El mundo consume cada 18 días 1.000 millones de barriles, lo que es el equivalente a toda la producción de Caño Limón (Arauca), y revela el problema del crecimiento de la demanda por crudo, por encima de la oferta, que pone nervioso al planeta.
La AIE, que asesora en temas energéticos a 26 países industrializados, estableció que la demanda crecerá 2,2 por ciento promedio entre el 2007 y el 2012, por encima del cálculo inicial de 2 por ciento. El estimativo asume un crecimiento económico mundial del 4,5 por ciento anual.
El diario "El Tiempo" señala que el tema preocupa especialmente a los Estados Unidos, país que con el 5 por ciento de la población del planeta, consume el 25 por ciento de su energía.
Allí la declinación en la producción es imparable. Mientras que en 1972 este país extraía 9 millones de barriles por día, en el 2006 la cifra bajó a menos de 5 millones de barriles y en los próximos años a duras penas será de 4 millones.
Mientras tanto, la demanda alcanza los 20,9 millones de barriles por día y por eso seguirá amarrado a las importaciones.
El problema radica en el agotamiento de las nuevas fronteras petroleras. La mayoría de esas reservas se encuentran en áreas que son inestables política y económicamente, con características geológicas difíciles y que requieren onerosas infraestructuras, amén de las que son intocables desde el punto de vista ambiental.
También proliferan los yacimientos de crudos pesados o de baja calidad con alto contenido de azufre que agravarían el problema del calentamiento global. La recuperación de esta clase de petróleo es menor y se traduce en un precio más alto para el consumidor por el proceso al que tienen que ser sometidos para producir los combustibles más livianos.
A pesar de que el precio internacional del petróleo contribuye a aumentar la inversión en búsqueda de hidrocarburos, los resultados no fueron los mejores.