El Gobierno intervino en el conflicto entre productores de porcinos y la industria chacinadora al disponer la creación de un Registro Oficial de Importación (ROI) de carne y productos elaborados de cerdo "para evitar acciones desmedidas de un lado y del otro".
La medida fue explicada por una fuente del Gobierno: "Así como en la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) existe el Registro de Operaciones de Exportación (ROE) para la carne bovina, el propósito es extender esa fórmula a la importación y sumar las demás carnes, incluidos los cortes porcinos", indicó la fuente.
Es que, desde hace meses, los productores acusan a los principales chacinadores de importar carne de cerdo con objeto de bajar los precios en el mercado local, y reclaman al Gobierno la "suspensión inmediata de la importación y un precio sostén o de referencia".
Sin embargo, para la industria -agrupada en la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Afines (Caicha) y la Unión de la Industria Cárnica Argentina (Unica)- la regulación de las compras externas "complicará el normal abastecimiento de materias primas".
El presidente de la Asociación Argentina de Productores de Porcinos (AAPP), Juan Uccelli, afirmó que "por la suba del maíz, el costo de producción por kilo está en $ 2,45 y el precio promedio pagado por la industria es de $ 2,20. Así, perdemos $ 25 cada animal [que promedia los 100 kilos]".
Más faena
Desde marzo, según datos de la misma AAPP, el valor de la media res de cerdo cayó un 25%, pero los precios al consumidor -tanto de productos elaborados y jamones como de carne fresca- subieron hasta el 5%. "¿Quién se quedó con la diferencia? Si el cerdo tuviera un precio lógico de $ 2,60 o $ 2,70 el kilo vivo, daría una rentabilidad y tendría que mantener el precio igual", acusó Uccelli.
"Desde 2003, las importaciones cayeron el 47% y está aumentando la faena de porcinos. Acá el tema son los precios, estamos dispuestos a discutir sobre cifras, y los aumentos no se pueden aplicar porque no se pueden trasladar debido a que no hay tanto consumo y porque, además, impulsarían el Indice de Precios al Consumidor [IPC]", retrucó Guillermo González, gerente de Unica.
Para esa cámara y Caicha, la solución no pasa por aumentar los precios, sino "por bajar los costos haciendo más eficiente la producción y fomentar el consumo de carnes porcinas, lo que mejorará la integración de la res porcina, arrojando más cortes frescos nacionales para la industria".
Ambas partes esgrimen sus argumentos, manejan sus números y no se dan tregua. En el medio está el proyecto del Gobierno de impulsar el consumo, entre otras carnes, de los cortes porcinos para bajar la presión de la demanda sobre la carne vacuna y controlar mejor el precio. Y también la relación comercial con Brasil, uno de los principales socios comerciales de la Argentina, de donde proviene mayormente el cerdo importado.
Los argentinos consumen 7 kilos de cerdo per cápita cada año, pero mientras para la producción ese peso se reparte equitativamente entre carnes frescas y chacinados, para la industria los chacinados suman 5,5 kilos y el resto es carne fresca.