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Informe climático

La lluvia de este viernes sirve para entonar cultivos y menguar apenas la intensidad del calor que dejó enero

Soja: viene de perlas el agua que empezó a llegar, literalmente, en cuentagotas.
Soja: viene de perlas el agua que empezó a llegar, literalmente, en cuentagotas.
06/02/2026 09:02 hs

Para la agricultura en secano, el clima de enero es decisivo. En la región productiva, la demanda de agua para transpirar de una cobertura total verde se aproxima a los 180 milímetros (mm), mientras que el aporte por lluvias va desde unos 150 a 100, en promedio, excepto el extremo sudoeste donde solo alcanza 50. Y febrero arrancó con mucho calor y algo de agua: desde el Grupo Lluvia reportaron que en la madrugada de este este viernes las precipitaciones oscilaron entre los 17 milímetros en Oro Verde, a los 3 en Hinojal. Poco, pero al menos es algo.

En torno a lo que dejó enero, Lucas Gusmerotti, del Instituto de Clima y Agua, afirmó: “En base a la estimación diaria de lluvias que realizan desde la plataforma SEPA se puede ver que, en la primera decena del mes, las lluvias se concentraron en el norte del área agrícola”.

En esta línea, Gusmerotti señaló que “en la segunda decena del mes, también se circunscribieron al norte y, además, se sumaron registros en algunas áreas de Buenos Aires y La Pampa”. Sin embargo, “en los últimos días de enero, se limitaron a todo el oeste, con muy pocas lluvias al este”.

De acuerdo con los especialistas, “los eventos fueron muy espaciados en algunas zonas, pero, además, el total del mes fue muy bajo en una franja que atraviesa el sur de Entre Ríos y Santa Fe, el centro de Córdoba y el este de San Luis”. Aunque esa distribución ya permite entrever zonas con posible déficit hídrico, resulta valioso integrar primero sus efectos en la recarga de los suelos, de donde extraen el agua los cultivos.

Para el balance hídrico que elabora SEPA, enero comenzó con más del 50 % de la capacidad de almacenamiento en buena parte de la Pampa Ondulada, la Pampa interior y, sobre todo, el norte del país, a excepción del noroeste. En cambio, el almacén habría estado más limitado en el oeste de la región Pampeana, partes del sur del litoral y gran parte de la Depresión del Salado y sur de Buenos Aires.

Según las estimaciones, al 1 de febrero el almacén solo tendría más del 50 % en la región Chaqueña y el norte del litoral, donde hubo buenas lluvias y recién comienza la campaña agrícola. Cabe mencionar que, en este balance, la demanda de los cultivos se simula a partir de la estimación satelital de la cobertura verde en cada momento y lugar, pero ¿cómo lo pasaron esos cultivos?

Gusmerotti subrayó que “la Pampa ondulada comenzó muy bien, producto de las lluvias previas almacenadas en el suelo, pero su estado comenzó a cambiar sobre la segunda parte del mes. Como era esperable la franja central que recibió poca agua es la que habría sufrido más, con focos muy intensos entre Rio Cuarto hasta el centro este de San Luis y en partes del sur de Entre Rios”.

Hacia el sur de Buenos Aires y la Depresión del Salado también el panorama es muy complicado, con pequeñas zonas que han llegado bien, pero en gran parte ya tienen daños en parte de las etapas críticas. El cultivo de girasol, que en general tuvo una muy buena cosecha de siembras tempranas en el norte y ha sufrido un poco hacia el oeste, dependiendo de la disponibilidad inicial de agua, necesita, como los otros cultivos de verano lluvias más o menos rápido en el sur.

Se desprende, entonces, que para la producción pampeana son cruciales las lluvias que puedan darse a corto plazo, en particular durante la primera parte de este mes de febrero. “Con un comienzo con algunas precipitaciones, que puntualmente resultan intensas, se esperan para los próximos días dos eventos asociados a sistemas frontales que dejarán lluvias en torno a los 30 mm en las provincias de Córdoba, San Luis, La Pampa y centro- oeste de Buenos Aires, pudiendo superarse de manera local”, explicó Natalia Gattinoni, meteoróloga del Instituto de Clima y Agua.

Y afirmó: “Un patrón de lluvia que continúa con cierta heterogeneidad en los acumulados y zonalmente en el resto de la región, resultando escaso sobre el norte argentino y el Litoral”.

Ya hacia mediados de mes, de acuerdo con Gattinoni, las lluvias favorecerían al norte y este argentino, con acumulados que podrían estar entre los 40 y 90 mm. “Un aspecto que puede reducir al menos los daños para los que continúen con algún grado de sequía, es que se espera un marcado descenso de temperaturas, con una primera semana en torno a lo esperado para la época, incluso más fresco, y dejando atrás las condiciones de estrés térmico que se registraron en enero”, especificó. Y concluyó afirmando que “este panorama abarcaría al menos la primera quincena de febrero, favoreciendo un ambiente más benévolo para los cultivos”.

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