Las lluvias que cayeron en las últimas semanas sobre diferentes regiones productivas del país permiten proyectar un aumento en el potencial de rendimiento de la soja, respecto de las pobres expectativas que existían hasta el momento, producto de la sequía.
No obstante, también generan la necesidad de comenzar a trabajar sobre otros aspectos clave en la definición del rinde, como las enfermedades.
Según Marcelo Carmona, de la cátedra de Fitopatología de la FAUBA, "muchos lotes se encuentran con cultivos de soja pobres en plantas, acelerados en su crecimiento y con poca área foliar efectiva.
Sin embargo, tras las últimas lluvias hay otros lotes que, si bien presentan síntomas de stress hídrico, han recuperado su estado y su potencial de rendimiento.
Los cultivos que hayan recibido lluvias desde R3 en adelante, "son los que prioritariamente deben ser analizados para una aplicación de fungicidas".
Al respecto, recomendó utilizar mezclas de estrobilurinas con triazoles, ya que permitirán tener el efecto preventivo y curativo de los patógenos que se "despertaron" con esas lluvias.
Asimismo, el efecto fisiológico comprobado de las estrobilurinas mejoraría el área foliar remanente, deteriorada por las consecuencias de la falta de agua.
Los patógenos de las enfermedades de fin de ciclo necesitan lluvias al igual que la soja.
Por ello, y para mejorar la eficiencia en la aplicación de fungicidas, Carmona subrayó la necesidad de tomar decisiones de manejo que tengan en cuenta al hospedante, al patógeno y al ambiente (principalmente las precipitaciones).
En este sentido, destacó el sistema de puntuación desarrollado por la FAUBA, en convenio con el sector privado, que resulta eficiente para orientar las aplicaciones químicas en enfermedades de fin de ciclo, asegurando el control y el retorno económico.
"Dentro del período crítico R3 - R5.5 es de vital importancia esperar que ocurran precipitaciones favorables al desarrollo de las enfermedades.
Esto, sumado al resto de los factores que influyen en el desarrollo de las enfermedades de fin de ciclo (antecesor, siembra directa y ciclo, por ejemplo), darán la clave (suma de puntos) para la decisión de la aplicación", concluyó el titular de la cátedra de Fitopatología de la FAUBA.
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