Hoy sólo está autorizada la venta al exterior de un volumen de carnes que representa el 65% de lo comercializado el año pasado, pero la resolución que reglamentó ese cupo, en mayo pasado, vence la semana próxima.
El documento del sector privado, al que tuvo acceso LA NACION, pero que aún no fue totalmente consensuado entre el sector frigorífico y las entidades del campo, plantea elevar en un 15% la flexibilización de los embarques de carnes, salvo en el caso de las menudencias, que quedarían totalmente liberadas.
Como contracara, frigoríficos y productores se comprometerían a refrendar un acuerdo para mantener los precios de 12 cortes populares en el mercado interno. La idea, en este punto, terminaría de complementarse con la firma de convenios con las ligas de protección al consumidor para que esas instituciones hagan un monitoreo de los precios. En este sentido, proponen que haya un sistema de premios para aquellos comercios que cumplan con los precios de referencia.
Esos doce cortes "populares", una nueva versión de la lista que había impulsado el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en mayo pasado, podrían mantenerse, dado que los frigoríficos, supuestamente, podrán subsidiar los valores de la carne gracias a los mayores ingresos por la exportación de los cortes más caros.
Aunque la iniciativa aún no llegó a los despachos oficiales, los dirigentes y empresarios del sector estuvieron discutiendo en los últimos días para definirla, a más tardar, el viernes próximo.
El lunes próximo vence la última resolución por la cual se flexibilizaron en un 65% los envíos, y el sector privado quiere elevar un documento a la ministra de Economía, Felisa Miceli, antes de ese plazo.
La propuesta no sólo incluye la mayor flexibilización de los embarques. Al mismo tiempo, los empresarios frigoríficos y los representantes de los productores incluyeron un punto en el que piden la rebaja gradual de los derechos de exportación (retenciones) a las carnes, que hoy se ubican en el 15 por ciento. Según propone la iniciativa, las retenciones podrían bajarse al 10% en el primer año de vigencia de este sistema, al 5%, en el segundo, hasta llegar a cero en el tercer periodo.
Posiciones lejanas
Sin embargo, la propuesta completa aún no logró seducir a algunas entidades del agro. Los frigoríficos exportadores habían propuesto una banda de precios para la hacienda pesada, en caso de que aumentara de valor. "Los cupos y las bandas de precios quedaron descartados, porque implicaba que los frigoríficos manejaran nuestro negocio", dijo una fuente de las entidades de productores. Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) es la entidad que, por ahora, mantiene mayor distancia de la propuesta. "La producción tiene una propuesta y la industria otra, pero estamos tratando de consensuarlas", admitió, de todos modos, una fuente de la Sociedad Rural Argentina (SRA).
La suspensión de las exportaciones, como medida para frenar el aumento del índice de inflación, provocó el derrumbe de los precios de la hacienda en un 30%, mientras que los de la carne en el mostrador apenas bajaron un 5 por ciento.
En el primer semestre del año el consumo interno ocupó poco más del 84% de la producción total de carnes en el país, y la exportación, sólo un 15 por ciento. En tanto, los argentinos comieron en los primeros seis meses de este año casi tanta carne como el año pasado: poco más de 60 kilos por persona al año.
Fuente: La Nación