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COSTOS

La inflación es el enemigo a vencer para combatir las plagas agrícolas

La aparición de plagas deja de ser un evento para conformar una certeza.
La aparición de plagas deja de ser un evento para conformar una certeza.
22/12/2022 18:32 hs

La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa llevó a cabo un relevamiento que abarcó 1,6 millones de hectáreas, en donde comparó los costos en las dos últimas campañas para la aplicación de agroquímicos.

De acuerdo a la Red de Manejo de Plagas de la entidad, en girasol y maíz (temprano y tardío), los costos en tratamientos con herbicidas preemergentes oscilaron entre los 20 dólares y los 40 por hectárea. A este número, se deben agregar entre 10 dólares y 20 para tratamientos con postemergentes.

Para maíz, la entidad calculó que representan un aumento en relación al ciclo pasado. “Más de la mitad de los encuestados no desembolsó más de 30 dólares por hectárea en tratamiento con preemergentes”, señalaron.

Un escalón más abajo se encuentra el trigo, para el cual los costos en preemergentes, de 10 y 20 dólares por hectárea más un monto similar en postemergentes. “Se vio un aumento respecto de 2021, donde en su mayoría no superaron los 10 dólares por hectárea”, analizaron.

En insecticidas para maíz temprano, un 65% de los productores gastaron hasta 10 dólares por hectárea, mientras que los costos para el control de enfermedades rondaron los 10 dólares a 20 por hectárea.

En maíz tardío, el trabajo relevó que hubo un aumento en el costo de control con fungicidas. “Si bien un gran porcentaje de los tratamientos se mantuvieron entre los U$S10 y U$S 20 por hectárea, muchos tuvieron que invertir hasta U$S 40 por hectárea”, señalaron.

En este punto, destacaron que la aplicación de fungicidas solo fue adoptada en promedio en un 10% de quienes sembraron este cultivo y no una práctica muy extendida.

En soja, los productores gastaron entre U$S 5 y U$S 20 USD por hectárea en insecticidas y de U$S 10 a U$S 20 en fungicidas. Por el lado del trigo, la mayoría de quienes aplicaron desembolsaron hasta U$S 10 en insecticidas y de U$S 20 a U$S 40 por hectárea en fungicidas.

En malezas, en la mayoría de las regiones las aplicaciones de barbechos de otoño se definieron ante la aparición de rama negra, raigrás y ortiga mansa. En primavera, la mayoría de los barbechos fueron a partir de rama negra, yuyo colorado y crucíferas.

“A la hora de aplicar postemergentes en cultivos estivales, yuyo colorado, eleusine y pasto cuaresma son las especies que más definieron las aplicaciones”; señalaron.

En cuanto a insectos, la oruga de la espiga fue la principal plaga registrada en maíz temprano, seguido por cortadoras. En planteos de cereal tardío, la oruga de la espiga fue seguida de cogollero, aunque estas plagas requirieron control químico en el 25% de los casos.

En soja, chinches y oruga medidora fueron las más reportadas, para las cuales hubo que recurrir a control químico, con una o hasta dos aplicaciones.

El maíz temprano sufrió los embates de la roya común, mientras que en tardios, a esta patología se sumó el tizón de la hoja. En la mayoría de los casos, señalaron que no hubo que recurrir a aplicaciones de fungicidas.

En soja, mancha marrón y tizón de la hoja fueron las principales enfermedades, requiriendo una y hasta dos aplicaciones para su control.

Por el lado del trigo, se detectaron casos de roya amarilla y de la hoja y mancha amarilla, que requirieron al menos una aplicación de fungicida en el 66% de los casos. “En este cultivo fue masivo el uso de fungicidas en curasemillas”, puntualizaron.

Ante la suba en los costos, los productores optaron por estrategias de manejo para suplir el uso de fitosanitarios. Según el informe, El 27% de los encuestados apostó a los cultivos de servicios, el 24% al acortamiento entre hileras y el 16,4% a la modificación de la fecha de siembra.

En cuanto a biotecnologías insecticidas, el maíz resistente a lepidópteros fue ampliamente adoptado en todas las regiones relevadas, con valores de 70% a 94%, según el tipo de tecnología. El maíz tolerante a glufosinato escaló al 46% en ciertas regiones como el NEA, así como la soja resistente a lepidópteros, con el 73% del área en la misma región.

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