Ivan Schonfeld, junto a su padre y otros pequeños productores que ocupan islas cercanas a Las Cuevas, en el departamento Diamante, explicaron a Campo en Acción que viven una situación desesperante. "Somos veinte pequeños productores que en suma tenemos unos mil quinientos animales y el que mayor superficie de campo firme tiene son solo cincuenta hectáreas."
Recorrer la zona de Las Cuevas es encontrarse con un panorama desolador, dijo el productor "se nos han muerto muchos terneros y las vacas están todo el tiempo en el agua. No sabemos que vamos a hacer, los pocos barcos que están trabajando no alcanzan, a nosotros nos dieron turno para los primeros días de abril y el río que sigue creciendo" se lamentó.
Un reclamo que llega tarde
El panorama de este grupo de productores se reproduce en toda la ribera entrerriana sobre el Paraná. El avance de la frontera agrícola por los mejores precios de los cultivos llevó al desarrollo explosivo de la ganadería en las islas.
La estimación sobre la cantidad de cabezas bovinas en la geografía islera varía, ya que mucho rodeo no está plenamente identificado, pero el número más aproximado es superior a las 800 mil. El traslado comenzó a generar inconvenientes hace semanas, ya que el crecimiento del ganado insular no tuvo el acompañamiento de los medios de transporte, léase barcazas, algo que los mismos productores estaban sabiendo desde siempre.
Ahora, con el agua literalmente al cuello, los animales están "pagando" la improvisación nacional. Los reclamos para que se les preste atención son justos, como así también pensar que la planificación a mediano y largo plazo exigía tener cómo y dónde llevar las miles de cabezas en una contingencia como la que se está viviendo.