En un duro discurso, la ministra de Economía de la Nación, Felisa Miceli, criticó la medida de fuerza que llevan adelante los productores agropecuarios y puso énfasis en lo que ella considera el egoísmo del sector que prioriza sus intereses por sobre los de la población en su conjunto. La funcionaria señaló que el paro tiene un "fuerte contenido político y que es el de mayor magnitud en los últimos 20 años".
Durante unos cuarenta y cinco minutos, Miceli intentó mostrar la debilidad de los reclamos que impulsaron la protesta, con datos estadísticos e impresiones surgidas de las últimas reuniones que los funcionarios de su área mantuvieron con dirigentes rurales. Respecto del argumento de la caída de la rentabilidad a raíz de las medidas impulsadas por el Gobierno, señaló que los ingresos por sobre el promedio anual del período 1993/2001 superan al de los últimos tres años los $ 33.000 millones.
También se refirió al aumento de los precios internacionales y la revalorización económica de las tierras productivas. Citó el caso de las hectáreas en una zona maicera, que en los 90 se cotizaban a US$ 3000 y que hoy llegan a valer hasta US$ 10.000. Miceli se detuvo a comparar los ingresos medios de jubilados y pensionados, que por mes obtienen $ 584 en promedio, con los de los agricultores que, según la extensión que cultiven, pueden obtener una rentabilidad mensual de $ 6350 (hasta 100 hectáreas en producción) y $ 437.000 (hasta 5000 ha en explotación).
Según la ministra, el sector agropecuario se queja del intervencionismo del Estado por la fijación de precios máximos para ciertos productos de la canasta básica familiar, "pero no dice nada" respecto del subsidio del gasoil, acción por la cual se transfieren $ 13 millones a la economía rural, ni de la política cambiaria. Según señaló, tampoco se habla de la reducción del IVA en fertilizantes y de la eliminación del derecho a la importación de fertilizantes fosforados. A su vez, según Miceli, quienes ahora participan del paro no reconocen las posibilidades de refinanciar y reestructurar sus deudas ni la bonificación de tasas en líneas de créditos por $ 650 millones.
Otro de los momentos más duros del discurso fue cuando la ministra señaló que "la incidencia de las retenciones a las exportaciones agrícolas representa sólo un 4,3 por ciento de la recaudación total". "Pretenden interlocutores que acepten sus reglas. Piden funcionarios que acepten sus pliegos de condiciones. Denuestan a quienes priorizan el interés general por sobre el individual y sectorial", señaló, para hacer evidente que así no es posible el diálogo.