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Brasil defiende su "exitosa" política ambiental

26/12/2005 16:46 hs

La destrucción en un sólo año de 18,9 millones de hectáreas de selva amazónica, un área del tamaño de Israel, fue celebrada por el gobierno de Brasil como el más importante triunfo de su política ambiental. La cifra de 2005, medida entre agosto de 2004 y julio pasado, representa una caída del 31 por ciento respecto a los 27.000 kilómetros cuadrados desforestados entre agosto de 2003 y julio de 2004 cuando hubo un salto en el indicador anual, explicó la ministra del Ambiente, Marina Silva. El ritmo más acelerado de destrucción durante los dos primeros años del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva desató entonces una lluvia de críticas de ecologistas de todo el mundo. "Por primera vez en la historia de estas mediciones, este año se produjo una reducción significativa en el índice de desforestación", afirmó la ministra en una rueda de prensa en el palacio de gobierno de Planalto. La cifra de este año, 18,9 millones de hectáreas, equivale a unos 17 millones de campos de fútbol. Eso significa que cada dos segundos fue destruida un área equivalente a una manzana residencial de cualquier ciudad bien planificada. "Nuestro gran desafío es hacer esa reducción sustentable y no una montaña rusa, para mantener constante la reducción", dijo Silva respecto a la necesidad de conjugar esa caída con proyectos sociales y agrícolas ecológicamente correctos. "La selva en pie tiene más valor que la selva derrumbada para el cultivo de soja o la ganadería", aseguró Silva en referencia a los dos principales productos de exportación de Brasil. "Queremos que siga siendo selva y que siga siendo pública, evitando la ocupación ilegal de la tierra", agregó. En los estados amazónicos ya hay 160.000 hectáreas que fueron desforestadas en el pasado y luego abandonadas, por lo que es posible aumentar la producción de granos y carne en la región "sin desforestar más", según el gobierno. El ministerio del Ambiente calcula que por cada real invertido (cerca de 45 centavos de dólar) en la protección de la selva, se salvan 6,40 reales (2,90 dólares) en recursos forestales y madereros que pueden ser usados de manera sustentable. Según el Instituto Brasileño del Medio Ambiente, la fiscalización evitó la destrucción de 8.300 kilómetros cuadrados de bosques y fueron salvados al menos 207.000 metros cúbicos de madera. Las "acciones concretas" de fiscalización involucraron a agentes del Ibama, el ejército y la policía. También hay en marcha una estrategia de regularización de la propiedad de la tierra en los estados amazónicos, dijo Silva. Hasta 2002 y 2003, señaló la ministra, las cifras de deforestación eran conocidas con un año de retraso, "cuando eran un hecho consumado". Ahora se obtiene información en tiempo real, gracias al uso de modernas tecnologías, a la planificación y acción coordinada de varias dependencias. Grupos ecologistas afirman que las cifras son subestimadas, que las acciones de fiscalización son insuficientes para un área de cinco millones de kilómetros cuadrados. También alegan que la destrucción de la selva se debe principalmente a empresas madereras y carboneras con conexiones nacionales e internacionales que se aprovechan de un denso esquema de corrupción para mantener sus crímenes ecológicos.

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