Varios frigoríficos frenaron la faena de hacienda y adelantaron las vacaciones del personal. La industria frigorífica advirtió que las ventas al exterior de carnes argentinas sufrirán una "fuerte" caída por el último aumento de 5 a 15% de las retenciones a las exportaciones del sector, la suspensión de los reintegros y la cada vez más pronunciada falta de oferta de hacienda para abastecerse normalmente de vacunos. En este contexto, las principales plantas del país -Swift, Rioplatense, Gorina y Arrebeef- resolvieron adelantar las vacaciones de los operarios, reducir la faena y cerrar momentáneamente las fábricas. En el caso de Swift, el más grande del país, la suspensión transitoria de actividades afecta a unos 2000 trabajadores. Según el presidente de la empresa, Carlos Oliva Funes, "no está definido por cuánto tiempo se mantendrán las fábricas cerradas; hoy la industria está trabajando a pérdida", comentó. El empresario, que hace dos meses concretó la venta de Swift a la empresa brasileña Friboi por una cifra cercana a los 200 millones de dólares, comparte la misma incertidumbre que el resto de los actores. "En este contexto, está claro que las exportaciones van a caer fuertemente", señaló, en lo que podría interpretarse como un mensaje al Gobierno y, en particular, a la nueva ministra de Economía, Felisa Miceli, que asumirá mañana. "La industria hizo un esfuerzo muy grande con los acuerdos de precios, pero fuimos muy mal recompensados; no sabemos cómo se va a resolver porque tenemos nuevos interlocutores", agregó Oliva Funes. Otras empresas, como el frigorífico Quickfood, admitieron que afrontan serios inconvenientes para continuar con las operaciones normalmente. En el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas, que agrupa a más del 80 por ciento de las firmas que venden carne al exterior, aún no cuantificaron en cuánto se reducirán los embarques argentinos ni la magnitud de las pérdidas que eventualmente deberán afrontar. No obstante, ayer, durante una jornada organizada por el Círculo de Periodistas Agrarios (CAPA) y el Consorcio de Exportadores, los empresarios afirmaron que el aumento del impuesto a las exportaciones impactó en la competitividad del sector y echó por tierra las expectativas auspiciosas de la Argentina como proveedor mundial de este producto. Las cinco empresas mencionadas comprenden el 40 por ciento de las exportaciones de carnes, frescas y manufacturadas, que este año alcanzarían las 650.000 toneladas por un valor superior a los 1000 millones de dólares. El año pasado los embarques llegaron a las 500.000 toneladas en un marco de crecimiento. "En nuestro caso decidimos cerrar dos plantas y una de ellas se va a mantener así hasta que no saquen las retenciones", opinó el presidente del frigorífico Rioplatense, Rodolfo Constantini. El secretario general del Sindicato de Industrias de la Carne de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires y la Zona Sur (Sicgba), Silvio Etchehún, señaló que la aplicación del 15% de retenciones decidida hace dos semanas por el ministro saliente de Economía, Roberto Lavagna, pone "en serio riesgo 20.000 puestos de trabajo y la continuidad de las plantas frigoríficas". En tanto, el presidente de Arrebeef, Hugo Borrell, señaló ayer que el cambio de escenario tributario podría provocar un efecto contrario al esperado por el Gobierno en cuanto a reducir los precios de la carne en el mercado interno debido al desaliento de la exportación. "El Gobierno cree que de esta manera va a recortar el valor de la hacienda y no es así", dijo Borrell, al tiempo que deslizó una crítica a su propio sector en cuanto a la falta de reflejos por parte de la industria frigorífica de acercar otra alternativa para evitar un aumento de las retenciones. Por su parte, Constantini añadió que una rebaja del impuesto al valor agregado (IVA) del 21% para la carne en la góndola habría sido, en su opinión, una medida correcta. "Este incremento de las retenciones no se aplicó para compensar una devaluación; hoy se vislumbra un futuro con fábricas paradas", dijo el empresario. Según manifestó Constantini, hoy los frigoríficos pueden pagar un 18% menos el kilo de carne, algo que no fue convalidado por los productores, que ahora prefieren guardar su hacienda. La Nación