En cambio, empresarios del transporte celebraron la aplicación de la "mano dura" para terminar con el desabastecimiento. Pero ni unos ni otros esperan que la provisión del combustible se normalice en el corto plazo: no antes de los próximos 15 días.
Los dirigentes rurales no olvidan que el agro también padeció el rigor del Gobierno cuando, en marzo último, prohibió abruptamente la exportación de carne. Claro que para los productores no hay punto de comparación. Para ellos, las principales diferencias están en que la distribución de gasoil es un servicio público regulado y el abastecimiento de carne vacuna, una actividad de libre mercado. "Además, en el caso de la carne no se trató de un faltante, sino de otro tipo de conflicto", afirmó Fernando Gioino, presidente de Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro).
En la Sociedad Rural Argentina (SRA) no vieron con buenos ojos el instrumento elegido por el Gobierno. "La ley de abastecimiento no nos gusta, aunque se aplique en nuestro favor. Esta situación debió haber sido prevista, porque todos sabíamos que iba a ocurrir", afirmó Hugo Luis Biolcati, vicepresidente de la entidad.
Con la refinación al límite de capacidad, la Rural cree que la solución está en las compras externas e insiste en que el Estado debería subsidiar la importación o concentrarla en la empresa oficial Enarsa.
Para el vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Néstor Roulet, "todo lo que sirva para solucionar el problema será bienvenido, pero hay que plantearse si ésta es la solución, porque hace tres años que venimos avisando que cada seis meses falta gasoil y desde hace tres meses decimos que la escasez es crónica".
Roulet también se preguntó si habrá capacidad de almacenamiento y distribución para soportar el volumen de gasoil que deberá ingresar en el país, porque, según él, "se necesitan unos 30 buques de 27.000 metros cúbicos cada uno para tapar el agujero".
Lluvias
La llegada de las lluvias en amplias zonas agrícolas explica la desesperación que muestran los productores: el suelo tiene la humedad necesaria para avanzar con las labores de la campaña de granos gruesos y cualquier demora en la implantación se paga con menores rendimientos. Es que en el último trimestre del año el campo es especialmente demandante de gasoil.
En los próximos 80 días, el sector demandará 753 millones de litros para la siembra de granos gruesos (soja, girasol y maíz), la cosecha fina (trigo y cebada) y la actividad de las principales economías regionales, según el Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina (SRA).
Ese volumen no contempla lo que habitualmente se requiere para reservar forrajes, proteger pasturas y el necesario movimiento interno. En total, la demanda de gasoil del sector agropecuario para lo que resta del año, incluyendo los fletes de granos y ganado, llegaría a los 2000 millones de litros.
De allí que la protesta que realizó el miércoles pasado la Federación Agraria Argentina (FAA) se centrara en la escasez del combustible. Por eso, el presidente de la FAA, Eduardo Buzzi, se comunicó ayer con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para felicitarlo por la medida adoptada por su organismo. "Fue una decisión del Presidente", le respondió, escueto y sorprendido, el funcionario. A pesar de ese gesto, Buzzi sostiene que "hace falta un plan maestro que salga de la coyuntura y trabaje sobre soluciones de largo plazo".
En donde sí celebraron con todo la decisión del Gobierno fue en la Federación Argentina de Entidades Empresarias de Autotransporte de Cargas (Fadeeac). Su presidente, Luis Morales, consideró que "con la decisión de Comercio Interior se está poniendo una mano dura que hacía falta".
Sin embargo, nada había cambiado ayer en el campo: los productores continuaban haciendo cola en las estaciones de servicio para llenar las cisternas y, en el horizonte, los camiones-tanque seguían sin aparecer
Fuente: La Nación