El Gobierno busca poner un freno al precio de la carne. Para eso reflotará la reducción del 20 por ciento a las exportaciones, apuntando a aumentar la oferta en el mercado interno.
La medida es parte de la atención que el Ejecutivo ha puesto a la disparada en los precios de la carne. El plan de autorregulación de exportaciones había sido ya presentado al ministerio de Economía por las cámaras del sector a principios de febrero, pero con la reaparición de la aftosa en Corrientes, el tema quedó archivado.
Ahora que la crisis por la enfermedad va camino a superarse y con la certeza de que los principales mercados, como la Unión Europea y Rusia, seguirán consumiendo carne argentina, el Gobierno convocó a los frigoríficos para reflotar aquel plan, según pudo confirmar Clarín.
A partir de esta semana, la Secretaría de Agricultura se encargará de controlar que cada planta venda al exterior un 20 por ciento menos.
Los funcionarios realizarán un relevamiento mes a mes, planta por planta, para determinar cuál es el volumen que cada frigorífico debe dejar de exportar para cumplir con el cupo impuesto por la autoregulación.
"El esquema fue consensuado. Tanto los empresarios como el Gobierno están de acuerdo en que éste es el mejor camino para evitar que los precios de la carne sigan subiendo", contó una fuente confiable.
Febrero cerró con un incremento del 1 por ciento en el precio de la carne al público, lo que determinó que el rubro alimentos tuviera en el mes un alza mayor a la prevista, hasta llegar al 1 por ciento, empujando hacia los 393 pesos el valor de la canasta que se utiliza para definir el nivel de indigencia en una familia tipo.
"La situación del foco de aftosa está controlada. La mayoría de los mercados restringieron la prohibición de ingreso de carne a los departamentos afectados y siguen recibiendo embarques desde el resto del país. Y lo que dejó de comprar Chile uno de los países que cerró totalmente su mercado, ya lo está comprando Rusia", explicó un funcionario oficial.
"De este modo, el ritmo de las exportaciones continúa firme y por eso creemos que llegó el momento de volver sobre el plan de autorregulación", agregó la misma fuente.
Para los empresarios del sector, la autorregulación aparece actualmente como la mejor solución, frente a la amenaza siempre latente del Gobierno de subir las retenciones a las exportaciones para aumentar la provisión al mercado interno.
A este plan de autorregulación se le suma el registro de Operaciones de Exportación (ROE), con el que el Gobierno busca tener un mayor control de las ventas al exterior. Según trascendió, en febrero el ROE recibió 2.500 pedidos de autorización para exportar y aprobó el 97%. "El 3 por ciento que se quedó afuera fue por formalismos técnicos", dijo una fuente.
Con este dato, el Gobierno busca mostrar que el ROE no se transformó en un freno encubierto a las exportaciones.
Sin embargo, los funcionarios admiten que detectaron que muchos frigoríficos presentan pedidos de exportación "por las dudas". "Prefieren tener ya la autorización en la mano en caso de que salga la oportunidad de cerrar una nueva venta", explican. Por eso, en las próximas semanas se incluirán cambios en el funcionamiento del registro. Una posibilidad es arancelar cada pedido, para que así los frigoríficos presenten sólo los que sean realmente necesarios. Otra opción es pedir mayores precisiones respecto del destino de los envíos para cerciorarse de que se trata de una operación genuina.