El gobierno brasileño suspendió hoy la exigencia de obtener licencia previa para la importación de centenares de productos, que había causado polémica entre los empresarios locales y en los países vecinos.
La decisión la anunció el ministro de Hacienda, Guido Mantega, después de discutirla con el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Miguel Jorge, que está de gira por el Magreb.
La suspensión de la exigencia de licencia previa busca "cesar los ruidos y malentendidos" que surgieron en los últimos días, dijo Mantega.
Desde el pasado lunes, una lista que comprende cerca del 60 por ciento de las importaciones de Brasil, requería la aprobación previa del Ministerio, que se concedía un plazo de 60 días para aprobar las solicitudes.
Varias organizaciones empresariales criticaron la medida, que interpretaron como un regreso al proteccionismo que regía hasta la década de los años 80, pero el gobierno insistió en que era de carácter "técnico" y que no iba a dificultar ni frenar las compras internacionales.
El Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio aseguró que en las primeras semanas se concedería la aprobación automática para evitar trastornos, pero tras un día de aplicación, ya se habían recibido denuncias de retrasos en los trámites en la frontera con Uruguay.
Mantega recordó que el espíritu de la medida era realizar una "monitorización más precisa" de los productos importados, a raíz "del comportamiento de la balanza comercial en enero".
Hasta el 25 de enero, la balanza comercial brasileña arrojaba un déficit de 645 millones de dólares, lo que se explica por una caída del 24,9 por ciento de las exportaciones, mucho más abrupta que el retroceso del 8,8 por ciento de las importaciones en el período.
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