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La fertilidad de los suelos en baja

26/12/2005 16:46 hs

A pesar de las sucesión de cosechas récord, la fertilidad natural de los campos argentinos está en baja. El tema es que los cultivos, para desarrollarse, extraen nutrientes del suelo, pero los productores sólo reponen una pequeña parte de ellos a través de los fertilizantes. Un estudio llevado a cabo por la asociación civil Fertilizar mostró recientemente cuál es la situación en los tres principales nutrientes de los suelos: nitrógeno, fósforo y azufre. Y llevó a la entidad a afirmar que "todavía nuestras pampas son fértiles, pero ¿hasta cuándo?". En la última campaña se fertilizó con un 27/30% del nitrógeno que luego extrajo la cosecha. Ese porcentaje, aunque bajo, es mayor que en años anteriores, lo que parece mostrar que los productores están tomando conciencia de la gravedad de la situación. ¿Cuál es el peligro? "Simplemente que los campos produzcan cada vez menos", afirma Agustín Bianchini, especialista en fertilización de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID). Los porcentajes no son mucho mejores en fósforo, otro nutriente clave. Allí, se repuso en la última campaña entre el 37% y 40% de lo que la cosecha extrajo. Y en azufre, el tercero en importancia, el dato languidece hasta un casi simbólico 10%. El estudio de Fertilizar tradujo esos datos a dólares. A través de los fertilizantes, se aplicó nitrógeno en 2004/2005 por 370 millones de dólares, pero se lo extrajo por 1.400 millones de dólares. La pérdida, sólo en él, supera los 1.000 millones de dólares. Si se le suman las derivadas de la extracción de fósforo y azufre, se arriba a un pérdida de nutrientes, en la última campaña, de 1.700 millones de dólares. El tema es preocupante, sobre todo pensando en el futuro. Pero los campos argentinos aún siguen siendo fértiles. Y los números también sirven para demostrarlo. El país consume el 0,7% de los fertilizantes que se usan en el mundo, pero produce el 3,5% del total de granos a nivel global. El desfasaje es claro. Por eso, el informe de Fertilizar se pregunta hasta cuándo seguirán siendo fértiles nuestras pampas. En esta extracción de nutrientes, el aumento de las cosechas tiene mucho que ver. Y la soja es parte fundamental de ese crecimiento. De los tres cultivos más importantes de la Argentina (soja, trigo y maíz), el primero es el que menos se fertiliza. Y los otros dos bajarán fuerte su área sembrada este año. El trigo y el maíz, además de los niveles de fertilización que requieren, son gramíneas que resultan claves para la salud del suelo, entre otros motivos porque le aportan una muy buena cantidad de rastrojo (el residuo que queda tras la cosecha), lo que resulta muy enriquecedor. La soja, en cambio, tiene un pobre aporte de rastrojos. Para Fertilizar, no hay "suficiente conciencia de que los nutrientes de nuestros campos son un recurso no renovable, como el petróleo, el gas o el agua dulce. Los que hace algunas décadas sobraba en las pampas argentinas, donde se tiraba una semilla y salía un cosechón, ya no sobra". Por esta necesidad de devolverle al suelo los nutrientes que se extraen, las empresas del sector estiman que habrá un fuerte aumento en el consumo de fertilizantes en los próximos años. En el 2004 se vendieron casi 2.600.000 toneladas de fertilizantes, a un precio promedio de 900 pesos cada una, lo que significa un mercado total de más de 2.300 millones de pesos. Este año, por primera vez con el IVA reducido al 10,5% por ciento (luego de la ley que aprobó el Congreso en julio pasado), aún habrá que ver qué depara el mercado. Aunque, para llegar al objetivo de una cosecha total de 100 millones de toneladas (84 millones se levantaron en la última), los especialistas calculan que el uso de fertilizantes debería prácticamente duplicarse. 

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