El raid alcista del dólar, que tomó envión a fines de enero, cuando quedó a la vista que la Argentina se vería forzada a resignar una buena parte de su ingreso de divisas por la sensible reducción de su cosecha exportable, recuperó ímpetu en las últimas jornadas. Ayer, el valor minorista del billete para la venta llegó hasta $ 3,74, su mayor nivel del año y el más elevado nominalmente desde mediados de 2002.
Las pizarras de bancos y agencias cambiarias céntricas repitieron ayer la cotización para el tipo vendedor que habían mostrado entre el 31 de marzo y 1° de abril pasado, antes de que el Banco Central (BCRA) decidiera ponerle límites a un proceso de devaluación del peso que amenazaba con espiralizarse por la creciente demanda de empresas y de ahorristas.
Pero esta vez la diferencia fue que el precio mayorista del billete marcó un nuevo máximo anual al cerrar a $ 3,7210 (llegó incluso a negociarse ayer a $ 3,7240) cuando en el cierre de marzo no había podido taladrar nunca el techo de los $ 3,7200 en este tipo de operaciones.
A nivel minorista, el precio del dólar subió a razón de un centavo en cada rueda de esta semana. Así, dejó atrás los $ 3,71 a que se vendía el viernes y llegó a los $ 3,74 de ayer, en un movimiento que, según los agentes cambiarios, ayudó a reavivar la demanda del público inversor y de los ahorristas que, en los últimos días, parecía adormecida.
Sin embargo, el mayor impacto sobre el precio del dólar lo tuvo la aceitada demanda de empresas y bancos, que, como suele ocurrir en un contexto de incertidumbre, cuando llega cada fin de mes pasan a dólares buena parte o todo lo que les está permitido para "cubrirse" y evitar sorpresas.
La escalada local del dólar, en momentos en que éste se estabilizó frente al resto de las divisas emergentes (ayer se revalorizaron de 1 a 2% las monedas de Brasil, Chile y México), deja a la vista que ya no se trata de un proceso adjudicable a la crisis global.
El mercado parece haber tomado nota de que, con una cosecha sojera que se anticipa cada vez más magra (de las 48 millones de toneladas recogidas en la campaña 07/08 se pasará a 34 millones en la actual, según la Bolsa de Cereales), el ingreso de divisas comerciales al país se verá menguado en unos US$ 5000 millones, lo que no es poco en tiempos de "vacas flacas".
Para peor, ayer se desayunó con otro dato preocupante: la economía no logró disminuir el nivel de fuga de divisas, que llegó a US$ 5700 millones en el primer trimestre de 2009, lo que revela que se mantiene un elevado nivel de desconfianza.
Ayer el BCRA, que actuó en combinación con el Banco Nación, mostró una renovada vocación por administrar la nueva escalada del dólar en procura de evitar que una volatilidad mayor no haga más que aumentar la tendencia a la dolarización que mantiene la plaza. Pero intervino poco y nada.
Y como sus intervenciones carecieron de la fuerza necesaria como para desactivar la tendencia alcista, se cree que lo dejó subir para no comprometer reservas, en una jornada en la que sufrieron otro drenaje por el pago de un cupón del Boden 2013 (US$ 298 millones) y un giro al BID por US$ 30 millones.
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