La puerta que Cristina Kirchner abrió en la reunión del G-20 en París a instancias de Sergio Urribarri- al acordar con el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, desandar el camino de décadas de barreras para-arancelarias que impidieron que el citrus entrerriano ingrese a ese importante mercado, adquiere una relevancia que la noticia escondió detrás de la importancia del anuncio.
Es que la coyuntura del sector se presenta harto difícil para el sector, y así lo vienen declamando con la voz en cuello en cuanto foro o púlpito se le presenta. “Si la cosa sigue allí en marzo no largamos, en un año que la producción tendrá un importante crecimiento”, aseguró un empresario consultado.
De allí que el anuncio presidencial fuera festejado, y están a la expectativa de que finalmente, el Senasa, a instancias del Ministerio de Agricultura, remita a Cancillería la documentación vital para los técnicos estadounidenses, para que se produzca la inspección y el esperado visto bueno de parte de los organismos sanitarios de Estados Unidos. Los funcionarios entrerrianos afirman- están detrás de eso.
Quizá convenga recordar que las naranjas y mandarinas entrerrianas nunca pudieron exportarse a Norteamérica. Sí lo hicieron los limones, especialmente tucumanos, que fueron meridianamente desplazados, también por barreras arancelarias, cuando cundió el temor que al ser Argentina el principal exportador del mundo, el envío indiscriminado termine afectando a los productores californianos y de La Florida, que si bien pequeños tienen una gran capacidad de lobby en las autoridades.
HÁBITOS. Más allá de la crisis del sector y del impacto que puede significar la medida, la expectativa está centrada en el mediano plazo ya que se está produciendo un cambio cultural en los hábitos de consumo de los norteamericanos que, gracias al impulso de los españoles, están descubriendo la mandarina especialmente la de la especie Clementina que tiene buen color, es fácil de pelar, no tiene olor ni semillas- como una fruta rica, sana, nutritiva y fresca, y el consumo está creciendo considerablemente. Y, a diferencia de lo que sucede con el limón, la producción local no es tan grande y el mercado tiene todavía mucho desarrollo de lo que localmente se denominan tangerinas.
Más aún, la fruta entrerriana ingresaría del mes de mayo hasta septiembre, lo que no colisionaría con la propia producción que nace en el invierno boreal. Sin embargo, Chile y Perú se han hecho ya cabecera de playa, e ingresan en los mismos meses que lo haría la fruta de la Mesopotamia argentina.
Según un informe del sector chileno, Florida es el principal productor del país (70 75 % producción total), cuya cosecha se extiende desde octubre hasta abril; le sigue California con producción entre diciembre y abril. Arizona produce la fruta, en volúmenes marginales, entre diciembre y mayo.
En cuanto al grupo de las mandarinas, que se producen en Florida y California, la mayor parte son de tipo Fallglo y Sumburst (variedades tempranas) de pequeño tamaño, la sigue Murcott (variedad tardía) y sólo un tercio aproximadamente, son clementinas las que provienen principalmente de California. La producción de USA ha venido creciendo en promedio un 6 % anual desde mediados de los 80. Este crecimiento ha sido más pronunciado en el Estado de Florida.
EXPECTATIVAS. Según Mariano Caprarulo, la apertura del mercado permitiría a los entrerrianos crecer desde un 25 %, a partir de un programa consensuado entre productores, exportadores y trabajadores, en un período de cinco años. Esto significaría unas 300 mil toneladas que se sumarían al millón que se produce actualmente y dejaría divisas por unos 200 millones de dólares adicionales.
Potencial y necesidades
Entre Ríos posee actualmente 45 mil hectáreas de citrus, lo que permite lograr una producción de casi un millón de toneladas. De ese volumen alcanzando anualmente la gran mayoría se destina a la venta al mercado interno como fruta fresca, y un poco menos del 20 % se exporta, en tanto que el otro 15 % va a industria y el saldo mayor queda en el mercado interno para su procesamiento.
El sector ha venido teniendo problemas en los últimos años y demanda incrementar sus exportaciones y agregar valor para mejorar su performance ya que la citricultura es, en su eslabón primario, básicamente de mano de obra intensiva, y he aquí su mayor aporte al Producto regional.
En este esquema, es clave incrementar el nivel de las exportaciones ya que tracciona el resto de la industria y producción con alta tecnología-, que brinda empleo directo a unas 10 mil personas en forma directa.
Fuente: El Diario - Gustavo Sánchez Romero
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