Los fertilizantes en Argentina movilizan 900 millones de dólares al año, con una tendencia que indica un mayor consumo campaña tras campaña, sobre todo de los líquidos. Si bien creció la producción y las compañías han realizado importantes inversiones en el área, aún no alcanza a cubrir la demanda y el incremento de los precios internacionales tiene su incidencia en los costos de los productores.
Las proyecciones del negocio se comentaron en el Simposio Fertilizar 2007 que se realiza en la Bolsa de Comercio.
El encuentro es organizado por la asociación civil Fertilizar y el International Plant Nutrition Institute (Ipni) y reúne a destacados especialistas nacionales e internacionales sobre el tema.
Fernando García, del Ipni, explicó que en los últimos 15 años el consumo de fertilizantes en Argentina se multiplicó por diez. "Pasamos de 300 mil toneladas en el año 1991 a 3.100.000 en el año 2006. De todos modos, todavía se sacan más nutrientes al suelo de los que se devuelven".
Si bien a nivel nacional hay muchas compañías que están participando en este mercado en la producción de úrea, de UAN, de sulfato de amonio y de calcio y en menor medida de superfosfato simple, con grandes inversiones en el tema y perspectivas de mayor expansión, hay un gran porción que todavía se importa.
"Ha habido un importante aumento a nivel internacional, sobre todo de los fosfatados en la segunda semana de enero de este año, llegando a subir hasta 40 dólares, y otro tanto en los nitrogenados, debido a al maíz y la necesidad de aumentar su productividad para etanol en países como EEUU. De esta forma, el incremento de los valores ha llegado a cifras no sospechadas", indicó Francisco Llambías, presidente de Fertilizar.
Efecto precio. No obstante, a su entender, a pesar del incremento que han tenido algunos de estos insumos, que algunos rubros alcanzan hasta 40%, "es rentable para el productor fertilizar, tanto para el corto y para el largo plazo."
Los números de este negocio en expansión indican que se mueven alrededor de 900 millones de dólares por año por este insumo.
Lo que más se fertiliza es el trigo y el maíz, siendo la soja el cultivo que menos se fertiliza, aunque la reposición de nutrientes en este caso es más que necesaria. Si bien en las últimas campañas los más consumidos fueron los fertilizantes líquidos, por una cuestión de precio y de facilidad en aplicación la balanza en la próxima campaña se inclinaría a los granulados.
Fuente: La Capital