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Feliciano desarrolló producciones alternativas

26/12/2005 16:46 hs

Es una de las ciudades con mayor nivel de pobreza estructural de Entre Ríos. En esta localidad del norte provincial se está desarrollando desde hace dos años un interesante proyecto de diversificación productiva para pequeños productores minifundistas.

La inquietud nació, como tantos otros emprendimientos, producto de la crisis socioeconómica de finales de 2001 que caló hondo en muchas familias de la localidad del norte entrerriano. Con el fin de elaborar estrategias que permitieran "salir del pantano" instituciones locales, provinciales y nacionales (presencia en Feliciano) decidieron unirse en lo que denominaron "la UTI (Unión Transitoria de Instituciones) local", había que agudizar el ingenio para encontrar algún camino, que aunque sea a lo lejos permitiera ver una luz de esperanza.

Así, el municipio local, Cáritas, El Consejo Empresario Entrerriano, INTA, Secretaría de la Producción, iniciaron un trabajo basado en generar pequeñas unidades productivas que permitieran a las familias generar parte de su sustento diario y, de obtener excedentes poder comercializarlos en principio en el mercado local.

Quienes tuvieron la tarea de coordinar el trabajo explicaron que en muchos de los casos además de asesorar técnicamente hubo que hacer hasta de psicologos, salir de la situación no fue tarea sencilla para quienes sintieron "tocar fondo" no solo en lo económico sino también en lo emocional.

Lenta pero progresivamente comenzaron a verse los primeros cambios, una familia apostó al cultivo de cebollas; los datos aportados por INTA indicaban que el suelo y clima de la zona de adaptaban para ese cultivo y los resultados muy pronto estuvieron a la vista, los rendimientos (cercanos a los 20.000 kg. por hectárea) fueron buenos y sirvieron para motivar a otros pequeños emprendedores. Hoy Feliciano se autoabastece de la cebolla que consume su población de 8000 habitantes y además abastece a los supermercados de la ciudad Chajarí transportando el producto en un camión del municipio.

De apoco, otros "felicianeros" fueron tomando conciencia que en sus pequeños predios y en la laboriosidad propia y de su familia se encontraba la alternativa para "salir del pozo"; de esta forma comenzaron verse en la periferia de la ciudad lotes destinados al cultivo de lechuga, acelga, rabanitos, repollo, tomates, pimientos pero, como en todo emprendimiento para poder dar el pequeño salto en la escala de producción se necesita una mínima inversión a la que los productores no podían hacer frente.

"El proyecto no puede naufragar" fue la consigna unánime de todos los integrantes de la UTI, y nuevamente a bucear en diferentes ámbitos para encontrar quien apadrine la iniciativa. Entre tanta búsqueda un buen día se toma conocimiento de la labor que desarrolla una entidad de la iglesia católica en Alemania, dedicada a aportar recursos para diversificación productiva en regiones pobres de todo el mundo" alguien se preguntó "de Alemania vendrán a ayudarnos a Feliciano?"... "porque no?" dijeron otros".

Sin dudarlo, elaboraron un amplio informe que describió la situación y fue remitido previa traducción del ingeniero agrónomo Pedro Santos, argentino residente en Alemania,  solicitando un aporte para dar continuidad a proyecto productivo y quedaron a la espera de una respuesta que no se hizo esperar.

Lothar Klisppah es el coordinador de la Comunidad Católica de la ciudad de Stuttgart informó a la UTI de Feliciano que el proyecto local fue seleccionado para ser asistido económicamente por la entidad a lo que agregó que se sumaría un aporte del propio gobierno alemán, así fueron reunidos un total de 140.000 Euros (algo más de $ 490.000.-) que deberían ser destinados a financiar la demanda de insumos, herramientas, capacitación y asesoramientos de pequeños emprendimientos productivos que permitieran diversificar y apuntalar la economía de los campesinos del norte entrerriano.    

La noticia provocó sorpresa en propios y extraños, generando a su vez una responsabilidad mayor tanto a las instituciones como a los productores; los recursos fueron rápidamente volcados a proyectos orientados a la lechería (ya están en marcha 4 pequeños tambos), se respaldaron las producciones que estaban en marcha de hortalizas y verduras de hojas, y dieron inicio nuevos emprendimientos de producción caprina, apicultura, forestación, a la vez que se dictaron cursos de capacitación para cada una de las áreas en las que se está trabajando.

Hay algunos resultados que ya se pueden exhibir, hoy en Feliciano durante siete u ocho meses el 50% de las hortalizas y verduras de hoja que se consume son producidas en la localidad, superando ampliamente la media provincial. En Entre Ríos se produce solo el 20% de las frutas y verduras que se consumen.

Recientemente Lothar Klisppah visitó por primera vez Feliciano y luego de realizar un extenso recorrido por los polvorientos caminos del norte entrerriano (tan diferente a la campiña alemana) no dejó de manifestar su asombro por la realidad social y económica que observo en esos rincones de un país que a su juicio tiene todo para disfrutar de una realidad diferente.

El visitante alemán fue objeto de permanentes muestras de afecto y agradecimiento expresado, a pesar de la limitación del idioma, por los más de 200 "felicianeros" que hoy forman parte de las familias que con su propio esfuerzo y la coordinación de las entidades vinculadas a los proyectos que los tienen como protagonistas, ven que un futuro mejor es posi

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