Se calcula que en la Argentina, el principal productor de alfalfa del mundo, la superficie cultivada con la forrajera es de alrededor de 5 millones de hectáreas. El 50% se destinada a pastoreo directo y el resto a forraje conservado. La alfalfa es uno de los cultivos más exigidos de la paleta agropecuaria actual. Se le pide un excelente comportamiento en cuanto a producción y persistencia, la mejor calidad y un buen desempeño como mejoradora de la fertilidad química del suelo.
"SPS es una de las pocas compañías de semillas cien por ciento argentina. Nosotros no tenemos a quién echarle la culpa, corremos nuestros propios riesgos y tomamos nuestras decisiones. Nuestro dinero queda en el país y nos mueve la necesidad de los productores argentinos. Como proveedores de tecnología no tenemos limitaciones, licenciamos avances de punta y generamos desarrollos adaptados a la realidad productiva nacional", dijo el Ing. Carlos Becco, director comercial de SPS Argentina, la semana pasada en Rafaela al presentar una Jornada de Actualización Técnica en alfalfa organizada por la compañía con el apoyo de Nitragin.
Con esta premisa, la de acompañar el crecimiento de los productores nacionales, SPS reunió a un nutrido grupo de protagonistas de una de las cuencas lecheras más importantes del país para intercambiar información clave. Entre los invitados a participar de esta reunión, que incluyó un taller donde productores y técnicos pudieron aportar e intercambiar experiencias, estuvo el Ing. Hugo Vivas, especialista en nutrición en alfalfa del INTA Rafaela.
Si algo quedó de manifiesto es el rol protagónico que tiene la fertilización para el cultivo de alfalfa. Según Vivas, el Calcio y el Fósforo son dos elementos que aumentan la respuesta del cultivo. Pero "los ensayos indican además que la alfalfa es gran demandante de Azufre, al igual que la soja: 40 kg/ha de Azufre y 60 ppm/ha de Fósforo resultan un aporte ideal para el cultivo", dijo Vivas.
De acuerdo a los ensayos presentados por el técnico, un cultivo de alfalfa con fertilización puede superar en rendimiento a otro que no lo está en un porcentaje que va del 60 al 80 %. "La correcta fertilización hace una alfalfa más productiva y persistente", insistió Vivas.
"Si bien el Azufre y el Fósforo tienen individualidad en la respuesta, juntos potencian sus efectos impulsando incrementos en el rendimiento que han alcanzado hasta el 88%", explicó el especialista.
Inoculación
A su turno, el Ing. Federico Micucci de Nitragin, explicó que inocular una semilla de alfalfa es protegerla contra diferentes aspectos. En este sentido se refirió a la tecnología Cover Tech, un proceso que permite obtener semillas de alta pureza y poder germinativo.
"Cover Tech es un ingrediente más que hace a la obtención de altos rendimientos", dijo Micucci para explicar que es como el gasoil para alcanzar las 15 toneladas de materia seca. "A través de un tratamiento industrial se cubre la doble semilla con una capa de fungicida (uno de contacto y otro sistémico) que le da un amplio espectro de cobertura de hongos al nacimiento. Después siguen varias capas donde hay polímeros protectores y estabilizantes, el inoculante, cobertura mineral de carbonato de sodio y magnesio, elementos orgánicos que logran mayor fijación de N y hacen que la semilla sea más resistente y mantenga sus características hasta el momento de la siembra", explicó.
Según el técnico, el tratamiento agrega un 85% de respuesta en el rinde de materia seca mientras que la inoculación logra un 17%, y la inoculación y protección fúngica un 40%.
Para Micucci, la necesidad real de nitrógeno de la alfalfa para la producción de 15 toneladas de materia seca al año es de 405 kg. Una alternativa es convertir la respuesta en urea o recurrir a las virtudes de la propia alfalfa y utilizarla como motor para la fijación del nitrógeno.
Según un estudio realizado por el INTA durante cuatro años en varias localidades, en el que se hicieron ensayos que relacionan la cantidad de nitrógeno de fijación simbiótica con relación a la producción de materia seca de la alfalfa, surge que a medida que se alcanza más producción de materia seca se logra una mayor fijación simbiótica de N, lo que al productor no le cuesta tanto. Para el planteo de las 15 ton. estamos hablando de unos 300/350 kg. de N por año provenientes de rizobios. Algunos de estos casos son Rafaela y General Villegas.
"En alfalfas sin estrés, la cantidad de N por fijación biológica ronda entre el 60% y el 70%. Lo que se traduce en la incorporación de 23 kg. por cada ton. de materia seca que la alfalfa produce. Ante situaciones de estrés puede bajar a un 42 o 43%", comentó Micucci.
Para tener en cuenta
El Ing. Oscar Bruno, consultor privado, sostuvo respecto del mejoramiento genético que actualmente las nuevas variedades superan en un 10 a 15 % en rendimiento a los materiales disponibles en el mercado, lo mismo sucede en los demás cultivos. El problema de la alfalfa es que al ser un cultivo perenne, ese 10 % se ve en la suma de los cortes, no en un solo corte.
Bruno presentó datos de la Cámara de semilleristas. Sobre un total de 117 ensayos y 1100 genotipos evaluados, dijo que el 80 % de los ensayos son de grupos 6, 7, 8 y 9, lo que da cuenta de la importancia que tienen estos grados de latencia.
Respecto del potencial productivo, los ensayos de INTA en cultivares 8 y 9 hablan de 20 ton promedio en Marcos Juárez a nivel de corte en 4 años, de 15 ton en Rafaela y de 30 en Anguil y Villegas.
"Allá por el año 70 las alfalfas rendían 6 o 7 ton de MS/ha. Hoy, según la cámara de semilleristas, la media de un ensayo es de 31.59 de ton Ms/ha. Los máximos rendimientos 15 % más y los mínimos, 15 % menos", indicó.
A la hora de sugerir manejos para una buena persistencia, Bruno comentó que "lo más aconsejable es usar días fijos en primavera verano, pastoreando cada 28-30 días seguro no le vamos a errar y vamos a estar con los carbohidratos en reserva de raíz óptimos para un nuevo rebrote, y en otoño - invierno con rebrote basal".
Nuevos materiales
El responsable de presentar los nuevos materiales que SPS lanza esta campaña fue el Ing. Guillermo Scheidl. El técnico especialista en mejoramiento de alfalfa sostuvo que los grupos más recomendados para la zona son 8, 9 y 10. Dijo que en general la limitante es la fertilidad de los suelos, no tanto las variedades. Además, destacó que los nuevos materiales soportan mejor las adversidades climáticas, especialmente la sequía.
El técnico se refirió al lanzamiento de la nueva SPS 9000, de alta velocidad de rebrote, recomendada para tambos, alta resistencia a enfermedades, muy buen comportamiento al pastoreo, destacada frente a calor y sequía, superior en persistencia y mayor producción total e invernal. También se refirió a las nuevas SPS 6500 (para tambo, invernada y cría) y la SPS 5000, apta para ser sembrada pura o coasociada, especial para reservas.
Mano a mano con los productores
El Ing. Oscar Bruno, consultor privado a cargo de guiar el desarrollo del taller de alfalfa del que participaron los productores y técnicos presentes, expresó que los grandes objetivos del mejoramiento de alfalfa son la obtención de mayor potencial productivo de forraje, la resistencia combinada a plagas y enfermedades, la persistencia, el menor grado de reposo invernal, la sanidad en hojas y el potencial productivo de las semillas. Temas a los cuales luego se les van sumando aspectos como la calidad del forraje, la disminución del empaste, la tolerancia a herbicidas y la resistencia al pastoreo.
Durante el taller organizado por SPS semillas, los productores divididos en grupos intercambiaron opiniones sobre cinco aspectos clave en materia de alfalfa. Uno de ellos fue la identificación del cultivo antecesor. A la hora de las conclusiones, el maíz, el sorgo, la moha y la soja fueron los antecesores más comunes. Sobre este aspecto, el Ing. Bruno recomendó a los productores tener en cuenta los herbicidas usados y las condiciones climáticas que tuvo el cultivo anterior. "Muchas veces, residuos de herbicidas pueden generar problemas en el nacimiento de la alfalfa", dijo Bruno al grupo presente en Rafaela.
Sobre el ítem cómo visualiza en el campo el crecimiento genético, los productores respondieron hacerlo considerando la persistencia, la producción, la velocidad de rebrote y la sanidad.
A la hora de identificar los criterios utilizados para seleccionar una variedad de alfalfa, prácticamente todos manifestaron tener en cuenta los resultados de los ensayos a los que tienen acceso y la recomendación de los asesores o la experiencia de sus propios vecinos.
Pero sin duda uno de los aspectos clave fue la consulta referida a los mecanismos utilizados para medir la performance de sus alfalfas. En este caso, los productores reconocieron no utilizar ningún sistema de medición. Dijeron que los seguimientos se hacen a ojo o en función de los números de rollos extraídos.
Por último, a la hora de las sugerencias, los productores y técnicos convocados por SPS instaron a las empresas semilleras a trabajar en materiales RR, Bt y con resistencia al empaste. También reclamaron sembradoras adaptadas específicamente para la implantación de alfalfa.
"En Nueva Zelandia, lo primero que hacen los productores es hablar del rendimiento de sus alfalfas, a partir de ese resultado manejan el resto de su sistema productivo", comentó anecdóticamente Bruno al comprobar que pese a invertir un promedio de 10 dólares por hectárea, hoy los productores argentinos no manejan criterios que le den parámetros ciertos sobre la respuesta de su forrajera ni la efectividad de su manejo.
"La técnica más difundida es la del aro de materia verde", dijo el técnico tras destacar que en la zona, el crecimiento promedio de las alfalfas en algunas épocas del año es de 80 a 100/120 kg de MS por día. Es decir que en 30 días se puede tener disponibilidades de forraje de 3600 kg/MS. "El último año lo tuvimos en los meses de noviembre y diciembre, dos cortes espectaculares", dijo Bruno.