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Reunión de la OMC Actualidad

Cumbre decisiva para la producción argentina

Si la Argentina exportará más carne vacuna, lácteos o porotos de soja, o no, si importará más autos, calzados o ropa, o no, se definirá en la minicumbre ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que comienza en Ginebra este jueves.
28/06/2006 00:00 hs

Fuentes de la delegación argentina, que encabeza el canciller Jorge Taiana, aseguraron que la reunión será decisiva: o se encamina la Ronda de Doha -en la que se discute desde la reducción de los subsidios agrícolas del Primer Mundo hasta la de los aranceles a la importación de bienes industriales- o fracasa y se paralizan las negociaciones comerciales multilaterales por varios años.

El director general de la OMC, Pascal Lamy, ha dicho que se debe llegar a un acuerdo sobre la liberalización agrícola e industrial antes de las semifinales del Mundial de Fútbol -que son el martes próximo-, porque en Estados Unidos, cuyo Congreso está dominado por las tendencias proteccionistas, se celebran en noviembre próximo elecciones legislativas y en junio de 2007 caduca la autorización de promoción comercial, que el Poder Legislativo le otorgó al gobierno de George W. Bush para todas las negociaciones. Se supone que no será fácil que el congreso norteamericano renueve la autorización.

A su vez, el gobierno de Néstor Kirchner y analistas de diversas corrientes coinciden en que para la Argentina es más importante la Ronda de Doha, donde se debate sobre las subvenciones -la mayor distorsión en el comercio mundial-, que una discusión bilateral con Estados Unidos o la Unión Europea, en la que ninguna de las dos potencias aceptará una baja de subsidios.

"Son días clave para el sector agroalimentario", dijo ayer la ministra de Economía, Felisa Miceli, en Santa Fe. "Está cerrándose quizás el fin de semana en Ginebra una negociación con la OMC, donde se discute la posibilidad de apertura del mercado de los países centrales para nuestras producciones", agregó Miceli.

Entre los principales productos argentinos en juego figuran los siguientes diez:

Carne vacuna: la Unión Europea, el principal mercado, quiere que este producto se considere "sensible", por lo que sufriría una menor reducción del arancel de importación, pero debería compensarla con una mayor cuota libre. "Habría más acceso a la UE, pero también a países en desarrollo, por la baja de aranceles", destacó Ernesto Liboreiro, del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI).

Lácteos: se podrán exportar más leche en polvo, quesos y yogures si las potencias, como la UE, Estados Unidos y Canadá, subvencionan menos. El presidente de la Cámara de Exportadores, Enrique Mantilla, advirtió que en alimentos como carnes o lácteos puede ocurrir que se ganan mercados que después no se puedan aprovechar por falta de producción local o porque el Gobierno limita las exportaciones para bajar el precio interno.

Granos: las ventas de soja y cereales y sus derivados (aceites o harinas) se beneficiarían con la reducción de las subvenciones. "Si se llega a un acuerdo, cuando bajes los precios internacionales, no se podrá desatar una guerra de subsidios", opinó Diana Tussie, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Pero Liboreiro y Mantilla advierten que también podrían disminuir las exportaciones agrícolas a los países en desarrollo porque India, China y otros promueven la creación de salvaguardias especiales contra importaciones que aumenten en cantidad o precio, algo que rechazan la Argentina, Paraguay y Uruguay, pero acepta Brasil, pese a que, según la Cancillería argentina, los países del Mercosur habían acordado la semana pasada llevar una postura común a la reunión.

Frutas: se exportaría más a la UE, donde existe una complicada combinación de aranceles diferentes -algunos suben cuándo los productos europeos están de estación- y cuotas.

Alimentos elaborados: desde hamburguesas hasta pastas o golosinas mejorarían su ingreso en Europa si el bloque bajara sus aranceles.

Indumentaria: los productos más protegidos de la importación en la Argentina por el mayor nivel de aranceles (35%), como la ropa y algunos hilados, serían los que más sufrirían con la apertura que está negociándose, según Dante Sica, de la consultora abeceb.com.

Automotores: también están protegidos con el mayor arancel. No sólo se abrirían más las importaciones sino que también, según advierte Tussie para todas las exportaciones industriales se reducirían las preferencias comerciales en mercados de exportación como Brasil, México o Chile.

Calzado: es otro de los ítem más cerrados a la importación. Al igual que en indumentaria o juguetes, la principal amenaza sería China.

Artículos de marroquinería: carteras, billeteras o cinturones también tienen el máximo arancel, y por lo tanto podrían quedar menos guarecidos de la competencia externa.

Azúcar: la producción local "hoy no es competitiva con Brasil, pero si el mundo reduce los subsidios, sería competitiva en el nivel global", observa Liboreiro.

Por Alejandro Rebossio

De la Redacción de LA NACION

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