“Los registros de ingresos de esta raza al país datan del año 1862, fecha en que se registró la entrada al país de Niágara el primer toro de pedigree llegado al país. Lo importó Leonardo Pereyra para su cabaña, aunque realmente el primer animal de esta raza ingresa al país en el año 1858. Esta es la segunda raza que ingresa a nuestro país de las británicas” expresó a Campo en Acción el Director Ejecutivo de la Asociación Argentina Criadores de Hereford, Juan Bullo.
Según el director, es una raza básicamente carnicera, muy precoz, reconocida por su adaptación al medio ambiente y los criadores más entusiastas la denominan “la raza sin fronteras”. “Tiene una buena musculatura, pero sin marcar los rafes musculares. Es una musculatura bien engrasada con músculos redondeados” dijo. Entre sus características, ofrece excelentes tamaño, crecimiento y masa muscular, más el beneficio de su longevidad.
Difundir y promover la raza, además difundir y promover la ganadería en general es uno de los objetivos que promueve la Asociación, trazado por Bullo. “Trabajar por el bien general de la ganadería que es una de las actividades que seguramente debe movilizar entre 800 y un millón de personas en forma directa o indirecta a partir de la gente que produce insumos, veterinarios, el hombre de campo, cabañero, frigorífico, entre otros” remarcó.
“La Asociación integra el World Hereford Council, una entidad que nuclea a 28 países y que hoy tiene su sede en Uruguay. Se reúne cada dos años para efectuar las reuniones del secretariado y cada cuatro años hace su congreso mundial que en la última oportunidad, año 2010, lo realizamos en Buenos Aires” comentó el director de la entidad.
Por su parte, el Director Ejecutivo de la entidad explicó que “la Asociación tiene dos programas centrales, uno de ellos es el programa de puro registrado es de mejoramiento zootécnico, que parte de vientres generales Hereford buenos, seleccionados por gente que sabe. Tenemos inspectores, que determinan un tipo racial definido por los criadores, que significan darle una característica fenotípica que implique determinadas condiciones de la raza, especialmente fisiológicas como lo es: calidad de carne, mansedumbre, adaptabilidad al medio”.
“Por otro lado, existe el programa de evaluación genética un fenotipo de lo que uno ve esta hecho por el ambiente y por la genética, la que se evalúa a partir de una serie de medidas a través de la Universidad Australiana junto a Estados Unidos, Canadá y Uruguay. Allí se consiguen las diferencias esperadas de progenie que permiten a un animal caracterizarlo y determinar si ese ejemplar me va a dar terneros de bajo peso al nacimiento, o terneros de alto peso al destete, medios al peso final”.
De la redacción de Campo en Acción
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