El panorama climático favorable y otras variables permitió reducir las pérdidas de superficie previstas para la campaña en curso, “incrementando de esta forma el área potencialmente cosechable y elevando nuestra proyección nacional de producción a 48.800.000 toneladas”, dijo el PAS.
Este incremento “parecería ser significativo pero solo representa un 3,8 % más respecto a nuestra inicial proyección” de 47 millones de toneladas.
EL CLIMA, CLAVE. “Finalmente, el clima continuará ocupando un rol fundamental sobre el desenlace de la campaña en curso y permitirá, o no, alcanzar este nuevo volumen previsto”, se manifestó.
Lluvias de abundante intensidad se registraron durante los últimos siete días en periferia al núcleo productivo, como así también en sectores del centro-norte y sur de Córdoba y sectores del centro-este de Entre Ríos.
Estos aportes, junto con muchos otros registrados desde mediados de enero, lograron revertir no solo la condición general de los cuadros, sino también las perspectivas a cosecha.
“La proyección de producción nacional sostenida hasta nuestra anterior publicación, fue calculada a principios de enero”, recordaron los técnicos.
En ese momento la condición del cultivo, junto con las perspectivas climáticas de un año Niña, no permitían anticipar la realidad que hoy reflejan los lotes.
A la fecha, las precipitaciones registradas durante los últimos cuarenta y cinco días no garantizaron un abundante reabastecimiento hídrico del suelo y la ajustada humedad subsuperficial creó una importante dependencia sobre la evolución semanal de las lluvias, “brindando al mismo tiempo gran incertidumbre sobre el resultado final de la campaña”.
No obstante, las lluvias “fueron registrando una periodicidad adecuada y dieron un vuelco importante sobre el estado del cultivo al lograr mantener o alcanzar una buena condición en los cuadros, mejorándola en varios casos y en otros más puntuales dejando excesos”, expresó el informe.
Siembras tardías y de segunda podrían registrar elevadas productividades si logran mantener su condición actual, a pesar del menor desarrollo que muestran en varias regiones.
En tanto siembras de primera, “que se encuentran finalizando su ciclo, también se beneficiaron en mayor o menor medida por las precipitaciones obtenidas, al interrumpir en muchos casos el paulatino aborto de flores y vainas”.
“Sumado a ello, este nuevo panorama climático permitió reducir las pérdidas de superficie previstas para la campaña en curso, incrementando de esta forma el área potencialmente cosechable”, precisó el PAS.
Fuente: El Diario
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