Este fin de semana María Grande realizará la edición número 60 de su tradicional muestra de la Sociedad Rural. Punto de encuentro para agricultores y ganaderos que en familia recorren el predio y se aprontan a vivir la tradicional dinámica a cargo del Museo de Maquinaria Antigua de la ciudad.
Ángel “Nincho” De Angeli, es parte indisoluble de esa presentación que cautiva a miles de personas de diversas regiones del mundo. Literal que así son las cosas. De cara a esta celebración de número redondo, De Angeli habló con Campo en Acción, a través del aire de LT 14 Radio General Urquiza de Paraná; y puso en valor la conmemoración.
-¿Cómo fueron las primeras exposiciones de María Grande?
-Algo me contaron y algo me acuerdo, yo tenía 5 años. Pasamos el alambrado ahí lindero, porque mi padre les suministró luz y agua para la primera exposición con una línea interna; porque en casa había un grupo electrógeno grande y le prestó el galpón también para que los están internos. Después de la exposición de Hasenkamp, de 1966, más o menos a los treinta días hicieron la exposición en María Grande. Bueno, hoy en día están en el museo algunas de las máquinas que estuvieron en la primera exposición. Estaba Albarenque con la Magnano, Mediot que todavía existe la firma con la Angélica; mi padre tenía la Rotania, Abel Brondi con la Bernardín y Godoy de Sosa tenía los tractores Fahr. También había una firma, creo que Terpín de Victoria, que tenía John Deere. Estaba bien vestida en la primera exposición.
-¿Qué novedades tecnológicas presentaban algunas de estas cosechadoras que vos estabas nombrando?
-En 1966 se hablaba de los levantes hidráulicos en las plataformas de las máquinas, porque venían todas a palanca. Algunas importadas si venían con levante hidráulico, pero las nacionales casi todas eran con una palanca como los araditos viejos. Mi padre presentó la primera Rotania con levante hidráulico; Bernardín presentó la M17, que agregaba variador de velocidades. Fue una innovación muy grande y todavía no se pensaba en trillar a granel, eran todas a bolsa; de 1970 para adelante empezamos a ver las cosechadoras para cosechar a granel. La primera cosechadora con levante hidráulico Rotania que trajo mi padre, recuerdo la imagen de verla en nuestro galpón; esa máquina está acá en Santa Luisa. Me acuerdo que presentó dos, una con levante a cable y la novedad era la de hidráulico.
-¿Cómo se financiaba la compra de las maquinarias en ese tiempo?
-Muchas compras iban por Banco Nación. Me acuerdo bien que mi padre les presentaba la factura Proforma en el Banco Nación, con un crédito a cuatro años; y ahí ingresaba la gente, por eso se vendía tanto: porque la tasa de interés era muy módica y tenía los años de gracia. Nunca me voy a olvidar cuando el Banco Nación, creo que al cumplir 75 años hace ya 20 años, llamaron a algún representante de las instituciones de María Grande, y como representante de la Sociedad Rural fui yo. Entonces le preguntaron a un gerente ya estaba retirado, algo que le haya llamado mucho la atención de la sucursal de María Grande y recuerda de una vez que vinieron desde Buenos Aires porque había ocho facturas proforma de cosechadoras en esta sucursal. Y bueno, era que mi padre había presentado esas ocho facturas y se otorgaron los ocho créditos: trajo ocho cosechadoras juntas desde Sunchales a María Grande en marcha pasando por la balsa, por el túnel no la dejaban pasar.
-La primera presentación de lo que después se transforma en museo, ¿En qué año fue?
-En 2004, cuando María Grande cumple los 100 años. Bueno, la Federación Agraria y la Sociedad Rural quisieron hacerle un homenaje a los pioneros y a los inmigrantes que forjaban la tierra acá en el siglo pasado.
-¿Qué podríamos decir en cuanto a la cantidad de máquinas y de implementos que tiene el museo? Contanos también que novedad van a presentar este año.
-Tenemos dos trilladoras de parva, que son las que van a recibir este año haciendo la dinámica trillando parva. Una de 1908 y otra de 1917; y quedan en la grilla de restauración, una de 1916 y una de 1889 totalmente de chapa, que es una Ruston, todas esas son trilladoras. Las de madera venían inglesas o europeas, y las americanas son de chapa. Y después pasamos a la grilla de corte y trilla, que son las tiradas por caballo: hay una de 1926, hay una de 1931, que esas son americanas. Hay una nacional, una Senor B1 de 1937, que fue conseguida acá en la zona de Viale; con partes trajimos de la zona de Laguna Larga, Córdoba.
-¿Qué días y horarios van a estar en dinámica las máquinas cosechando?
-Las trilladoras de parva van a funcionar el día domingo; a las 17 horas estaríamos haciendo la trilla de trigo. Después hacemos un impasse, tomamos el mate cocido y algunos tragos de caña fuerte; y después seguiríamos con la trilla de lino. Por supuesto, el día sábado vamos a estar mostrando todas las máquinas y vamos a presentar la cosechadora-escuela, que ya está prácticamente terminada. Es una cosechadora Puzzi, donada por el amigo José Barrale, que se desarmó totalmente allá por enero. Luego se enarenó y se pintó, ocupando más de 40 litros de pintura, la cosechadora es amarilla y todos los componentes que se mueven adentro son rojos. La máquina va a estar totalmente descubierta: no va a tener ninguna chapa en los laterales y va a funcionar híbrida. Tiene un motor eléctrico gracias a la firma Bartoli, que nos proveyó de un motorreductor puesto en el eje principal y donde la máquina va a trabajar a muy bajas vueltas para que podamos apreciar todos los movimientos de todos los componentes que tiene una cosechadora dentro. Donde hace el milagro de la trilla, donde hace la limpieza apartando la paja de los granos; y también los ventiladores apartan el casullo los granos, así que va a estar todo el proceso.
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