Mientras continúan sin definirse el lugar, la fecha y los protagonistas para el reencuentro entre el Gobierno y el campo, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió ayer a advertir que no habrá bajas en los derechos de exportación agropecuarios. “Sería fantástico decirle a todos que nadie paga más impuestos, pero estas cosas no pueden ser”, enfatizó la jefa del Estado en un acto desde la residencia oficial de Olivos, en el que volvió a defender el modelo y a la obra pública como principal motor de reactivación.
Pero su discurso se focalizó, aunque sin mencionarlo abiertamente, contra el reclamo generalizado del campo para que haya reducción sustancial de las retenciones a las exportaciones de soja, Las palabras de la Presidenta llegaron aun cuando desde la Federación Agraria (FAA), Eduardo Buzzi, consideró que si bien los derechos de exportación son un tema central, no son excluyentes para poder encarar una negociación con el Ejecutivo nacional.
“Se puede ir a una reunión aunque se conozca de antemano la respuesta, pues se deben expresar alternativas al tema retenciones”, remarcó Buzzi en declaraciones radiales poco antes de recluirse junto a sus colegas federados para tratar la situación de la entidad luego de que le sacaran el manejo de las cartas de porte para el transporte de granos.
Tanto desde los despachos oficiales como desde la mesa de enlace primó ayer el hermetismo respecto de las negociaciones que encaran para llegar, posiblemente el jueves, a un encuentro, que estaría encabezado por el jefe de Gabinete, Sergio Massa, y la ministra de Producción, Débora Giorgi.
Los contactos se producen contrarreloj, dado que para el viernes está prevista la asamblea en Leones, encabezada por la mesa de enlace, de la que debería salir la huelga.
Anoche, la Presidenta recibió en Olivos a Massa para hablar del acuerdo con el campo. Se sabe, además, que en los últimos días, Cristina y su esposo, Néstor Kirchner, pidieron informes detallados al jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, sobre el costo de las posibles concesiones al agro, así como guarismos sobre cómo impactaría en la recaudación una mayor apertura exportadora en granos y carnes.
En ese marco, el líder de los sabuesos entregó al matrimonio presidencial los datos de la cantidad de soja que todavía guardan en silobolsas los productores, a la espera de mejora en las cotizaciones. Versiones de que el Ejecutivo quiere que esas ventas se aceleren, y por ende mejoren los ingresos fiscales, como prenda de cambio para ceder a otros reclamos del sector, hicieron que la demanda sojera se frenara en Rosario, donde el poroto terminó a $ 880 la tonelada, casi 3% por debajo del cierre previo.
En cuanto a las negociaciones para un acuerdo entre el Gobierno y el campo, si bien la baja de las retenciones está descartada (tendría n costo fiscal de $ 15.000 millones), las huestes oficiales y las rurales buscan con sigilo cómo flexibilizar las exportaciones de carne y de lácteos y, de esa forma, mejorar los valores que reciben los productores.
Según trascendió, el Ejecutivo estaría dispuesto a flexibilizar algunas de las barreras que desde la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) se reforzaron mediante los ROE en cuanto a exportaciones cárnicas y lácteas. Pero hay una condición no negociable: que no haya aumentos de precios al mostrador. Desde el campo retrucan que ellos no son formadores de precios y que los ganaderos de carne y leche cobran los mismos valores que en 2006, lo que lleva al quebranto de muchos productores.
Fuente: El Cronista Comercial
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