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Cultivos y clima en Entre Ríos

El avance en las labores de siembra en la provincia de Entre Ríos es del 91.49%, registrándose un incremento de 10.48 puntos porcentuales con respecto a lo informado la semana pasada. Las tareas concluirían en los próximos días.
18/07/2007 00:00 hs

El lunes de la semana pasada se generalizaron las lluvias modestas sobre el territorio entrerriano. Reportes de entre 2 y 10 mm cubren prácticamente toda la provincia, aunque los registros más frecuentes no superan los 5 mm. Si para entonces la provincia hubiese estado dominada por la masa de aire polar, seguramente se hubiesen observado las mismas nevadas que se dieron en CB, el sur de SF y el noreste de BA.

En aquella jornada el ambiente fue riguroso pero las temperaturas estuvieron por encima de cero grado, a pesar de que la sensación térmica dijera lo contrario.

El máximo efecto de la masa de aire polar comenzó a sentirse sobre el territorio entrerriano a partir de la jornada del miércoles. Desde entonces y hasta el viernes, las temperaturas mínimas se mantuvieron por debajo de cero, con heladas que se dieron en casi toda la provincia. Llegando al fin de semana el patrón térmico evolucionó mostrando marcas en ascenso, comportamiento que se mantiene hasta hoy, definiendo un ambiente confortable caracterizado por registros similares a los que pueden esperarse para la época.

A lo largo de esta semana se irán sucediendo pasajes de coberturas nubosas, sin embargo las posibilidades de lluvias asociadas a estas coberturas son bajas, en todo caso solo se observarían precipitaciones modestas y dispersas. Esta perspectiva puede verse más favorecido durante el sábado. Para entonces se espera el avance de un sistema frontal, con cierto aumento del nivel de inestabilidad y posterior descenso de la temperatura.

La condición de humedad dentro del territorio de la provincia pude considerarse ajustada respecto de lo que es habitual para la época del año. Para esta misma fecha del año pasado y luego de las importantes lluvias de junio gran parte del centro sur de la provincia mostraba reservas entre óptimas y excesivas. La variabilidad interanual que ha mostrado tanto el patrón térmico como el pluvial es muy destacada. El final del otoño y lo que va del invierno resulta muy frío y seco al compararlo con el mismo período del año pasado.

El mapa muestra un predominio de reservas adecuadas en el promedio del primer metro de suelo. En gran parte de la provincia sin embargo, esta condición no refleja las deficiencias superficiales, más aún si tenemos en cuenta los intensos fríos y las heladas de la semana pasada.

Una franja sobre los departamentos del sur y otra sobre el norte, muestran un retroceso en las reservas de humedad del perfil. Si bien en estos meses con lluvias menores el perfil tiende a recuperarse con facilidad, estas franjas quedan lejos de la saturación, condición que es más familiar dentro del período frío.

Como mencionamos anteriormente las perspectivas de lluvias no son importantes. Bajo estas circunstancias es muy posible que el régimen de lluvias de julio no logre completar los valores normales. Por otra parte y si bien en el corto plazo no se espera una nueva irrupción de aire polar, la dinámica atmosférica regional no parece evolucionar en un sentido favorable como para dar un vuelco al actual patrón de lluvias.

DIFERENCIAS DE HUMEDAD EN SUPERFICIE

Un progresivo retroceso

Promediando el otoño, en la mayor parte de la región pampeana el perfil de suelo ostentaba niveles de humedad que permitían proyectar un inicio de la fina sin demasiados problemas. Sin embargo el patrón pluvial se fue modificando a partir de la segunda quincena de mayo, de la mano del despliegue generalizado de masas de aire frío y seco que fueron menguando la normal aparición de las lluvias modestas de finales de otoño y comienzos de invierno. En efecto, estas lluvias no suelen ser caracterizadas por milimetrajes destacados, sin embargo moderan la pérdida superficial de humedad facilitando las siembras

Como mencionamos anteriormente, desde la segunda quincena de mayo, comenzaron a presentarse las primeras heladas en forma generalizada. Este patrón térmico se afianzó durante el mes de junio, llegando al máximo rigor en la semana que transcurre. Las heladas se han desplegado con una frecuencia inusual.

Bajo estas circunstancias, el continente se ha enfriado más que lo habitual, condición que se complementa con océanos que también se caracterizan por estar más fríos que lo normal para la época. De esta forma se constituye un bloque donde los sistemas de alta presión tienen amplias posibilidades de sostenerse.

Este destacado nivel de persistencia de anticiclones continentales promueve la continuidad del tiempo estable, limita la actividad de los sistemas frontales y facilita que se sostenga el tiempo frío. La escasa humedad disponible, se condensa en nubosidad baja o media de tipo estratiforme y solo en ocasiones se producen algunas precipitaciones modestas.

Este patrón dinámico parece difícil de quebrar al menos durante el mes de julio. Solo cuando en los niveles medios de la atmósfera aparecen perturbaciones destacadas se genera un aumento de inestabilidad. Esto no se está observando en la actualidad. En rigor de sostenerse el actual patrón de temperatura, aún moderándose el rigor ambiental, las perspectivas de una mejora en el régimen pluvial parecen lejanas.

Por el momento hay que poner la atención al desarrollo que irá teniendo el mes de agosto, fundamentalmente monitorear si para entonces alguna masa de aire tropical puede quebrar el afianzado predominio del aire frío y seco. Generalmente estas masas de aire comienzan a observarse en septiembre, pero suelen producirse algunas tormentas de importancia durante el mes de agosto. Las mismas suelen ser intensas porque se producen a partir del fuerte contraste entre masas de aire que se genera en la franja central de la región pampeana.

El ambiente riguroso provoca un retroceso en el normal desarrollo de los lotes de trigo que ya han sido implantados, generando además complicaciones en el sur de la región pampeana, principalmente donde las siembras aún no se han realizado. El retroceso de las reservas superficiales y la compactación de los suelos por el intenso frío no permiten llevar adelante con eficiencia esta tarea. A continuación mostramos la situación de reservas de humedad en la profundidad del perfil y en superficie.

En esta época del año difícilmente se observen condiciones que puedan cambiar drásticamente el promedio de humedad en el primer metro de suelo. La configuración con la que se llega a mediados de otoño, suele sostenerse sin demasiadas modificaciones, eventualmente la dinámica de las napas freáticas pude modificar el balance hídrico, sin embargo éstas no son tenidas en cuenta en este modelo. Considerando estos aspectos y teniendo en cuenta una pradera como cobertura, el mapa de reservas tiende a marcar una persistencia de niveles adecuados en el primer metro de suelo en gran parte del este de la región pampeana.

Sin embargo en esta época del año, la humedad superficial define las estrategias con que se enfrenta el avance de la fina. Las decisiones de siembra, fertilización y otras ligadas al buen comienzo del ciclo, se vinculan fuertemente a la disponibilidad de agua en la capa superficial. Como se muestra en el mapa de la derecha esta presenta un panorama mucho mas comprometido que el promedio del perfil. Debe tenerse en cuenta que en el balance superficial no se consideran las prácticas de manejo que conservan la humedad de superficie (SD, barbechos, etc.), lo cual presenta a este mapa como el diagnóstico menos favorable.

Las siembras que se hicieron en directa hasta mediados de junio, han permitido aprovechar la humedad disponible, observándose en la franja central una emergencia lenta, pero satisfactoria. Se presentan mayores problemas en el sur, principalmente en el sudoeste. Los productores que no han sembrado temprano, ven complicado nuevamente las tareas de implantación en este último sector a pesar de que el perfil tenga humedad en profundidad. Hacia el sudeste la ventana de siembra llega hasta mediados de agosto. Posiblemente hasta entonces se den algunas lluvias modestas que permitan mejorar la humedad de la cama de siembra.

En gran parte de la región pampeana, el mes de julio debería dejar unos 20 mm de lluvia para que la deficiencia hídrica, principalmente superficial, sea revertida mayoritariamente.

Las siembras que se hicieron en directa hasta mediados de junio, han permitido aprovechar la humedad disponible, observándose en la franja central una emergencia lenta, pero satisfactoria. Se presentan mayores problemas en el sur, principalmente en el sudoeste. Los productores que no han sembrado temprano, ven complicado nuevamente las tareas de implantación en este último sector a pesar de que el perfil tenga humedad en profundidad. Hacia el sudeste la ventana de siembra llega hasta mediados de agosto.

Posiblemente hasta entonces se den algunas lluvias modestas que permitan mejorar la humedad de la cama de siembra.En gran parte de la región pampeana, el mes de julio debería dejar unos 20 mm de lluvia para que la deficiencia hídrica, principalmente superficial, sea revertida mayoritariamente.

El avance en las labores de siembra en la provincia de Entre Ríos es del 91.49%, registrándose un incremento de 10.48 puntos porcentuales con respecto a lo informado la semana pasada, analizando la evolución se puede inferir que las tareas concluirían en los próximos días.

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