El comercio de granos está en estado de ebullición por las crecientes distorsiones que afectan la transparencia en la formación de precios equilibrados.
La combinación de regulaciones estatales con el reacomodamiento de los principales actores del negocio (sobre todo el avance exportador en la comercialización) explican los crujidos constantes de un mercado en transición hacia un nuevo sistema que todavía no termina de nacer. Y, contra lo que se preveía, los ruidos son tan fuertes que ni la cosecha récord de soja de esta campaña pudo frenar.
Las discusiones hacia adentro de la familia cerealista son respetuosas pero bien a cara de perro porque son millones de dólares los que están en juego: nada más ni nada menos que el valor de los granos (la principal fuente de riqueza del país) y el reparto de los ingresos por la comercialización de los principales cultivos del país.
En ese marco, la Bolsa de Comercio de Rosario se puso al frente de la cruzada por la defensa del mercado (que viene perdiendo volumen) con la premisa de que sólo con un mercado muy líquido que concentre operaciones se podrá dar transparencia y respuestas a las inquietudes de cada sector. Así fue que lanzaron una batería de iniciativas puntuales, que van de campañas de concientización de productores para que no vendan directo a la exportación, hasta la salida de nuevos contratos a futuro (que purifiquen al negocio disponible de prácticas distorsivas) pasando por el estudio de reformas en la elaboración de los Precios de Pizarra.
Pero ahora, el Centro de Corredores de Rosario se desmarca y se apresta a salir al ruedo con una propuesta global que implica la apuesta por una profunda transformación del mercado. “Hasta ahora venimos buscando soluciones parciales, pero la salida no está en parches sino en analizar cuestiones más profundas como la necesidad de una verdadera institucionalización del mercado”, dijo el presidente del Centro de Corredores, Gino Moretto.
-¿Qué quiere decir con institucionalizar?
Es reafirmar la operatoria dentro de las Bolsas. Los mercados deben recuperar el valor social y público que los mismos adquieren cuando su funcionamiento es eficiente y transparente.
-¿Y cómo se haría?
- Se me ocurre convertir el mercado disponible en una sociedad anónima regulada por la Comisión Nacional de Valores (CNV), independientemente o no de los mercados de futuro. Los socios, obviamente corredores, tendrían cuota parte y operarían en el piso (recinto) a viva voz o por vía electrónica desde cualquier lugar. Además, esos agentes pueden transar con nuevos mercados, por ejemplo el precio novillo a futuro, de la leche, almacenajes, etc. En definitiva, la idea del Centro es generar reuniones para analizar la factibilidad de desagregar las posiciones extendidas de los mercados de futuro para que mercados físico disponibles se operen en un gran mercado nacional. Para que esto sea posible se requiere además de la voluntad de todas las partes para estudiarlo en su estructura y forma jurídica.
Hay que aclarar que en la actualidad, el mercado físico de granos (no es como el Rofex o el Matba, que son empresas con directorio y regulaciones estatales) se autorregula básicamente por usos y costumbre centenarios del comercio más ciertas normativas generales de la Bolsa y la Cámara Arbitral que generan las condiciones necesarias para la realización de los negocios.
“La idea es institucionalizar el negocio siguiendo el modelo de un Mercado de Valores. Hasta con una campanilla que suene marcando el inicio y final de la rueda de operaciones, como pasa en la Bolsa Chicago o en la de Nueva York”, ejemplificó Moretto.
Con la regulación de la CNV se dispararía un proceso de transparencia en la realización de operaciones y en la información de lo que ocurre en el recinto, y por ende en todo el proceso de formación de precios. En la actualidad, en paralelo al precio de mercado que se negocia a viva voz se acuerdan por el costado y no suelen declararse operaciones con condiciones distintas, premios y precios mejores. “Esa informalidad y disparidad desaparecerá con la institucionalidad, como pasa en el Rofex donde la registración de las operaciones es a la vista y actualizada y los operadores controlados”, resalta Moretto.
En paralelo, la propuesta del Centro de Corredores reclama la “creación de un gran mercado nacional de futuros”, en lo que parece otra elegante invitación de Moretto a que el Rofex y el Matba, acorde con las tendencias internacionales, completen su integración para que haya más liquidez y oportunidades de negocios para el comercio a término de granos.
La dirigencia del centro tendrá que militar mucho la “institucionalización” en sociedad anónima regulada por la CNV del mercado. Lo cierto es que el Moretto viene teniendo conversaciones con sus pares y hasta habló del tema con el presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Cristián Amuchástegui. Mañana por la mañana hay una reunión cumbre de corredores de Rosario, Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y Bahía Blanca en la capital provincial. ¿Se tocará este crucial tema o primará el interés de algunos actores por no tomar el toro por las astas ante las grandes distorsiones que afectan el mercado? Lo cierto es que la presentación pública del tema será en la conferencia que dictará el Centro en la próxima cumbre de la AAPRESID.
Fuente: Punto Biz - Mariano Galíndez
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