El maíz parece tener un futuro más que auspicioso más allá de un presente signado por la desventaja competitiva con respecto a la soja en cuanto a la rentabilidad y una caída más que alarmante en el área de siembra. Al menos ese es el mensaje que dejó la exitosa realización del VIII Congreso Nacional de Maíz que durante todo su desarrollo (y particularmente en la jornada de clausura, donde se pasó revista a los usos, los maíces especiales, los desafíos del mercado y el futuro del cultivo) estuvo a tono con el slogan que sintetizó la convocatoria: "generando valor para un futuro sustentable". Unos 1.200 participantes -con un notorio predominio de técnicos y productores jóvenes- respondieron de manera excepcional al evento realizado en la Bolsa de Comercio de Rosario entre el miércoles y este domingo, organizado por la Asociación de Ingenieros Agrónomos de la Zona Norte de Buenos Aires y la empresa AgroActiva S. A., bajo la convocatoria de Maizar. Los asistentes se mostraron altamente satisfechos por el nivel de los disertantes y cumplieron un rol activo, porque casi todos los paneles y conferencias se cerraron con una extensa ronda de preguntas de parte de un auditorio sumamente compenetrado con el mensaje transmitido desde el escenario. El bioetanol y una experiencia para tener en cuenta El norteamericano Robin Guyer integra una cooperativa de productores norteamericanos que pusieron en marcha una planta de bioetanol. Su exposición fue paradigmática en cuanto al futuro del maíz. "En 1999 nos empezamos a juntar grupos de productores de mi región y empezamos a discutir qué otras posibilidades teníamos para hacer nuestro negocio más rentable; los márgenes eran chicos, los precios de las commodities eran bajos y habíamos tendido en el pasado negocios vinculados a los cerdos, a las carnes, a la leche. Y todos esos negocios se habían ido a medida que nos especializábamos en la agricultura. "Lo que nos empezó a pasar es que nuestros chicos, nuestros jóvenes más inteligentes, veían que había oportunidades de trabajo mucho mejores en las grandes ciudades, fuera de nuestra región de pueblos chicos del interior de Estados Unidos, y entonces eso también nos preocupaba y seguíamos discutiendo cuál era el camino. No sabíamos que oportunidades de negocios había para construir una nueva realidad. "A medida que seguían discutiendo, como esto era una comunidad abierta, con políticos locales, del Estado y todo el sistema universitario se empezaron a conocer y a seguir sus discusiones y entre toda esta gente apareció un contratista constructor de plantas de etanol, a través de quien nos llegó la información de una planta construida más al norte, en Minnesotta, que en tres años había devuelto el capital invertido a los fundadores". Este contratista les envía un avión a la ciudad de ellos y les dice los que quieran venir que vengan que los voy a llevar a un estado mas al norte que es Minesota para ver una planta de etanol. Entonces Roby se sienta en el asiento del copiloto y hablando con el piloto este le dice "la planta lleva tres años y ya devolvió todo el capital invertido por los fundadores". Teniendo en cuenta que la situación no era comparable a la de la década del 70, cuando la crisis del petróleo derivó en frustrados intentos de construir plantas de etanol (el maíz cuesta casi lo mismo que entonces pero el crudo se fue por las nubes) y que surgió la legislación de aire limpio que obliga a que los fabricantes de autos a ver al etanol como una opción de primer nivel para mejorar la combustión de sus motores y mantener sin polución al ambiente los productores asociados pusieron en marcha la planta. "El futuro de esta industria es enorme, ya hoy es una industria gigantesca -remarcó Guyer-. Este año está produciendo cerca de cinco billones de galones, que serían veinte millones de litros de etanol para combustible. Estados Unidos, además, es un gran importador de combustible fósil que es siempre un problema. "La clave para esta industria es la relación entre el precio del maíz y el combustible. Y en Argentina es igual que en Estados Unidos, es muy caro el combustible y es muy barato el precio del maíz, lo que no se es cómo se comportarán los distintos componentes del gobierno argentino con respecto a este tema, si haciendo como en Estados Unidos, con la ayuda que se puede dar o no". Al encarar la ejecución de la planta que requirió una inversión millonaria, los productores norteamericanos negociaron con los bancos un préstamo a 7 años más dos de gracia. Como en ese período la nafta trepó vertiginosamente la devolución no fue para nada traumática: los bancos llevan recuperado el 60% de lo solicitado y al grupo inversor que invirtió más de 20 millones de dólares cinco como dividendo. Más producción pero menos stocks Otra exposición seguida con atención en la jornada de clausura del Congreso fue la que brindó el reconocido analista Pablo Adreani. "La demanda mundial de alimentos para las próximas décadas es un factor muy fuerte que tracciona el aumento de producción en todos los países que son productores y exportadores de commodities, que no son muchos. En el plano mundial no alcanzan los dedos de una mano para marcar la cantidad de países que pueden aumentar sus exportaciones de commodities o de alimentos y la Argentina está dentro de esos países. "Entonces, más allá de la coyuntura desfavorable que tengamos en Argentina -retenciones que castigan a la producción, que posicionan al maíz en una desventaja muy fuerte con respecto a otros cultivos como la soja y el girasol-, estructuralmente el mercado mundial tiene una demanda muy firme de todos los alimentos y a la Argentina como segundo exportador mundial de maíz le cabe una misión importante, no sólo como exportador de maíz sino como proveedor de carnes al mundo. "En este sentido, todo lo que sería carnes avícolas, carnes vacunas o porcinas no es ni mas ni menos que convertir el maíz, proteína vegetal, en proteínas animales. En ese sentido hay un futuro promisorio y la Argentina está cerca de exportar en millones de toneladas de carne vacuna; hace cinco años era octava exportadora mundial, hoy es el tercero. Lamentablemente si nos encontramos con políticas internas erróneas, como aumentar las retenciones de la carne pero sin aumentar el precio de la carne en la canasta familiar, Argentina va a tener un retroceso. Yo veo más las amenazas internamente en Argentina que en el exterior, que es un mundo de oportunidades donde muy pocos países pueden abastecer con alimentos o commodities". Al analiza el precio actual del maíz, que está el rango de 72, 74 dólares por tonelada, en un año donde Estados Unidos tiene la segunda cosecha récord histórica (280 millones de toneladas) Adreani consideró que "estamos con un precio excelente comparado con esa coyuntura, considerando que el precio de marzo de 2005 llegó a 58 dólares. No es un escenario malo de precios, un maíz con un piso de 70 dólares. Cualquier problema que tengamos en el mundo en el segundo semestre del 2006 va a repercutir muy fuerte en lo precios mundiales porque tenemos un escenario de caídas de stocks en Estados Unidos y a nivel mundial a pesar de esta cosecha récord. La cosecha récord es americana y mundial pero hay un aumento muy fuerte en el consumo mundial y eso produce una caída mundial de stock nuevamente". El cierre de Maizar En el cierre del VIII Congreso Nacional de Maíz el vicepresidente primero de Maizar, Pablo Vaquero (Monsanto) resaltó que valió la pena el desafío de apuntar a una nueva sede como fue Rosario abandonando la histórica sede como fue Pergamino. "Cuando hablamos de romper los paradigmas, esto fue todo un desafío intelectual. La decisión parece fácil, pero cuando uno conoce lo que significa AIANBA en Pergamino venir a Rosario era toda una apuesta". Además reconoció a Luis Nardo, en nombre de AgroActiva por el apoyo. "Es impresionante como se han movido para lograr que esto sea un éxito". En lo que respecta a Maizar quería mencionar especialmente al presidente saliente, Jonhny Avellaneda y hablar del nuevo desafío que tenemos con Juan Gear, que asumió hace menos de una semana". Sus palabras finales, que sintetizaron el pensamiento de muchos, resaltaron que "no falta con querer hacer las cosas y tener las buenas intenciones. Hay que ponerse a andar; tratar de salir del pensamiento positivo a la acción. Y cuando hablamos de generar valor, que es el lema de este congreso, no es solamente una buena idea de marketing, sino una necesidad imperiosa, sobre todo en lo que se refiere al cultivo y si queremos sobrevivir en un mundo globalizado".