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Javier de Urquiza, K de pura cepa.

El ex subsecretario de Agricultura, Ganadería y Forestación llegó a la cartera agrícola como hombre de Néstor Kirchner, a quien dice consultar casi a diario. En su despacho esgrime un cuadro de un pingüino y otro retrato de él junto a Kirchner.
07/02/2007 00:00 hs

Con Javier de Urquiza llega a la cartera agropecuaria un dirigente santacruceño que conoce a fondo las filas ruralistas, como antiguo delegado de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) para su provincia.

Oriundo de Gobernador Gregores, en Santa Cruz, Urquiza es médico veterinario y tiene 58 años. Tuvo sus orígenes políticos en la Unión Cívica Radical y llegó a ser candidato a vicegobernador en la fórmula que postulaba a Angela Sureda, en 1991, y que se opuso a quien luego resultó ganador, Néstor Kirchner. En el segundo mandato, el entonces gobernador lo nombró presidente del Consejo Agrario Provincial, cargo que ejerció entre 1994 y 1998.

Urquiza es productor de ovinos y fue consejero por la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS), adherida a CRA. Por este motivo, conoce los rincones de las tribunas del campo desde adentro, sabe cuáles son las debilidades del sector y cómo tratar a sus dirigentes.

El ex subsecretario de Agricultura, Ganadería y Forestación llegó a la cartera agrícola como hombre de Néstor Kirchner, a quien dice consultar casi a diario. En su despacho esgrime un cuadro de un pingüino y otro retrato de él junto a Kirchner frente al glaciar Perito Moreno, en su provincia.

Si bien no tiene el conocimiento técnico del que se jactaba Miguel Campos, tiene más cintura política. Hace tiempo que Urquiza venía asumiendo las negociaciones con los dirigentes del agro. Pero no siempre le fue bien.

De hecho, el día anterior a la última suba de cuatro puntos porcentuales en las retenciones a las exportaciones del complejo de la soja, se había reunido con algunos dirigentes para ofrecerles un aumento del 2 por ciento en ese impuesto. Fue ahí cuando el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Pedro Apaolaza, lo calificó de "traidor".

Tiene un enfrentamiento de larga data con Miguel Campos por el control de la Secretaría. Pero, como en los hechos Urquiza era el interlocutor ante el sector, llega al cargo con varias batallas en su haber.

Dentro del gobierno de Néstor Kirchner forma un grupo de influencia junto a Jorge Amaya, presidente del Senasa; Carlos Milisevic, asesor de su cartera, y Carlos Cheppi, presidente del INTA. Juntos tratan de manejar las decisiones referidas al desarrollo del agro en el país.

Hace mucho que venía diciendo que ya era el secretario de Agricultura. Finalmente, logró su objetivo.

LA NACION

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