La Comisión de Enlace, que el fin de semana no logró consensuar una posición unificada sobre los actos de violencia contra funcionarios y candidatos del oficialismo protagonizados por chacareros, se pronunciará finalmente hoy sobre esos episodios, que el kirchnerismo puso en el centro de la campaña electoral. Además, los cuatro líderes ruralistas, que no se reúnen desde hace un mes, responderán a la durísima acusación que Néstor Kirchner hizo ayer contra el sector: "Parece que algunos cambiaron los tanques por tractores",
El primero en reaccionar contra esos dichos fue el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi. "Basta de engaños, de falsos paradigmas: nosotros no tenemos nada que ver con los tanques. Lo que Kirchner debe explicar es por qué después de seis años de gobierno hay más pobres, mayor concentración de la riqueza y extranjerización de los recursos naturales", dijo.
Consultado acerca de la posición del campo sobre las protestas violentas contra dirigentes kirchneristas, Buzzi rechazó la metodología, pero advirtió: "No podemos seguir cayendo en esta trampa de discutir si escraches sí o escraches no. Empezamos hablando de las candidaturas testimoniales, seguimos con «Gran Cuñado» y ahora estamos con los escraches. ¿Cuándo van a discutir sus ideas?".
En tanto, su par de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Luis Biolcati, que intentó sin éxito consensuar un comunicado de condena de los actos de violencia cuya organización el Gobierno atribuye a su entidad, fue enfático al sostener: "No tenemos nada que ver con los escraches, yo los he condenado desde el principio. Es un acto de irresponsabilidad de los ministros hacer declaraciones arriesgadas y sin fundamento que rayan la injuria".
En el campo dicen que sobre el pronunciamiento frustrado no hubo consenso por falta de comunicación. El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, estuvo todo el fin de semana en su campo en Bunge, partido bonaerense de General Villegas, sin Internet y con poca o nula señal de celular. A Buzzi fue imposible hallarlo en J. B. Molina, su pueblo natal. Sólo Carlos Garetto, presidente de Coninagro, dio el visto bueno a un borrador que le envió Biolcati y cuyo objetivo era frenar las críticas oficialistas contra la Sociedad Rural.
Biolcati no quiso comentar las palabras que Kirchner le dedicó en Cañuelas, donde dijo: "El discurso del señor Biolcati en el 76 no le hubiera extrañado a nadie. Es el mismo pensamiento de Martínez de Hoz, leña con los que piensan diferente".
El ruralista se volvió blanco fácil de las críticas kirchneristas. "El comandante en jefe de la Rural, Hugo Biolcatti, acaba de anunciar en el comunicado número uno el cese de hostilidades", ironizó el jefe de Gabinete del gobernador Daniel Scioli, Alberto Pérez, sobre la visita que mañana hará el mandatario provincial a Lobería, donde la semana pasada fue atacado a huevazos. Para Francisco de Narváez, candidato de Unión Pro, esa reincidencia es una "provocación innecesaria". Y la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, opinó que "el Gobierno debería tener cuidado y no ir a determinados lugares donde no es bien recibido".
La Comisión de Enlace quedó entre la bronca de los productores contra el Gobierno y su obligación como figuras públicas de rechazar cualquier tipo de violencia. Hasta ahora, la Federación Agraria prefirió evitar un pronunciamiento conjunto sobre los "escraches" para no darle el gusto al diputado kirchnerista Agustín Rossi, que había reclamado a los ruralistas clarificar su posición tras el tercer ataque a huevazos que sufrió en su provincia.
En CRA coincidieron con esta posición, pero porque no quieren enfrentar a sus bases, sobre todo a los productores que integran la poderosa Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), entidad que organizó varias de las protestas contra el Gobierno en el interior bonaerense. "Ellos no quieren decir nada porque el costo político lo pagamos nosotros", se quejaron en la SRA.
Las diferencias sobre este tema también quedaron de manifiesto con la declaración de Pampa Sur, grupo que busca convertirse en el partido del campo. "Sin avalar ninguna agresión, frente a los temerosos y a los políticamente correctos, debemos recordar que el clima de violencia viene instalándose desde el propio seno del gobierno nacional", advirtió Miguel Saredi, líder del grupo, aliado al Pro en la Capital y al socialismo en Santa Fe.
Fuente: José Crettaz - La Nación
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