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Auguran pocas chances al reclamo de Monsanto

En medio del debate, el caso Monsanto se coló casi por fuerza natural. Es que la historia indefinida del reclamo se retroalimenta cada tanto con el bloqueo a algún barco que lleva harina de soja argentina a Europa.
30/06/2006 00:00 hs

Si bien consideró injusto usar una tecnología rentable sin pagarla, el especialista alemán Peter Lange advirtió que hay argumentos científicos que derrumbarían la posición de la multinacional. "Y las cortes europeas serían permeables, porque se demostraría la inexistencia de la funcionalidad genética como parte del ADN en la harina", explicó.

Fernando Sánchez, de ASA, opinó que Monsanto "no supo proteger adecuadamente su propiedad intelectual en el país para el evento RR" y que "es muy difícil que pueda obtener un provecho individual con las medidas que está tomando".

Paraíso charrúa

Diego Risso es el gerente del Instituto Nacional de Semillas uruguayo y asegura que el éxito de cobro de regalías en ese país se debe a las "visitas personalizadas" que reciben los productores, un método que en la Argentina sería imposible aplicar.

En Uruguay, el sector agropecuario representa el 12 por ciento del PIB y el 67 por ciento de las exportaciones. El incremento del área sojera (desplazó del primer lugar al arroz) se produjo en el litoral oeste, con 750 productores en 320 mil hectáreas.

La ley de semillas del vecino país contempla el uso propio, pero bajo una serie de requisitos que se basa en los acuerdos de partes o contratos entre productores y semilleros por la contraprestación tecnológica, lo que limita o acota el derecho de excepción. El pago de la regalía va de dos a 3,20 dólares por bolsa.

En un mercado ampliamente dominado por la soja transgénica existen más de 60 variedades de origen extranjero (la mayoría argentinas), y el valor tecnológico aportó un diferencial de ingresos, por mayor rendimiento, de 40 millones de dólares.

"Cuando se produce la compra de la semilla, los datos del acuerdo son enviados al Urupov (Asociación de Obtentores Vegetales) para su control y seguimiento. Después de la cosecha, este organismo contacta personalmente a cada productor para saber la cantidad de semilla que reserva para uso propio. Esa información pasa a las empresas, que cobran luego las regalías", explicó Risso.

Resultados

Los datos que maneja el Urupov señalan que sólo un ocho por ciento de la semilla reservada para uso propio no paga regalía y que el mercado de la bolsa blanca araña el 17 por ciento del total.

Desde que comenzó el sistema, el número de productores que reservó semillas para uso propio aumentó 77 por ciento, mientras que la recaudación por regalías subió el 104 por ciento.

"Al considerar a la genética como un activo intangible, se contempla el retorno para nuevas variedades; el marco legal permite que éstas se sigan introduciendo desde Argentina o Estados Unidos y el mercado es transparente", consideró Risso.

Uruguay adhirió al acta de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales hace 12 años y en 1997 se aprobó la nueva ley de semillas, que posibilitó la creación del Instituto Nacional de Semillas (Inase) en ese país. El organismo de control pretende que el sistema de regalías extendidas de la soja se traslade al escenario triguero, en el que subsisten los mismos defectos que caracterizan al mercado argentino. "El sistema de valor tecnológico se basa en la confianza entre el productor, el obtentor y Urupov, cuyo enfoque no es fiscalizar, sino concientizar sobre la necesidad de generar retornos para investigación en un país cuyo principal cultivo depende casi en forma exclusiva de los avances que se producen en el extranjero", concluyó Risso.

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