Así lo determinó el Panorama Agrícola Semanal (PAS) en el último reporte al que tuvo acceso la agencia Noticias Argentinas.
Las lluvias que ocurrieron durante los primeros días de la semana pasada permitirán mantener “lo generado por el cultivo en la mayoría de las zonas afectadas por la sequía”. Los técnicos del PAS aseguran que en la zona líder maicera, los “pulsos húmedos” ayudarán en el “peso de grano” que “aporta un porcentaje que no supera el 10 % en productividad”.
Las zonas marginales del norte argentino, en su mayoría, se encuentran retrasadas. El área implantada con destino a grano comercial se proyectó en 2.380.000 hectáreas y el PAS estima que tendrá una producción en chacra inferior a 14 millones de toneladas debido a la menor superficie sembrada que es de un 25,6 % respecto de la campaña anterior.
“A las pérdidas productivas dadas por la sequía, de importancia por lotes destinados para consumo animal en la zona líder maicera bonaerense, se sumó la caída del 80 % de Entre Ríos y 70 % del norte santafesino.
También disminuyó la superficie de maíz por “la menor utilización de fertilizantes nitrogenados “ y debido al “contexto nacional que rodeó el cultivo en momentos de siembra que torció la decisión del productor de implantar la simiente”.
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