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Pararse frente al Gobierno Actualidad

Las medidas de fuerza dividen opiniones en el campo

La propuesta que surgió de las recientes asambleas de productores puso a prueba a la dirigencia de las entidades del sector. La mayoría no está de acuerdo con adoptar una medida de fuerza. La relación con el Gobierno produce diferencias internas.
08/05/2006 00:00 hs

Las últimas medidas del Gobierno para contener los precios de la carne desnudaron las diferencias y ambiciones que existen, intramuros, entre las cuatro entidades más representativas del campo. La propuesta de un paro ganadero como corolario de las asambleas de productores de Villa Mercedes (San Luis) y Nueve de Julio (Buenos Aires) puso a prueba a las cúpulas de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Sociedad Rural Argentina (SRA), Federación Agraria Argentina (FAA) y Coninagro.

Esta semana es el turno de Rauch, en Buenos Aires, y el próximo 18 de San Justo, Santa Fe. Por ahora, los dirigentes intentan hacer equilibrio entre el reclamo de sus representados y la negociación con el presidente Néstor Kirchner, que ha decidido tomar el tema en sus manos. En el campo evalúan que ir hacia una medida de fuerza significaría romper, por un largo tiempo, el diálogo con el Gobierno, y podría derivar en el rechazo general de la sociedad a la cual desde hace años intentan acercarse. Intimamente, sin embargo, comienzan a aflorar cuestiones que tienen que ver más con pujas internas, en vista de los recambios por elecciones que habría a partir de septiembre próximo, como en el caso de la SRA y de la FAA. El río baja revuelto y algunos pescadores quieren hacer ganancia.

Tres entidades, Coninagro, SRA y FAA, manifestaron que no están de acuerdo con un paro. En cambio, en CRA, por su sistema de asambleas, el debate parece intrincado. Hasta ahora, en cada uno de los documentos que surgieron de los cónclaves en el interior, la propuesta de una medida de fuerza apareció solapada entre los últimos puntos. "Nosotros estaríamos de acuerdo con hacer una protesta, pero con un plan para el día después; porque hay muchos productores que tiran lo del paro, pero en realidad no mandan ni una vaca a Liniers", opinó el secretario de Confederaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Pedro Apaolaza.

Precisamente, en CRA se está dando una batalla interna entre los cordobeses de la Confederación Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), que quieren una medida contundente contra el Gobierno, y los bonaerenses de Carbap, que intentan mantener una actitud reflexiva ante el conflicto. "El Presidente está muy enojado con Llambías, porque no maneja a su gente", dijo esta semana una fuente de la industria frigorífica que estuvo con Kirchner.

Mario Llambías, presidente de CRA, es un hombre de ADN bonaerense que surgió de Carbap y sabe que los paros tienden a cargarse sobre las espaldas siempre de los mismos productores. Participó de las asambleas y, si bien deslizó críticas contra el Gobierno, es de la opinión de que el sector aún permanece aislado, y que antes de una medida de fuerza debería encarar una "campaña de esclarecimiento" ante la sociedad.

La figura carismática de Analía Quiroga, presidenta tercera de Carbap, también provocó un cimbronazo interno. Hay muchos dirigentes que la vislumbran como una candidata a la presidencia de la entidad este año.

Desde la SRA siguieron muy de cerca las asambleas de productores. El presidente de la entidad, Luciano Miguens, hizo declaraciones de apoyo, pero en ningún momento habló de paro. De hecho, la reunión de delegados de la SRA en Rosario terminó con un racconto del papel del campo en la recuperación económica del país y sobre los efectos negativos de las medidas. "Es nuestro deber alertar a la opinión pública sobre las graves consecuencias de estas medidas", sostuvo el documento final.

La SRA no está en una posición sencilla. En su comisión directiva revistan empresarios con intereses más allá del campo, que tampoco desean romper con el Gobierno. Miguens posiblemente deje la conducción de la entidad en septiembre próximo para dar lugar a Hugo Luis Biolcati, hombre con un estilo más directo que no responde a la tradición ganadera.

En la FAA, por fuerza, las cosas tienden a pendular entre un apoyo irrestricto al Gobierno y el fastidio de los chacareros cordobeses, del norte bonaerense y el sur de Santa Fe. Esta entidad blindó desde un principio su relación con Kirchner, aunque a mediados del año pasado realizó una protesta en Plaza de Mayo.

A su presidente, Eduardo Buzzi, lo tienta el discurso sobre reforma agraria, como ocurrió la semana pasada en Mendoza, y tiene vinculaciones con funcionarios como el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y dirigentes gremiales como el caso de Víctor De Genaro, de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA). Esto le ha valido el reclamo de "autonomía política" dentro de la entidad, aunque desde hace más de seis años se mantiene al frente de los federados. "Miguel Campos -secretario de Agricultura- está más cerca del pensamiento de la FAA que otros progresistas; la gente no es lo que dice sino lo que hace", dijo Buzzi a LA NACION, la semana pasada.

A quiénes representa cada entidad

SRA: es la entidad más antigua y tradicional del campo y representa a productores medianos y grandes, con sedes en el interior.

FAA: nació en Santa Fe y defiende el pensamiento de los pequeños y medianos productores que producen en escalas más chicas de tierra.

CRA: agrupa a muchos de los socios de la Rural, pero con un estilo de representatividad a través de 13 confederaciones en el interior.

Coninagro: los une el espíritu cooperativo, que en el campo tiene su mayor expresión en el sector acopiador de granos y la industria láctea.

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