El evento, que comenzó el martes y finaliza mañana, tiene habitualmente un importante perfil técnico que se fortalece cada año. Pero en esta oportunidad, siguiendo una tendencia que han venido pronunciando en las últimas ediciones, abre el espectro a temas que van más allá, como la forma en que el sector se piensa a sí mismo, construye su identidad, la trasmite y se relaciona con otros actores sociales, incluyendo a las autoridades oficiales.
Durante el acto de apertura, Jorge Romagnoli, presidente de AAPRESID, sostuvo que hoy debe plantearse un nuevo paradigma, el de ganarganar. Lejos de la idea de que, si unos ganan, tiene que haber otros que pierden. Romagnoli sostuvo que hoy, el desafío es generar riqueza, y que eso signifique un beneficio para toda la sociedad.
Pero el crecimiento de la producción agrícola argentina, que se dio con fuerza hasta la campaña 2004/2005, sufrió en la última un parate importante. Por un lado, debido a cuestiones de precios y, por otro, a problemas climáticos, de los 85 millones de toneladas cosechadas el año pasado, se pasó a menos de 75 millones de toneladas en éste.
Aquí, productores líderes, empresas proveedoras de insumos, exportadores y otros actores de la cadena están preocupados por la posible pérdida de impulso. Más allá de las situaciones coyunturales de la producción, que siempre se presentan, les preocupa el marco en el cual se desarrolla el negocio que, como queda claro en las múltiples conferencias técnicas que brindaron aquí, tiene gran potencial de crecimiento.
"América del Sur es una de las regiones con mayor potencial de crecimiento para la producción de alimentos en los últimos años. Tenemos la posibilidad de que nuestros productos tengan cada vez mayor presencia en las mesas del mundo", dijo Romagnoli. Pero agregó que, para lograr ese objetivo, hacen falta políticas claras, sostenidas en el tiempo. Hoy, en cambio, se vive un clima de "hostilidad y confrontación social", consideró.
El acto de inauguración del congreso sirvió para marcar un gesto que no pasó desapercibido en la gente del sector. Es que, en el mismo estrado que Romagnoli se sentó Germán Weiss, presidente de AACREA (Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola), la otra gran entidad técnicoempresaria que goza de un importante respeto dentro en la cadena productiva. Weiss, en un breve discurso, dijo que es hora de apoyar ideas superadoras para realizar un trabajo posible: "hacer un país mejor para todos".
El congreso está marcando, como siempre, que el sector refuerza la apuesta por la tecnología y el conocimiento, porque es lo que le da sustento al aumento de la producción. Pero el acto inaugural mostró, como pocas veces, que también mira hacia afuera, hacia el marco en el cual el negocio se desarrolla.
El pensamiento de Miguel Lifschitz, intendente de Rosario, una ciudad que cambió radicalmente en los últimos años acompañando el crecimiento del agro, generó cerrados aplausos: "esta fuerza (la que se ve en el Congreso) tiene que ser transformada en creciente opinión y peso más allá del sector".
Sobre el cierre, las palabras del gobernador santafesino, Jorge Obeid, sonaron como música para los oídos de los casi 2 mil productores, técnicos y empresarios que asisten al Congreso. Dijo que, en los últimos años, en el campo todo cambió para bien: "hay más rindes, más conservación del medio ambiente y más movimiento económico". Y manifestó que esto debe mantenerse en el tiempo. "El que no entienda eso se equivoca tanto como el que cree que un grano de soja es simplemente un producto de la naturaleza", cerró.
Fuente: Clarín