La inflación es la gran preocupación de la Casa Rosada, ya que ha tendido a acelerarse a medida que la economía se ha recuperado de la crisis de 2001.
El bloqueo de exportaciones parece una medida exótica a ojos chilenos, pues nadie pensaría que el mecanismo para reducir la inflación consiste en prohibir las exportaciones de frutas, vinos y salmón. Nuestra política económica apunta en la dirección contraria: promover las exportaciones, sin discriminar entre ellas, y los resultados han sido muy favorables para nuestro crecimiento en las últimas décadas.
La decisión del gobierno argentino es concordante con otras medidas que han expropiado a productores en beneficio de los consumidores: están las empresas de servicio público privatizadas, que no pudieron subir sus precios durante la crisis, pese a lo que indicaban sus contratos, o la presión sobre los supermercados para tampoco eleven sus precios. Se trata de actuar en forma administrativa sobre los precios, presionando a los actores económicos en forma directa. Estas medidas heterodoxas tienden a dar resultados en el corto plazo, reduciendo los precios en los sectores afectados, mas no atacan el problema de fondo que causa la inflación: una economía que está llegando a los límites de su capacidad productiva en forma global, lo que no sólo es culpa de algunos sectores.
En el mediano y largo plazo, actuar en forma discrecional como lo ha hecho el gobierno argentino afecta a la inversión. Los productores de carne, que se ven expropiados y que ahora sólo disponen del mercado doméstico para su producción, ajustarán ésta a las nuevas condiciones. En el futuro, un proyecto de exportación de carne tendrá que ser extremadamente rentable para atraer inversión. Por lo demás, si el mayor precio se debía a los mayores costos de producción, cuando se consuma el stock destinado a exportaciones, las presiones de costos seguirán existiendo, pero no se podrán entonces bloquear exportaciones inexistentes.
La discrecionalidad con que actúa el gobierno en materias económicas introduce riesgo a todos los sectores y, en consecuencia, tenderá a reducir la inversión, afectando el crecimiento futuro. Estas políticas han hecho que Argentina, que alguna vez estuvo entre los países más ricos del mundo, haya pasado a ser hoy un país en la medianía de ingresos, afectado por frecuentes crisis económicas.
Fuente: Diario El Mercurio de Chile