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Este es el camino Actualidad

De Mendiguren y un discurso apelando a la innovación y la receta propia

El presidente de la Unión Industrial Argentina estuvo este jueves en una presentación empresaria sobre inversiones en marcha en Entre Ríos y desplegó un enfático discurso que generó el aplauso de los industriales, empresarios y los funcionarios del G
21/10/2011 18:51 hs

Invitado por un grupo de empresarios que intentó “mostrar” al gobernador Urribarri las inversiones más importantes que están en marcha en la provincia, el presidente de la Unión Industrial Argentina abordó los problemas para el desarrollo y el gran crecimiento que tuvo el país en la última década.

Estuvieron presente Jorge Pérez, empresario del juego y los medios de comunicación, Claudio Cirigliano, de TBA Argentina y desarrollador de proyectos en todo el país quien anunció una fuerte inversión en Paraná en tecnología y software, Diego Sabat, del Grupo Libertad y Emilio Luti Álvarez, quienes llevan adelante la inversión de más de 250 millones en el ex Hipódromo de Paraná, el ex secretario de Agricultura, Miguel Campos, que representó una inversión en Bambú en la provincia de Entre Ríos y un centenar de empresarios que escucharon la propuesta.

A continuación el discurso completo de De Mendiguren:

Tengo la obligación de venir porque estamos convencidos que este es el nuevo escenario en la argentina. Quién lo hubiera soñado; estamos hablando de energía no renovable en base al bambú, que en Entre Ríos podríamos hoy incorporar una empresa de tecnología de punta de la que hoy estamos hablando (Ken Brown se radicará en Paraná para ensamblaje tecnológico y construcción de software y tablets, de acuerdo a lo anunciado por Claudio Cirigliano), como Argentina estaba etiquetada a un proyecto pastoril y en ese estábamos entrampados. Creemos que estamos en la Argentina y que empezados un nuevo camino que no tiene retorno si lo sabemos aprovechar. Esto implica terminar viejas antinomias que eran campo contra la industria, que eran sectores del interior contra los centros urbanos, capital contra trabajo, grandes empresas contra Pymes, y esos enfrentamientos fue una de las cosas que caracterizó a la Argentina en los últimos 200 años. No hemos encontrados síntesis de estas antinomias. Pues las estamos encontrando con propuestas superadoras, y esta es la forma de superarla, desde los hechos concretos, y una forma de ver las cosas es que la Argentina es ya demasiado grande para vivir sólo del campo, pero absolutamente imposible desarrollarse sin las divisas que el campo genera.

Esta es la nueva visión, pero hay que bajarla a tierra, hay que hacerla, y creo que es lo que Entre Ríso está mostrando. Este es el camino, sabiendo que hay que romper los esquemas, y sepamos que hay que ser audaz, animarse y creo que es lo que está haciendo este Gobernador a juzgar por las medidas que dice que está tomando.

Como Unión Industrial de Argentina decimos esto con absoluta objetividad. Nosotros no participamos en política, defendemos políticas; planteamos, proponemos, sostenemos políticas y sin ser oficialista, porque no nos corresponde como entidad hacerlo pero si vemos hechos reales, la industria en los últimos años ha crecido. Sólo miremos 2001. La Argentina importaba los huevos, la industria avícola no estaba bien, y se vendía el maíz de Entre Ríos para que en el Brasil se hagan los pollos, y no estoy hablando del siglo XVIII. Hoy no solamente el sector avícola tiene planes de exportación por casi 600 millones de dólares sino que se ha producido lo que nosotros denominamos desarrollo, es esa densidad nacional, es esa industria que convierte granos en proteína y que ha desarrollado una industria de los peladoras de pollos, la industria de los galpones de pollos, de los tubos de frío. Este es el sinónimo de desarrollo, cuando uno es parte de una materia prima pero no se conforma con exportarla, sino que a través de él desarrolla sectores que nunca hubiera estado directamente vinculado. Esto es la Argentina de hoy, que a través de la industria avícola hoy es un gran exportador de galpones de pollos.

No sólo se produce mucha infraestructura para pollos en la Argentina sino que ahora se exporta en un 85 % de la producción nacional.

VALOR.

Esto implica que un rollo de chapa que salía de la Argentina a 600 dólares la tonelada salga hoy convertida en infraestructura avícola a 7.500 dólares la tonelada; y lo que antes salía con tres puestos de trabajo agregado, hoy sale con más de 30 puestos de trabajo por tonelada.

Y por supuesto que los salarios que implica esta nueva realidad moviliza a trabajadores técnicos, ingenieros, y muchos más. Esto es el desarrollo nacional. Partiendo de algo que era proteína. Tuvimos el triste récord dentro de los países productores de cereales que menos cereal transformaba, y más volumen enviaba como granos sin procesos industriales. Hoy estamos absolutamente por otro camino.

Esto es lo que yo vengo a celebrar y festejar. Es imposible imaginar el desarrollo de la industria nacional sin la ocupación del territorio nacional. Y Argentina ha sabido crecer en otros momentos de la historia, pero no dio el gran salto al desarrollo que es el desafío que hemos tomado ahora.

Argentina también ha crecido pero muchas veces con una visión macrocefálica, donde el interior no se desarrollaba, con Capital Federal con renta per cápita de Bélgica y las provincias con indicadores de los países menos desarrollados.

Que supimos tener en Capital Federal, con la ruta 6 y todo lo incluye hacia adentro con el 65 % del Producto Bruto Industrial; un país que dio el último censo que el 80 % de la población vive en este lugar. Este país no es posible desarrollarse con estos indicadores.

Los problemas que generó esta estructura productiva es lo que hoy estamos soportando en cuanto a inseguridad, pobreza e indigencia, rodeando los centros urbanos.

Y esto no se soluciona discutiendo con la Gendarmería o la Policía para ver quién debe custodiar; la verdadera solución es lo que vemos en Entre Ríos: generando hacia el interior del país los procesos sustentables que a través de su característica genere trabajo de alto valor agregado que permitan pagar los salarios. No hay otra solución sino ocupar el territorio nacional pero con un proyecto que permita lograr estas cosas.

OPORTUNIDADES.

Para terminar diré que la Argentina tiene una gran oportunidad. Esto suena a relamido y que toda crisis encierra una oportunidad; pero yo no soy optimudo, sino que trato de decirlo con la mayor objetividad.

Nosotros estuvimos viajando con el Gobernador Urribarri y vimos lo que son los otros países, y no vamos a hablar de la crisis de Europa, que está claro que tienen problemas importantes y que llevará un tiempo resolverlos y salir de esta situación.

Nosotros aprendimos muy bien que estos temas no se solucionan hasta que se vuelve a crecer. Es la única solución que tiene la crisis. Mucha energía se irá en busca de estas soluciones, y por muchos años estos países tendrán crecimiento bajo, y por una vez nos toca a la Argentina estar entre los países que están creciendo, que además están muy relacionados con las otras grandes regiones del mundo que además de mantener una gran población están experimentando un crecimiento notable por encima del 8 %. Por suerte la crisis pasa por otro lado.

Pero ante esto se pueden hacer dos cosas: hacer la plancha, es decir pensar que nos beneficiaremos con la soja porque nos la van a comprar por mucho tiempo; pero ante hecho pensar que lo que nos ayudará será nuestra estrategia para insertarnos, va a ser nuestra capacidad para de esta crisis pegar ese salto al desarrollo que venimos pregonando.

Y en esto tengámonos confianza, si es que seguimos perseverando en estos caminos que implica animarnos. Este camino de la crisis mundial no tiene salida para atrás. De esto no se sale volviendo al Ford Falcón o cerrándonos. Porque el mundo es otro, muy interrelacionado, con grandes comunicaciones. El mundo tiene un nivel de interconexión que sería imposible ir para atrás.

El tema es para adelante. Pero para adelante cómo. Argentina no es un país que pueda competir en el mundo por salarios bajos, indefectiblemente tenemos que ir a esto que se está discutiendo esta noche en Paraná. Pasa por ver cómo somos capaces de lograr a través de la ciencia y la tecnología, a través de la innovación para tomar la crisis como una oportunidad para el ataque y no la defensa.

Y a las decisiones políticas, y vuelvo a hacer muy objetivo, la miramos como las cosas reales, las señales políticas, y éstas han sido las correctas. Y hablo como industrial y presidente de la UIA, en los últimos años la Argentina reconoce políticamente que la salida es ésta.

Se creo el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, repito, Innovación Productiva. Se ha invertido el 5 % del PBI en estas cuestiones de investigación y desarrollo, después podemos discutir si la podemos gastar mejor o peor, pero el rumbo lo tenemos claro y sabemos que se sale por acá. No mirando por atrás.

Innovación no es sólo aquello que se saca de un laboratorio. Todos los días estamos innovando y vemos cómo mejora una línea de producción, todo es innovación, de las pequeñas a las grandes cosas. Y a los argentinos nos sobra esta capacidad de innovación. Argentina tuvo el triste récord entre los años ´76 y 2001 de haber sido el país mundial con mayor volatilidad macroeconómica, que no sólo no creció, sino el que más se desdesarrolló en todo ese período.

Ahora se trata de que esa capacidad de innovación que usamos para la supervivencia todos esos años, la apliquemos para todo lo que acá se está discutiendo y para atacar esta crisis.

Hace cuatro año no se hablaba de biocombustibles, y hoy somos uno de los principales jugadores del mundo, es el principal país exportador de biodiesel del mundo. Tenemos capacidad, recursos, hay decisión política para ir para adelante. Esto es lo que tenemos que juntar y animarnos. Y este es el camino para que nos animemos, para que innovemos desde el interior del país.

Así como en otras épocas la valorización financiera era lo que en la Argentina prevalecía y la riqueza estaba en los centros urbanos y la pobreza en el interior porque sólo generaba riqueza los servicios y los derivados financieros, hoy es exactamente al revés. Hoy es la riqueza del interior puesta sobre la mesa la que va a sacar a la Argentina.

Por eso creo que general valor y no quedarnos con los viejos esquemas, y retomar la confianza y acostumbrarnos a pensar por nosotros mismos es clave.

Hace 10 años, cuando asumí en la UIA íbamos a chocar con la crisis. Ya veíamos el principal problema era la voluntad nacional doblegada. Estábamos vencidos. En la creencia de lo inexorable del fracaso colectivo, no podíamos pensar por nosotros mismos y teníamos una actitud de ser dóciles ante los mandatos de los países centrales como si ellos tuvieran el mandato de velar por nuestros intereses.

Hoy el mundo está yendo de a poco a lo que a nosotros nos costó tanto aprender. Ya lo pasamos. Sepamos hoy que este es el camino, sobre la innovación, pero el desarrollo no es de hoy para mañana. Es un proceso. Crecer es espontáneo, desarrollarnos llevará un tiempo pero implica crear las herramientas para ir donde uno quiere llegar. Y estas son las herramientas. Éstas se crean. El desarrollo no se importa y no podemos como antes mirar todo lo que después se terminó fundiendo como nos decían de Irlanda. El desarrolla nace de adentro hacia afuera. El desarrollo nacional no es sólo un concepto económico. Es el desarrollo de todo el hombre y todos los hombres. Y esto lo decía Pablo VI. Es lo que hoy estamos hablando acá, y “es el nuevo nombre de la paz”.

Dos Florines

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