“Desde la Corriente Agraria Nacional y Popular (Canpo) celebramos la media sanción del proyecto de ley de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar entendiéndola como un avance para el desarrollo de las economías regionales en el marco de la industrialización de la ruralidad”, indicaron desde la Canpo en un comunicado.
La Corriente que coordina el Ing. Agr. Guillermo Martini destacó que la norma “representa la visibilización institucional del sector de la Agricultura Familiar, un actor clave para la reconfiguración del modelo productivo”.
Ello en el virtud de que los agricultores familiares “producen alimentos para el consumo interno, ocupan el territorio y están llamados a conformar junto a los trabajadores del campo y de la ciudad una fuerza productiva y social capaz de revertir los procesos de concentración, extranjerización y monocultivo con asiento en la pampa húmeda, que llevan al estancamiento de las economías regionales y detienen el avance de un modelo de desarrollo industrial con inclusión social y ocupación territorial”, sostiene la Canpo.
El proyecto de ley con media sanción podría ser dictaminado sin modificaciones por la Comisión de Agricultura del Senado en los próximos días, única comisión a la que tuvo giro por los cambios que tuvo en Diputados al quitársele el presupuesto de 1.500 millones de pesos que habían pedido desde la Secretaría de Agricultura Familiar que comanda Emilio Pérsico y las asociaciones del sector, incluida la FAA.
“Es por esto que la sanción de una ley, y de su necesario presupuesto, debe ser el punto de partida para avanzar en medidas concretas con una política integral para el sector que implique una fuerte inversión pública”, remarcaron desde la Corriente Agraria que presentó en un comunicado una serie de propuestas, entre las que se incluye un “Presupuesto acorde a los objetivos de la construcción de una nueva ruralidad en Argentina”.
La Canpo pide también la creación de un “Banco de Desarrollo Rural para financiar, entre otras iniciativas, proyectos productivos para el abastecimiento local de alimentos, asentado en la banca pública y cooperativa y en el avance de la regulación estatal del sistema financiero, los seguros, los depósitos y las operaciones crediticias”.
Además “Políticas de acceso a subsidios y créditos blandos para el fortalecimiento y aumento de la producción que favorezcan el crecimiento de la escala productiva y de la escala social, incorporando actores con asociativismo para la diversificación productiva y la industrialización de la ruralidad”.
Un régimen de “Jubilación anticipada a los 57 años de edad para brindar seguridad social a los agricultores familiares”, así como seguros agropecuarios multiriesgos para enfrentar emergencias climáticas o de cualquier otra índole. Aunque la ley en discusión le otorga 100 millones de pesos del Fondo de Emergencia para atender las ocasionadas en el sector.
Mejoras en la “infraestructura productiva acorde al modo de producción para el fortalecimiento y aumento de la producción”. Política de tierra sobre la base del control estatal y público sobre el territorio, otorgando la posibilidad de vivir y trabajar en la tierra mientras se utilice con fines productivos. En este sentido la ley con media sanción crea un Banco de Tierras con la correspondiente regularización dominial de los que no tienen título de propiedad.
La Canpo propone además el control del comercio exterior e interior para agregar valor en origen a la producción agroalimentaria, para establecer precios reales para el productor y el consumidor sin especulación empresaria y para definir qué se produce, cómo se produce, qué se exporta y a dónde en el marco de los intereses del conjunto del pueblo argentino.
“En esta batalla contra la concentración y por la ocupación territorial, la agricultura familiar debe ser protagonista junto a las cooperativas, las pymes, las universidades nacionales, los trabajadores organizados y el conjunto del movimiento nacional, popular y latinoamericano”, concluye la Canpo.
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