Las razones han sido varias, cabiendo señalar el clima seco en gran parte de Brasil y la Argentina, la parcial estabilización en los mercados bursátiles, proyecciones de siembras para el nuevo ciclo poco satisfactorias en el hemisferio norte y hasta nombramientos convincentes en materia agrícola y energética por parte del electo presidente de los Estados Unidos, Barak Obama. Sin embargo, en nuestra opinión, la novedad más importante a destacar es que el mercado demostró que esta vivo. Los fundamentos siguen vivos.
Por primera vez en mucho tiempo analizar las proyecciones de oferta y demanda a nivel global y -particularmente- en Estados Unidos, es tarea clave en materia de predicción de precios. Asimismo, comienza a ser valioso debatir la magnitud de la merma en la demanda mundial maíz, el devenir de las importaciones de soja por parte de China, la agresiva oferta de trigo forrajero y girasol desde el Mar Negro, los recortes de área sembrada con trigo de invierno para la próxima temporada en distintas zonas del planeta y lo mencionado anteriormente, los efectos del clima en la producción sojera sudamericana.
Más allá de lo expuesto, el mundo continúa presentando una muy complicada situación financiera y económica que pareciera lejos aún de poder solucionarse. Eso genera las consabidas dudas en los operadores respecto a la evolución de la demanda global de granos y derivados y, también, sobre el futuro accionar de los actores especulativos en los mercados de commodities .
Ante este contexto, si bien es difícil ponderar la durabilidad de las mejoras que vienen mostrando los precios agrícolas mundiales, el escenario futuro de los mismos parecería no merecer bajas sustanciales, sino -más bien- cierta sustentabilidad. En tal sentido, los bolsones de seca en nuestra parte del mundo y las limitadas intenciones de siembra para la nueva campaña en el hemisferio norte, pueden generar favorables reacciones en los mercados que no deberían ser desaprovechadas.
Como ejemplo de eso, durante esta semana la soja alcanzó -en algunos casos superó- el nivel de los 800 $/Ton., valor que -a priori- resulta muy interesante. Sin embargo, es altamente aconsejable acompañarlo con opciones de compra -preferentemente en el exterior- para poder aprovechar eventuales subas adicionales. En cuanto a trigo y maíz, las políticas agrícolas locales siguen haciéndose notar y puede asumirse que veremos escasas reacciones en las cotizaciones, al menos en el corto plazo.
En el mediano, sin embargo, los estímulos a sendas siembras podrían generar expectativa de cara a los nuevos ciclos agrícolas. De no ocurrir lo mencionado, podríamos asumir que las áreas a sembrarse, con el cereal de invierno primero y el forrajero más tarde, no mejorarían respecto de la campaña actual. Ello, debería ser un tema muy preocupante (y a tratar con el gobierno) para la industria molinera y pollera.
Noticia de la semana
A nivel local, la noticia de la semana pareciera ser el ascenso de Ricardo Echegaray desde la Oncca a la AFIP. ¿Se implementarán resoluciones como la 543 para el resto de los sectores económicos? ¿Se desvirtuarán las estadísticas básicas tal cual lo ocurrido con los datos que proveía la Dirección de Mercados de la Secretaría de Agricultura? Al respecto, hoy es muy difícil estimar cifras tales como cuánto trigo nuevo se ha vendido al exterior o qué volúmenes han comprado localmente la exportación o la molinería del mencionado producto.
Finalmente desde Nóvitas SA quisiéramos desearles a todos los lectores de LA NACION que este 2009 traiga a los dirigentes nacionales la sabiduría necesaria como para superar las dificultades que se avecinan en forma justa y pacífica.
Por Daniel Miró
Para LA NACION
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