Lo que fue un misterio durante las primeras horas de la tarde del lunes finalmente se develó: Barclays Capital, Deutsche Bank y Citigroup son los tres bancos internacionales que hicieron la propuesta que anunció la presidenta Cristina Kirchner sobre la oferta para cancelar la deuda que la Argentina mantiene con los tenedores de bonos en default (holdouts).
La proposición introducida por las entidades contempla una entrega de títulos impagos a cambio de bonos de descuento en dólares, con una quita del 65 por ciento. Es decir, por cada bono de 100 dólares se recibiría otro por u$s 35.
Esto significaría un plan que incluye renegociar una quita mayor a la de la salida del default con los bonistas. Además, la oferta dice:
No existe un desembolse en efectivo por parte del Gobierno, como si lo hubo en 2005; el canje anterior no incluía la emisión de Bonos Discount, Par y Quasi-Par, mientras que la actual sólo involucra la emisión de Bonos Discount; los pagos en intereses correspondientes al período 2003-2005 serán pagados con bonos Discount;
no se considerarán los pagos bajo el cupón atado al crecimiento efectuados en 2006 y 2007; se exigirá al tenedor de bonos el pago de comisiones a los bancos por un monto de 0,5% de la deuda en default canjeada y no habrá pagos al respecto por parte del Gobierno.
El jefe de Gabinete, Sergio Massa, sostuvo que el Gobierno recibió con "agrado" la propuesta conjunta de las tres entidades y agregó que la presentación que hizo la Presidenta constituye "un paso más en el proceso de normalización de la situación del país con relación a los mercados internacionales de deuda iniciada con el exitoso canje de 2005, seguida por el pago al FMI y, finalmente, al Club de París".
"A partir de ahora, el Gobierno se abocará al análisis de cada uno de los aspectos de la citada propuesta con el objetivo de llegar rápidamente a una conclusión sobre su factibilidad y, de ser ese el caso, pasar a una etapa de implementación de la misma", indicó Massa a Télam.
Y añadió: "En particular, la propuesta se refiere, por un lado, a la posibilidad de finalizar en términos más beneficiosos para la Argentina el proceso de canje de deuda comenzado en 2005. Por otra parte, hace referencia también a la refinanciación de parte de los servicios de deuda que el país debe enfrentar en los próximos años. En ambos casos, la propuesta incluye el compromiso de los participantes de aportar dinero fresco a las arcas fiscales".
Massa, que no hizo referencia a la reunión entre Julio Cobos y Mauricio Macri, destacó que la propuesta deberá ser aprobada por el Congreso. Además, agregó que "esta iniciativa surge de los bancos que la hicieron y no como respuesta a una solicitud de la Argentina".
El jefe de ministros además resaltó que en el Gobierno están convencidos de que el cambio de los títulos no ingresados al canje de deuda de 2005, más el hecho de dotar de previsibilidad al plan financiero para los próximos años a partir de la refinanciación de los servicios del año entrante y el aporte de dinero fresco contenido en la propuesta, "hará que el país se encuentre en inmejorables condiciones para encarar la acción de Gobierno para los años venideros.
"A no dudarlo, esto es posible por la fortaleza de este modelo: nadie apuesta por una causa perdida. Los acreedores han reconocido las bondades de la economía argentina y sus perspectivas de mediano y largo plazo", fundamentó Massa.
Massa finalmente insistió en que "a partir de ahora, se abre una etapa de evaluación de las propuestas por parte del Gobierno. En caso de aceptarse las mismas, y con las disponibilidades financieras que las mismas aseguran, podrá intensificarse sin lugar a dudas la estrategia de recompra de deuda iniciada a principios de agosto, lo cual debería despejar definitivamente la incertidumbre respecto de la voluntad y de la capacidad de pago de la Argentina".