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En el girasol, el boro aporta más aceite y mayor rendimiento

Sin un planteo de nutrición integral difícilmente se logre alcanzar el máximo potencial del cultivo. Entre los nutrientes de alto impacto en girasol, es necesario considerar al boro a la hora de planificar una estrategia de fertilización.
09/01/2009 19:14 hs

Las investigaciones que llevan adelante los especialistas en nutrición de la empresa Yara Argentina afirman que el boro es un nutriente que aporta mayores rendimientos y porcentajes de aceite.

Su incorporación a la dieta del cultivo tiene una importante influencia en el desarrollo del tubo polínico y su provisión durante la floración que reduce el vaneo. Además, durante el período de llenado de granos, interfiere en la removilización de azúcares y mejora el contenido de aceite en los granos. En forma adicional cumple un rol fundamental en la cementación de las paredes celulares junto con el calcio, por lo que su adecuado aporte mejora la estructura vegetativa.

Los síntomas de deficiencia nutricional en el girasol se manifiestan en etapas tempranas, al emerger las plántulas. Allí se ven fallas en el desarrollo y expansión de cotiledones. Las hojas verdaderas aparecen pequeñas, arrugadas y con manchas pardo-rojizas. Luego los capítulos pueden estar deformados verificándose fallas en el cuaje.

Los síntomas más clásicos son el "cuello de cisne" (estrangulamiento del tallo a nivel de la inserción del capítulo) y "corte de cuchillo" (manifestado como una mancha parda, tornándose a necrótica, paralela al tallo). En casos severos, puede haber caída de capítulos. Las deficiencias de boro afectan también la elongación de las raíces.

Detección y análisis. El diagnóstico es la base fundamental para la toma de decisiones, y en este sentido el análisis de suelo es una herramienta muy útil. Por ejemplo, para la región semiárida pampeana, los umbrales de boro encontrados están alrededor de 0,3 parte por millón (ppm). Para esta zona, en lotes con contenidos mayores a 0,3 ppm, no sería necesaria la incorporación de este nutriente.

Por su parte, los análisis foliares proporcionan un complemento ideal al examen de suelo; brinda información acerca de los contenidos de nutrientes que el cultivo realmente está absorbiendo.

Esta evaluación es importante ya que en algunas situaciones el suelo puede estar bien provisto, pero por determinadas condiciones el nutriente puede no estar disponible.

Además, como complemento a estos criterios, hay que tener en cuenta distintas condiciones agroecológicas y de manejo que ayudan a obtener un diagnóstico más completo y acertado. Entre ellas:

Textura de suelo: suelos con mayor contenido de arena predisponen a las deficiencias, por menor retención y mayores lavados de boro.

Nivel de materia orgánica en el suelo: la materia orgánica es el reservorio principal de Boro, desde donde se libera por actividad microbiana y se incorporará a la solución del suelo bajo la forma disponible para las plantas.

Nivel hídrico y temperaturas: las condiciones de sequía temporal o las temperaturas extremas generan bajo aporte de boro debido a que su ingreso en las plantas es mediante el flujo hídrico.

El nivel de calcio en el suelo: los altos niveles de calcio en solución generan un desbalance fisiológico que induce la deficiencia de boro.

La expectativa y potencial de rinde: los lotes con mayores potenciales de rinde registran mayor demanda del nutriente.

La profundidad de raíces: a medida de que la exploración radicular se profundiza, las raíces toman agua de capas de suelo con menores contenidos de materia orgánica y de boro.

Respuesta

A lo largo de la región pampeana se han comprobado aumentos medios en la producción del orden del 20 por ciento y de hasta el 33 por ciento en el oeste bonaerense con aplicaciones foliares de boro. Según Yara, su equipo técnico ha encontrado respuestas similares en todas las experiencias realizadas a campo.

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