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Agricultura Actualidad

El maíz aprende de la soja para cuidar su sanidad

Así como cada año hay un escenario de precios diferente en el mercado de los granos, también cambia el clima que condiciona el desarrollo de los cultivos. En ambos sentidos, la campaña gruesa que se viene es diferente a la anterior.
09/09/2007 00:00 hs

Por ejemplo, la buena cotización del maíz ha despertado entre los productores el interés por el control de enfermedades, un camino que se ha recorrido con la soja. Aunque si bien pocos dudan ya de la efectividad de los fungicidas para la sanidad de la oleaginosa, para obtener la mejor relación costo-beneficio se analizan fechas de siembra, grupos de madurez de las variedades, condiciones ambientales y hasta si conviene más de una aplicación.

Desde esa visión múltiple, Syngenta reunió en Porto Seguro, Brasil, a 80 asesores técnicos de las diferentes zonas agrícolas argentinas, vinculados a Aacrea, Aapresid e independientes. Entre todos, compartieron criterios de manejo con especialistas sobre enfermedades e insectos.

Primero, la fitopatóloga Margarita Sillón, de la Universidad del Litoral, brindó una panorama sanitario general de la soja y concluyó convencida de que "adoptada ya en todas las regiones la tecnología de los fungicidas para soja, especialmente en grupos largos y de siembras tardías, las enfermedades son el nuevo desafío a superar en los cultivos de maíz".

Pocos asocian a la roya con este cereal. Pero Sillón aseguró que "el 90% de los híbridos, aun con baja severidad, mostraron una incidencia de roya de entre el 20 y 50 %". Y recalcó que "tanto el maíz como el girasol este año bajaron sus umbrales de daño económico a partir de los cuales es conveniente aplicar fungicidas".

Daniel Peretti, gerente regional Pampa Húmeda de MSU, reconoció que "consideraba a las enfermedades de maíz como un tema sólo académico, pero ahora les estoy prestando mucha atención". Y como detectó "patógenos de la raíz, los que provocan vuelcos y muerte súbita de la planta antes del llenado de granos", advirtió que "estos son los temas del futuro. Y debemos partir, como se debe, del curado de semillas".

El daño de los insectos es otra de las preocupaciones. Las orugas han aparecido en casi todos los lotes, los picudos "enloquecen" en el NOA y las chinches son enemigos silenciosos que provocan lamentos cuando ya es tarde.

"También los trips vienen creciendo y hasta ahora hemos tenido dificultades para controlarlo", apuntó Martín Sánchez, del CREA Monte Buey-Inriville, en el sudeste cordobés, en sintonía con el bonaerense Pablo Neffa.

El entomólogo Daniel Igarzábal propuso diversificar los activos de los insecticidas -para frenar los procesos de resistencia- y pensar tanto en los umbrales de daño económico como en los "umbrales de daño operativos".

Ponderó así los beneficios de las aplicaciones más allá de los rendimientos, como evitar llegar tarde por no disponer de pulverizadora o avión en el momento oportuno. O, como reconoció Claudio Romero, de Saenz Peña, Chaco: "Para ganar en traquilidad, no tener gente pendiente y poder focalizarse en otras actividades".

Clarín

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