La exposición ganadera de Palermo es el lugar donde los productores esperan ver cada año lo mejor en genética bovina. En 2006, las ventas de reproductores, tanto machos como hembras, alcanzaron un valor próximo a los $3 millones en los 251 animales vendidos. Es decir, un promedio de 12.000 pesos por animal.
Y este año se espera que los valores sean mayores, por los cambios estructurales en el manejo del negocio.
Por el corrimiento de la frontera ganadera hacia zonas periféricas, las razas bovinas necesitan ser adaptadas a nuevos climas y condiciones. Esta adaptación se logra a través de las cabañas que por cruzamientos desarrollan características como la rusticidad en los animales.
Los altos precios de los granos hacen que el kilo de carne no pueda competir en ganancia, y en esta disputa por el territorio de la Pampa húmeda, todo indica que la delantera de los cultivos va a mantenerse, igual que la tendencia al alza en los precios de los ejemplares reproductores, los padres y madres que permiten esa adaptación a las zonas periféricas.
Un ejemplo de crecimiento es la raza Braford, una cruza de sangre cebú y británica que se adapta al clima seco del norte y viene dando muy buenos resultados. Es la tercera raza el país (después de Angus y Hereford) y según la Asociación de Productores de Braford, apunta a ser la segunda. Desde la entidad, explican que los valores en toros reproductores están $1.000 por encima del año pasado, en ejemplares que en promedio se venden a $ 6.700. Con un 25% más de animales inscriptos para este año, la raza tendrá mayor presencia en La Rural.
Durante el lanzamiento oficial de la muestra, el Presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, destacó la actividad de las cabañas y explicó que ese trabajo "debe reflejarse en el precio". Se espera que la vidriera de la ganadería muestre una vez más el valor que puede generar un producto por el que "afuera se paga 6 ó 7 veces más" según destacó Miguens, refiriéndose a los precios internacionales de la carne argentina.
Para capitalizar el trabajo de mejoramiento que las cabañas realizan durante el año, se presentan en la muestra y luego de los premios a de las diferentes categorías, la exposición cierra con las ventas y remates.
El pulso ganadero
En su presentación, Miguens, repasó las adversidades que sufrió la ganadería desde febrero de 2006, cuando se congelaron las exportaciones, situación que todavía está en proceso de normalización.
Paralelamente, se produjo la intervención del principal mercado concentrador de carnes, Liniers. A partir de la este hecho, hubo estrictos controles de precio que según Miguens "no se reflejaron en el precio final al consumidor, mientras que algunos eslabones de la cadena pudieron aprovechar la medida, comprando barato sin ajustar sus propios precios".
Con todo, la formación del precio al que hoy se vende la carne argentina dentro del país tiene un componente de una presión a la baja monitoreada por el Gobierno pero que no llega a la góndola. Ese precio que no es real, pero se ha "sincerado" según actores del sector, a partir del cese de la intervención de Liniers.
Pero esos valores, explica Miguens, no alcanzan a representar la verdadera incidencia de los costos, la tecnología y la proyección de la genética argentina.
Fuente: Julieta Camandone - El Cronista Comercial