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Contratistas preocupados Actualidad

Arrendamientos: Más del 10 % de aumentos

La estadística de la Compañía Argentina de Tierras muestran que los arrendamientos en las mejores zonas agrícolas subieron de 10,5 quintales en 1997 a 17 quintales en la última campaña. volverían a subir este año cerca del 10%.
22/05/2007 00:00 hs

Sin dudas, producir soja ha sido un gran negocio en los últimos años. Pero ha habido un negocio todavía mejor: alquilar los campos para que otros corran con los riesgos y hagan el trabajo. Los "rentistas" agrícolas, en rigor, se han quedado en los últimos tiempos con el grueso de la montaña de dinero que movilizó la soja. Y van por más, porque el costo de los arrendamientos subiría 10% este año.

No hay números precisos, porque todo depende de cada zona y cada campo. Los dueños de la tierra están cobrando de 12 a 22 quintales (cada quintal son 100 kilos) de soja por hectárea, cuando un buen campo sojero puede llegar a dar de 35 a 45 quintales, y el promedio nacional está en 30 quintales. Es decir que el costo del alquiler suele representar más de la mitad del ingreso.

Varios economistas consultados por Clarín coincidieron en que este es uno de los temas críticos de la agricultura pampeana. Es que se estima que el 60% de la cosecha es realizada por "arrendatarios", ya sean chacareros que manejan campos cercanos, contratistas o por grandes "pooles de siembra" que canalizan dinero hacia el negocio agrícola.

El economista de AACREA Ricardo Negri aporta un ejemplo construido en base a los promedios zonales de producción en el centro bonaerense. Una soja de primera rinde allí unos 28 quintales por hectárea, los cuales dejan un margen bruto (antes de impuestos) de 283 dólares. Con ese dinero, el arrendatario debe cubrir el costo del alquiler, que en este caso es de 13 quintales, equivalentes a 240 dólares. El productor corrió con todos los riesgos y se quedó con 43 dólares de renta bruta. Quien le alquiló la tierra embolsó seis veces más.

Otro especialista, Eduardo Manciana, afirma que en las mejores zonas agrícolas de Santa Fe se están cobrando hasta 20 quintales por hectárea, y que el productor debe obtener unos 35 quintales si quiere ganar algo de plata, porque además del alquiler debe abonar 8 quintales en costos de producción y otros 5 quintales como gastos de comercialización. "Ese tipo está en el limite y puede estrellarse si le toca un año malo", advierte.

Gustavo Lopez, de la consultora Agritrend, mira del otro lado del mostrador. Marca el caso de un propietario de 100 hectáreas que las alquila a 18 quintales y puede llegar a ganar 350 dólares por hectárea en una campaña, es decir unos 35.000 dólares. "Según la zona, el margen que se quedan los dueños de la tierra es en el menor de los casos del 60% y en el mayor del 92%", define Negri.

¿Y por qué los productores aceptan estas condiciones y compiten fieramente por los campos, levantando los arrendamientos? Porque de 2002 en adelante, los altos precios de la soja y el buen clima permitieron que el negocio alcance para todos. El gran interrogante de los expertos es qué sucederá si se produce una caída de los precios o bajan los rendimientos por razones climáticas. La respuesta es obvia: muchos productores trabajarían a pérdida para los dueños de la tierra.

La estadística de la Compañía Argentina de Tierras muestran que los arrendamientos en las mejores zonas agrícolas subieron de 10,5 quintales en 1997 a 17 quintales en la última campaña. El salto, del 70%, ha sido muy superior al que registran los rendimientos. Es decir que los "rentistas" se han apropiado en la última década de una mayor porción de la torta. Sin embargo, nada parece detener la euforia y los alquileres volverían a subir este año cerca del 10%.

CLARIN

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