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Las alarmas continúan encendidas

La combinación de valores planchados como nadie esperaba y un recorte de unos siete millones de toneladas en el volumen de la nueva cosecha significará una caída de casi siete mil millones de dólares en divisas de la exportación.
16/10/2008 23:00 hs

La fiesta de los precios agrícolas se esfuma en medio de un violento cambio de tendencia; y el impacto lo sentirá la Argentina en los próximos meses.

La combinación de valores planchados como nadie esperaba y un recorte de unos siete millones de toneladas en el volumen de la nueva cosecha significará una caída de casi siete mil millones de dólares en divisas de la exportación.

Lo padecerán en sus cuentas los productores y el resto del complejo agroindustrial, y también el Gobierno, que recaudaría 2.500 millones de dólares menos en retenciones, desde los 11 mil millones computados para este año. Ésta es la "primera y cauta estimación" que presentaron Gustavo Oliverio y Gustavo López, de la Fundación Producir Conservando, durante el seminario Agrotendencias 2008, que se concretó el pasado martes convocado por la Federación de Acopiadores de Granos.

Según los analistas de la FPC, la cosecha total de granos local bajará de 97 millones a 90 millones de toneladas, debido a razones climáticas y económicas. Pero también pasaron un aviso al Gobierno al advertir que gran parte de esta caída abrupta de la producción, de un año para otro, se debe a las políticas internas que afectan al complejo.

Sumados todos los cultivos, se sembrarían 500 mil hectáreas menos (de 31,8 a 31,3 millones de hectáreas) con caída en cereales (trigo y maíz) compensada en parte por la suba en el grupo de oleaginosas (21,5 millones de hectáreas), la mayor parte dedicada a soja que pasa a ocupar cerca de dos tercios del área total.

Retenciones y proteccionismo. En medio del desconcierto mundial, los analistas y expertos que ocuparon los paneles se cuidaron de lanzar pronósticos definitivos, todos cruzados por el tamiz de la incertidumbre.

Las preguntas sobre la coyuntura en medio de las drásticas caídas de precios fueron inevitables, por más que el objeto del seminario fue incursionar en las variables de largo plazo.

El primero en lanzarse al ruedo fue Loek Boonekamp, consejero senior en agricultura de la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, un foro liderado por los países desarrollados de Europa y Estados Unidos).

Luego de repasar la "mezcla explosiva" que en el último año y medio catapultó los precios de los granos (aumento de la demanda, stocks limitados, uso para biocombustibles, burbuja especulativa, debilidad del dólar), Boonekamp aportó un dato muy ajustado al caso doméstico: 28 de 40 países que habían tomado resguardos como la suba de los derechos de exportación frente a la suba de precios, ahora están desmantelando esas medidas para recomponer la economía de los productores. "Personalmente, creo que hay maneras más eficientes, como mantener abiertos los mercados, para dinamizar la producción. Las retenciones tienen un beneficio de corto plazo, lo mismo que la acumulación de stocks de emergencia. A medida que bajen los precios, estas políticas deben tender a desaparecer", opinó.

El mensaje del economista holandés (durante las preguntas también debió aclarar que, en 35 años, los gobiernos hicieron oídos sordos a la prédica de la Ocde en contra de los subsidios agrícolas), estuvo en sintonía con las críticas que los operadores y analistas locales arrojaron sobre la administración kirchnerista.

Tres meses atrás, en medio de la confrontación con el Gobierno, el seminario de los acopiadores (organizado por la consultora Sema Servicios y Marketing) había sido prorrogado para esta nueva fecha. Ahora, la debacle de los mercados añadió otros motivos de preocupación.

Soja bajo presión. Cuando le tocó el turno al panel de oleaginosas, Daniel Miró, de la consultora Novitas, llamó la atención sobre un dato aportado previamente por Siegfried Falk, de Ista Oil World: en los últimos dos meses las exportaciones de granos de soja en el mundo estuvieron cayendo, producto de la gran baja de precios.

"En vez de activarse, la demanda se ha caído a la espera de ver hasta dónde llega la caída. No es una buena noticia para un país como el nuestro, que todavía tiene casi 15 millones de toneladas o un poco más de soja que no se han vendido o no tienen precio, porque se han entregado a fijar. Eso, evidentemente, es un alerta, tomémoslo en cuenta", recomendó Miró.

Con los mercados de trigo y maíz locales intervenidos, en los cuales "pasa con los precios lo que el Gobierno quiere", Miró abonó las previsiones de mayor superficie en soja (tanto en la Argentina como Brasil, donde la caída de precios ha sido parcialmente compensada por la devaluación del real). Por factores climáticos o menor uso de tecnología la oferta sudamericana podría enfrentar algunas limitaciones en 2009. "Sin perjuico de esto, me sigue preocupando que se siembre tanto, que se haya corregido a la suba la oferta en los Estados Unidos y que todo esto da por resultado que haya una oferta abundante", indicó Miró.

En materia comercial, aconsejó a los productores realizar coberturas en la medida que el mercado reaccione y se advierta una situación de incertidumbre, particularmente durante el verano. "Si la cosas vienen mal climáticamente, soy de la opinión que hay que tratar de cubrir la soja; seguramente para esa fecha ya se van a presentar algunos negocios forward para poder aprovechar", señaló.

Sigfried Falk citó que, desde enero el aceite de palma bajó 52 por ciento y el de soja 39 por ciento. "Pero no debemos cometer el error de atribuir esto sólo a las bosas. La crisis financiera aceleró e hizo más estrepitosa la caída; sin la crisis de las bolsas los precios no hubieran caído tan pronto, pero iban a bajar", indicó. También mencionó que se estaría llegando a un piso, pero "no a un punto final" para iniciar la recuperación.

"China es un receptor clave y están levantando una cosecha récord de soja", mencionó Falk. Según el último informe mensual de Oil World, del último viernes, China recortará sus importaciones entre tres y cuatro millones de toneladas.

En 2008/2009, la superficie mundial de soja se incrementa en 11 millones de hectáreas, con una previsión de un plus de producción de 26 millones de toneladas; la producción excedería en un pequeño margen al consumo para quedar en un nivel neutro y se daría una leve recuperación de los stocks desde una merma de 10 puntos en 2007/2008, indicó el analista de Oil World.

"Los objetivos sobre los biocombustibles fueron demasiado ambiciosos y en alguna medida esto incidió en la explosión de precios; el uso per cápita tiene que bajar y esto es vía precios. Esto ha estado en el debate que hemos visto durante este año", afirmó Falk.

Respecto de los precios, analizó que se está ingresando "en un nuevo rango" situado por encima de los últimos 20-30 años; en términos históricos, durante el período 1975-2006, los valores de los aceites duplicaron los promedios de 1958-1972. "Podemos esperar un nuevo rango, pero habrá altibajos y cierta volatilidad", dijo.

Previamente, Loek Boonekamp, de la Ocde, ratificó las previsiones en cuanto a que los valores reales para la mayoría de las commodities agropecuarias en la próxima década (2008/2017) estarán en un rango de 20-30 por ciento por encima de la última década (1998/2007). "Son simplemente proyecciones, las cosas pueden ser distintas y por eso hemos estado evaluando distintos escenarios", aclaró.

Entre las hipótesis de corto plazo se toman en cuenta la baja de los precios del petróleo y que el consumo de biocombustibles se mantenga a los niveles de 2007. Ambos incidirán sobre los costos y harán presión sobre los valores de los granos.

Una luz en el túnel. El economista Juan Llach (IAE-Universidad Austral y Estudio Llach) mencionó que un giro importante para los acontecimientos futuros radica en la tendencia de apreciación de las monedas asiáticas. "Sería música para los productores de commodities que siga aumentando el poder adquisitivo y los salarios en dólares en Asia. Es un tema a tener en cuenta", dijo Llach. Y también mencionó que, como lección de esta nueva crisis mundial, China ya no verá conveniente que su economía dependa tanto del comercio exterior. "Los últimos datos muestran que en China están creciendo más las ventas minoristas que las exportaciones", agregó para concluir que después de esta crisis habrá más consumo y menos ahorro en Asia (factor positivo para los agroalimentos).

Los expertos coinciden: la fiesta de los súper precios tuvo un final abrupto y el proceso de digestión será lento, con pulsos recesivos y menor crecimiento en lo inmediato. Pero las commodities podrán ir por la revancha porque el mundo podrá hacer cualquier cosa, menos dejar de comer.

Fuente: Carlos Petroli - La Voz del Interior

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