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Entre Ríos Actualidad

Inauguraron observatorios de aves en El Palmar

Hay un avistadero en el bosque, cerca del río Uruguay, y otro en un sector de pastizales, ambos cerca de bañados donde las aves van a abrevar en gran número.
21/09/2008 00:00 hs

Dos observatorios de aves se sumaron hoy a los atractivos del Parque Nacional El Palmar, la reserva de palmeras yatay más austral del planeta, cuya avifauna incluye unas 250 especies.

Aves coloridas como la urraca, carpinteros de pecho amarillo o copete rojo y el martín pescador; caminadores, como el pirincho, el ipacaá y la perdiz; corredores, como el ñandú; zancudos, como las garzas, y de vuelo impecable, como el halcón colorado, pueden ser observadas desde los puntos estratégicos en que están esos puestos.

Uno de los avistaderos fue construido en un bosque, a metros del río Uruguay, y el otro en un sector de pastizales, varios kilómetros tierra adentro. Ambos junto a bañados o zonas inundables, donde las aves van a abrevar en gran número.

El Observatorio del Bosque se encuentra en la Bañado de la Calera, rodeado de vegetación de transición entre monte xerófilo y selva marginal, en las proximidades del sitio histórico Calera del Palmar. Allí es posible observar pepiteros, boyeros, chiflones, benteveos rayados y pato cutirí, entre otros.

Este avistadero está a 1.200 metros del Centro de Visitantes, desde donde se puede llegar por senderos peatonales, y en caso de ir con vehículo hay que dejarlo en el estacionamiento del sitio histórico y caminar unos 300 metros por un sendero peatonal.

El Observatorio del Pastizal queda a la vera de en un bajo inundable con una laguna semipermanente dentro del sistema palmar pastizal –a unos 30 metros del sendero que conduce al Mirador del Arroyo Palmar– donde se reúnen numerosos dragones, capuchinos, monjitas grises, boyeros y carpinteros blancos.

Desde este avistadero, que queda a unos 4.000 metros del Centro de Visitantes, también se pueden ver otros ejemplares de fauna local, como carpinchos y lagartos overos, además del extenso palmar con su colchón de pastos bajos que llega hasta el horizonte.

Cada observatorio consta de una habitación de 18 metros cuadrados y una galería, construidas sobre pilotes, con estructura de madera de eucaliptos y paneles de símil madera y fibra comprimida, acordes a las características térmicas del lugar.

Como un avistadero debe ocultar al observador de las aves, fueron pintados del mismo tono que el paisaje que rodea a cada uno y en su interior se instalaron asientos y repisas para que los ornitófilos apoyen sus anotadores y equipos de observación, además de paneles explicativos sobre las aves locales.

El intendente del Parque Nacional El Palmar, Aristóbulo Maranta, explicó que la idea surgió en el marco del Festival Mundial de las Aves, que se realiza cada año en octubre, organizado en el país por Aves Argentinas, una entidad sin fines de lucro que lo asesoró para la construcción de los avistaderos.

"Esperamos que esto atraiga a los observadores de aves, que es gente de buen poder adquisitivo, pero lo importante es que vamos sumando cosas al parque, y en especial algo que sirve para educar y sensibilizar sobre el cuidado del ambiente y las especies que intervienen en su equilibrio", agregó.

Maranta destacó que "este parque, con los arroyos que desembocan en el Uruguay, bañados, lagunas y el sistema de palmar pastizal es ideal para los observadores, y esto fue tenido en cuenta por los especialistas de Aves Argentinas y de las secretarías de Turismo de la Nación y de Entre Ríos, que impulsaron el proyecto".

También señaló la importancia de "La Aurora del Palmar, un refugio de vida silvestre que está del otro lado de la ruta (14), donde hacen una tarea parecida a la nuestra, aunque es un emprendimiento privado, productivo y conservacionista, que significa una gran ayuda para complementar nuestro trabajo".

Otras aves típicas de la Mesopotamia que habitan El Palmar son el biguá, un pato pescador que tras largos vuelos rasantes sobre el agua bucea para obtener sus presas, o las bullangueras cotorras, que viven en grandes nidos comunales en las copas de los árboles.

Los mamíferos autóctonos predominantes son vizcachas, carpinchos, tatúes, zorros, corzuelas y gatos –montés, moro y del pajonal–, y los exóticos de mayor presencia son la liebre, el ciervo axis y el jabalí, traídos de Europa, que por el serio perjuicio ecológico que causan se autorizó la caza regulada de los dos últimos.

Este parque, con 8.500 hectáreas, tiene tres caminos vehiculares y seis senderos peatonales, que llevan a dos miradores, a los arroyos Los Loros y El Palmar y al sitio histórico donde funcionó La Calera de la Santísima Cruz, construida por los jesuitas, además de los jardines de la Intendencia, que es un antiguo casco de estancia.

Los paseos en canoa y cabalgatas guiadas son otras actividades que ofrece El Palmar, que queda a 377 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, sobre la Ruta Nacional 14, y está a 18 kilómetros al sur de Ubajay, la ciudad más cercana.

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