadería, en la lechería, en el sector citricota y hasta en el forestal”, sostuvo quien se desempeño en dos etapas en la cartera agropecuaria provincial.
“Es imprescindible separar la parte conflictiva del problema de la sequía y hay que ayudar al productor a superar esta emergencia climática”.
Entre las herramientas sugeridas, Welschen subrayó la asistencia directa vía créditos “a los productores, pero entendiendo que la situación compromete a las cooperativas, a los acopios” explicó.
Con la experiencia de su paso por la gestión pública, admitió que “el problema va para un tiempo largo, y el Gobierno provincial necesita el apoyo del Estado nacional. No se sale sin asistencia del Gobierno nacional”.
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