La decisión de trabajar para levantar la persiana del frigorífico de San José, cerrado desde que la firma brasileña JBS dejara de faenar, es, tal vez, el mayor desafío del Gobierno provincial en materia ganadera y tiene dos objetivos centrales: recuperar fuentes laborales para los trabajadores de la carne y agregar valor en la provincia a la producción pecuaria entrerriana.
Si bien no se conocen muchos detalles de la iniciativa que impulsa el oficialismo, y que pilotea el ministro de Producción, Roberto Schunk, se sabe que el proyecto apunta a la creación de una sociedad anónima con participación del Estado provincial, cooperativas y productores entrerrianos, y que el Gobierno nacional aporta 20 millones de pesos para la compra de la planta industrial sanjosesina.
El borrador del proyecto está ahora bajo análisis en el Ministerio de Economía y pronto sería elevado a la Legislatura para su tratamiento.
En el Gobierno provincial se muestran muy optimistas y aseguran que la iniciativa es sustentable, pero entre los productores, al menos por ahora, hay mucha cautela incluso en aquellos que han participado en el debate con los funcionarios y también cierto grado de escepticismo.
Los ganaderos, en general, no cuestionan la decisión de la Casa Gris de trabajar para la reapertura del frigorífico sino que dudan de la viabilidad futura de la planta en un contexto nacional en donde el cierre de las exportaciones de carne ha sido la constante de los últimos años.
Opiniones. Uno de los productores que más ha discutido el proyecto con las autoridades provinciales se mostró extremadamente cauteloso a la hora de evaluar el proyecto. “Se está charlando, se avanza, pero aún no hay nada concreto”, dijo a El Diario, y hasta que la iniciativa “no esté cerrada, o medianamente cerrada, no vamos a hablar. Se sigue charlando, nada más”, remarcó con parquedad.
El hombre no quiso dar mayores precisiones porque “no queremos crear expectativas”, argumentó, aunque subrayó que “hay mucho interés del Gobierno provincial y del Gobierno nacional que quieren que el frigorífico sea para los productores entrerrianos”. “Estamos negociando la forma de asociación entre el Estado y los productores, se trabaja, se avanza”, agregó.
Gabriel Simonato veterinario, productor pecuario y ex presidente de la Sociedad Rural de La Paz, por su parte, consideró que el intento de reabrir el frigorífico “es válido desde el punto de vista de las emociones, pero empresarialmente creo que es muy difícil que llegue a buen puerto”.
Y el paceño expuso sus razones: “Si un gran jugador del mercado de carnes como JBS no le encuentra la vuelta al negocio, creo que será bastante complicado que lo pueda hacer un grupo con poca experiencia”.
Si no cambia el contexto, es decir las normativas vigentes y la visión del negocio de ganados y carnes, el proyecto “no será viable por más buenas intenciones que haya”. Por el contrario, “puede resultar frustrante”, advirtió Simonato.
El actual contexto, a juicio del también ex vicepresidente de Farer, “es el que ha hecho que buena parte de la industria frigorífica tenga gran parte de su personal con garantía horaria, es decir viviendo del Estado y no de la productividad del negocio. La intención puede ser buena, y ojalá tengan suerte, pero el contexto no da, no da”, enfatizó.
Escollo. El presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), Gonzalo Álvarez Maldonado, a su turno, diferenció entre la reapertura de la planta y la posibilidad de que la actividad de faena sea sustentable en el marco de la actual política ganadera del Gobierno nacional.
Desde el punto de vista de la infraestructura, opinó el dirigente, la reapertura del frigorífico “es viable” porque se trata de una planta “moderna, con buena capacidad de faena y capaz de elaborar productos cocidos y precocidos con alta tecnología”.
El problema central, según el también presidente de la Federación Entrerriana de Cooperativas (Fedeco), es el cierre de las exportaciones y la instrumentación de los ROEs que se han transformado “en un escollo” para toda la cadena, al punto que “el mercado está distorsionado, se perdieron más de 11 millones de cabezas y más de 27 mil productores dejaron la actividad”.
“El stock bajó, hay menos oferta y la industria este año va a faenar 10 millones de cabezas, o menos, cuando puede faenar entre 18 millones y 20 millones; es decir, casi la mitad de la capacidad de faena de los frigoríficos está ociosa”, remarcó.
Álvarez Maldonado, a su vez, alertó que la recomposición del rodeo ganadero y del consumo interno nos llevará, por lo menos, cuatro o cinco años, y “quién aguanta ese tiempo”. Por eso insistió en la necesidad de que el Gobierno “instrumente políticas activas para el mediano y largo plazo, y garantice previsibilidad” para respaldar el trabajo del productor que “hoy pone toda la carne en el asador: retiene hembras y deja terneras para que tener vientres en el futuro, pero es un proceso largo, lleva tiempo”.
Inviable. Miguel Aizaga, de la cooperativa El Pronunciamiento, de Basavilbaso, que aglutina en su mayoría a pequeños productores ganaderos entrerrianos, participó en varias reuniones en donde se debatió la iniciativa oficial. “Con el desastre que es la política ganadera nacional, nadie quiere ni pensar en esto”, dijo el cooperativista, y subrayó: “Con lo que está pasando con los frigoríficos, no hay posibilidades de que haya productores interesados en este proyecto”.
Aizaga, en este sentido, opinó que “el actual sistema de exportaciones es muy perverso, frena todo, traba todo. Entiendo la necesidad política de reabrir el frigorífico, pero con esta política ganadera, por ahora, para mí es inviable”.
Aizaga admitió que “al principio los productores se embalaron un poco (con la iniciativa oficial), pero después pararon la oreja y hoy diría que no hay mucho interés en el tema”.
Aventura. El vicepresidente 2° de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luis Miguel Etchevehere, igualmente, se mostró crítico con la política ganadera nacional y volvió a reclamar reglas claras para el sector.
El proyecto para reabrir el frigorífico “me parece una aventura, una mala aventura, como otras en las que ya se embarcó la Provincia en el pasado, como la de (el frigorífico) Santa Elena”, señaló el ruralista, para quien los funcionarios “en vez de estar ofreciendo en venta frigoríficos debieran trabajar para destrabar las razones por las cuales no se puede exportar carne en la Argentina”.
Etchevehere, en el actual contexto, evaluó que la reapertura de la planta “no es viable. No pudimos cumplir con la Cuota Hilton, y los frigoríficos están cerrando y despidiendo trabajadores por la sencilla razón de que el Gobierno nacional tiene prohibida la exportación de carne”.
Para el número tres de la SRA la solución a la crisis de la industria cárnica “no pasa porque el Estado compre, gerencie o tenga participación en frigoríficos” sino porque el Estado “libere las exportaciones”. De esa forma, razonó, habría competencia entre la exportación y el consumo interno, se formaría un precio, el productor podría producir más y, por esa mayor oferta, habría carne suficiente para el consumo interno a precios razonables”.
El Estado, advirtió, “se está metiendo en algo que en otras épocas nos fue muy mal. ¿Quieren volver a cometer los mismos errores? Es muy poco inteligente”.
Etchevehere, por último, entendió que “es muy difícil” que haya productores interesados en participar de la iniciativa oficial “cuando las exportaciones están paralizadas y cuando se están cerrando frigoríficos o están trabajando a la mitad de la capacidad instalada”, y resaltó que “para que una inversión sea sana y viable tiene que haber reglas claras y previsibilidad”.
El guiño de Moreno y julio como meta
La apuesta de reabrir el frigorífico de San José, en el departamento Colón, es la jugada más fuerte que encara la administración del gobernador Sergio Urribarri en materia ganadera en lo que va de su mandato. El ministro de Producción, Roberto Schunk, lo ha dicho varias veces: la idea es que el Estado entrerriano junto con empresas y productores entrerrianos sean los que pongan en marcha la planta.
Se trata del frigorífico más importante de la provincia. Tiene una capacidad de faena de 600 cabezas diarias y puede llegar a emplear hasta 500 personas, por lo que, en caso de concretarse la operación, pasaría a ser un activo productivo estratégico para la provincia, dicen en las oficinas oficiales.
Precio. En la Casa Gris el proyecto entusiasma cada vez más e incluso creen que están dadas las condiciones para comprarlo a un precio más barato que su valor real porque, argumentan, los brasileños de JBS la empresa propietaria se quieren retirar de Entre Ríos.
El precio real de la planta sería de unos 26 millones de dólares, pero se apunta comprarlo mucho más barato y tener una ganancia de capital.
Los fondos para concretar la operación surgen de un aporte de 20 millones de pesos que el Gobierno nacional ya le dio a la provincia y el resto del dinero se obtendría a través de un crédito del Bicentenario que estaría disposición de los productores y empresarios que participen del proyecto. Ese préstamo inmejorable, dicen en los despachos de la Casa Gris es a cinco años de plazo y con una tasa fija en pesos inferior al 10% anual.
Una vez reabierto el frigorífico, calculan en el Gobierno, ocupando sólo el 40% de la capacidad de faena alrededor de 70.000 cabezas por año se estaría pagando el crédito y quedaría un excedente para invertir y para distribuir utilidades entre los empresarios y productores involucrados en la sociedad anónima que manejaría la nueva empresa.
El entusiasmo oficial tiene dos sustentos: por un lado, la recuperación de la actividad ganadera que ya lleva más de un año y medio de buenos precios y que se mantendría en el futuro; y, por el otro, el respaldo que la provincia tendría del polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el funcionario más vituperado por los productores agropecuarios.
Se remarca, por ejemplo, que de los créditos a tasa subsidiada del Nuevo Bersa, alrededor del 40% está dirigido a la actividad ganadera, y citan a los principales especialistas del mercado de ganados y carnes quienes pronostican que la recuperación de la ganadería se mantendrá en el mediano plazo.
Entre Ríos, en la actualidad, tiene una participación del 3,4% del total de la faena nacional, cuando históricamente esa participación fue del 4%.
En el Gobierno piensan que volviendo a aquel 4%, nada más, es decir sin incrementar la participación en la faena nacional, harán marchar el frigorífico y podrán llegar a aquellos 70.000 animales que hoy están yendo a faena en otros lugares del país porque está cerrada la planta sanjosesina.
Confianza. Pero, más allá de estos números y de la recuperación de la ganadería, la administración Urribarri confía en que Moreno el hombre qué decide cuándo se puede exportar carne y cuándo no, respaldará la jugada entrerriana. “Nos va a dar todo el apoyo para que esto sea viable”, dijo una fuente oficial.
En la Casa Gris, por eso, una vez logrado el visto bueno de la Legislatura el proyecto ingresaría la semana próxima estiman que la reapertura y puesta en funcionamiento de la planta de San José se concretará en julio próximo.
Fuente: El Diario - Danilo Lima
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