El corazón algodonero del país está en estado de alerta", "La plaga del picudo algodonero está fuera de control y uno de los principales cultivos nacionales corre riesgo de desaparecer".
Las dos advertencias son serias. Las hace Jorge Vartparonian presidente de la Fundación para la Lucha contra el Picudo del Algodonero (Fulcpa). Para este experto, si no se hacen los tratamientos necesarios, la destructiva acción del picudo se va a expandir dramáticamente por todo el este del Chaco y Formosa 100 mil hectáreas devastando los cultivos de esta zona. La Cámara Algodonera Argentina, la entidad que representa a esta cadena agroindustrial, también estima que podrían estar comprometidas algunas plantaciones de Corrientes.
Quienes cosechan algodón saben que con el picudo algodonero no se juega. Es un insecto pequeño y aparentemente inofensivo, pero tiene el poder de hacer trizas las fibras de los capullos y causar pérdidas por cifras millonarias. Los brasileños lo sufrieron en carne propia. Brasil pasó de exportar algodón en la década del ochenta a tener que importarlo en apenas diez años. Todo, por culpa del picudo.
En la Argentina, la plaga se detectó por primera vez en 1993. Desde entonces, los productores reclaman medidas concretas para erradicarlo. En este sentido, Vartparonian cree que con un plan serio se podría eliminar la plaga del este de Chaco y Formosa y también de Ñeembucú (Paraguay), el principal centro de infestación.
Los sucesivos gobiernos, desde entonces, han desarrollado acciones para controlarlo. Pero para el sector privado las cosas no se están haciendo bien. Recientemente, dos expertos norteamericanos, Gerald Mackibben y William Macgovern, viajaron por las provincias algodoneras del norte y descubrieron que las trampas de feromonas que se usan para atrapar al picudo no estaban siendo controladas y que en vastas zonas de Chaco y Formosa no se habían aplicado insecticidas.
Vartparonian asegura que consultaron al Senasa y que los funcionarios les reconocieron que las partidas asignadas en el presupuesto no alcanzaban para comprar los plaguicidas que ahora son necesarios, por el crecimiento sostenido de esta plaga. Preocupado por este contexto, este experto reclama medidas urgentes para financiar la compra de insecticidas, trampas y "tubos matapicudos" en escala masiva, antes de fines del 2007. "Los pronósticos son pesimistas" se alarma. "El picudo se expandirá notablemente abarcando todo el Chaco occidental, la zona proveedora de la materia textil más utilizada en el país".
En julio del 2004, recuerda Vartparonian, los presidentes Paraguay, Brasil, Bolivia y Argentina firmaron un acuerdo comprometiéndose a resolver el problema en los próximos cinco años. El objetivo es suprimir la plaga en estos países y lograr un Mercosur libre de picudo, "uno de los sueños de nuestros productores algodoneros", afirma el experto, quien además sostiene que a pesar de las buenas intenciones, poco se ha logrado.
En el país se cultiva algodón en 11 provincias, cubriendo 416 mil hectáreas. El valor total de la cosecha 2006 se estima superior a los 300 millones de dólares. Más del 50% del producto se obtiene de las plantaciones de Chaco y Formosa, que son las que podrían verse más afectadas por la acción del picudo algodonero. Y si bien la expansión sojera brindó una alternativa para los productores del NEA, el algodón es un cultivo regional clave por su alta capacidad de generación de empleo y de valor agregado.