Con este objetivo, ambos organismos realizaron un trabajo conjunto en el que concluyeron que la suplementación estratégica de la vaca puede reducir la concentración de los ácidos grasos no deseables (grasas saturadas y trans) y aumentar la de los benéficos, como el ácido CLA y los del grupo omega 3, protectores de la función cardiovascular y con efectos anticancerosos.
Esto quiere decir que se podrán producir lácteos que permitan la prevención de enfermedades "como el cáncer, arteriosclerosis y diabetes tipo 2, mediante el uso de materias primas que tienen un elevado nivel productivo en nuestro país", destacó Alejandra Rodríguez, del Inti.
Además, esta característica, una vez lograda en la leche cruda, permanece en los lácteos derivados, como yogurt y queso blanco.
Existen antecedentes de producción de lácteos funcionales en Nueva Zelanda. A nivel local, el proyecto es subvencionado por la Secretaría de Ciencia y Técnica (Secyt).
Fuente: El Cronista Comercial