Así, por ejemplo, en el informe "Perspectivas de la economía mundial" (abril 2008), publicada por el Fondo Monetario Internacional, existe un apéndice titulado
"Evolución y perspectivas de los mercados de productos básicos" (páginas 51-69).
Una posición similar se puede ver en el artículo de Donald Mitchell, "A Note on Rising Food Prices", publicado por el Banco Mundial (julio 2008).
En el primero de los trabajos se transcribe un cuadro titulado: "Alimentos, combustibles e inflación global", donde se compara la inflación global para las distintas regiones del mundo en el 2006 y en el 2007, y la contribución en esa tasa inflacionaria de los alimentos y de los combustibles.
La inflación del mundo en el 2006 fue de 3,4%; la inflación de los productos alimenticios de 3,4% y su contribución en la inflación global del 37%.
En el mismo año la inflación de los combustibles fue de 11,2% y su contribución en la inflación global fue de 19,9%. La inflación del mundo en el 2007 fue de 3,9%; la inflación de los productos alimenticios fue de 6,2% y su contribución en la inflación global fue de 44,3%.
En el mismo año la inflación de los combustibles fue de 4,1% y su contribución en la inflación global fue de 8%.
El aumento de los precios de los alimentos en el 2007 fue mayor en algunos países o regiones, por ejemplo en los países del Oriente Medio (+13,6%), países en desarrollo de Asia (+10,0%) y Comunidad de Estados Independientes (+9,2%).
Su incidencia en la tasa inflacionaria global fue para los mencionados países de 42,3%, 67,5% y 41,1% respectivamente.
Se dice en el informe que "preocupa en particular el encarecimiento de los alimentos, sobre todo en las economías emergentes y en desarrollo, dado que la proporción del gasto en alimentos supera con creces la proporción del gasto vinculado al petróleo. De hecho, las alzas de los alimentos representaron casi el 45% de la inflación global de 2007 en las principales economías industriales y emergentes, frentes a aproximadamente el 27% en 2006, con un impacto más amplio en las economías emergentes (casi el 70%) que en las avanzadas
(alrededor del 20%)".
Ante las mencionadas estadísticas, cabe preguntarse por el factor que es el causante de los aumentos de precios. En un subcapítulo que lleva como título «Los biocombustibles y el rápido crecimiento de las economías emergentes apuntalan los precios de los principales productos agrícolas», se dice lo siguiente: "Los precios de los alimentos subieron 39% entre febrero de 2007 y febrero de 2008. Las mayores alzas correspondieron al trigo, la soja, el maíz y los aceites comestibles, que batieron marcas. A igual que en el caso del petróleo, la carestía de los precios denota una situación de estrechez de los mercados, en que las existencias de los
principales alimentos están en los niveles más bajos de los últimos 20 años, pese a un crecimiento en general vigoroso de la producción. El estrechamiento obedece a varios factores".
A renglón seguido el Informe dice que "el aumento de la producción de biocombustibles en Estados Unidos y la Unión Europea ha estimulado la demanda de maíz, aceite de colza y otros granos y aceites comestibles. Pese a que todavía representan tan solo un 1,5% de la oferta mundial de combustibles líquidos, los biocombustibles
generaron casi la mitad del aumento del consumo de los principales alimentos en 2006-07, sobre todo por el etanol derivado de maíz que se produce en Estados Unidos. La demanda de biocombustibles ha encarecido no solo el maíz sino también otros granos, la carne, el pollo y los productos lácteos, en razón de los mayores costos y los efectos de sustitución de los cultivos y la demanda".
También se menciona como causa del aumento de los precios de los alimentos al "fuerte crecimiento del ingreso per cápita en China, India y otros países de mercados emergentes".
Desde el lado de la oferta, se menciona la sequía que azotó a varios países y que afectó la producción mundial de trigo durante el 2007 y en forma más tímida se dice que el "alza de los precios del petróleo también ha elevado los de la producción de muchos alimentos".
También se dice que las políticas de algunos países "pueden haber exacerbado las presiones alcistas sobre los precios mundiales". Se menciona aquí la actitud de China, Rusia, Ucrania, Kazajstán y Argentina que gravaron
las exportaciones de granos y redujeron los aranceles de los aceites comestibles, en tanto que India prohibió las exportaciones de arroz basmati y elevó los impuestos sobre la exportación de aceite de palma. Hay que
aclarar que no se puede colocar en la misma bolsa a países que pueden tener problemas alimenticios que al nuestro que es un país que exporta prácticamente el 80% de su producción granaria y cuyo abastecimiento
interno en ningún momento estuvo comprometido.
De la lectura anterior queda claro, para los autores del Informe que la causa fundamental del aumento de los precios durante el período 2007 y primeros meses del corriente año, son los aumentos de los precios de los alimentos. A su vez, que los mencionados aumentos de precios de los alimentos tienen como principal causa el aumento de la producción de biocombustibles, y es este punto el que debemos analizar más en detalle.
Según el USDA la producción mundial de granos (cereales y oleaginosos) durante la campaña 2006/07 fue de 2.409 millones de toneladas y en la campaña 2007/08 de 2.503 millones.
La utilización en la campaña 2006/07 fue de 2.383 millones de toneladas y en la campaña 2007/08 de 2.455 millones.
Los stocks, que al principio de la campaña 2006/07 llegaban a 453 millones de toneladas, terminaron a fin de esa campaña en 412 millones.
Al principio del ciclo 2007/08 los stocks llegaban a 412 millones de toneladas y a fin de ese ciclo a 398 millones.
En EE.UU. el consumo de maíz para la producción de etanol fue en el ciclo 2006/07 de 53,8 millones de toneladas. En el ciclo 2007/08 fue de 76,2 millones de toneladas.
El mencionado consumo de maíz no es total. Aproximadamente un 35% de su utilización para la producción de etanol da como resultado la producción de coproductos, es decir 19 millones de toneladas en el ciclo 2006/07 y 27 millones de toneladas en el ciclo 2007/08.
Con respecto a la producción de biodiesel derivado de los aceites de colza, soja, palma y otros, durante el año pasado se habrían utilizado alrededor de 7 millones de toneladas de aceites.
Como se puede observar, el consumo total de granos y aceites para producir biocombustibles, agregando la producción de otros países, puede haber llegado a 50 millones de toneladas en la campaña 2006/07 y a 75 millones de toneladas en la campaña 2007/08. Es decir que se habría utilizado un tonelaje de granos y aceites de 2,1% de la producción de granos en el primero de los ciclos mencionados y de 3% en el segundo de los ciclos.
De los números anteriores no podemos concluir que los biocombustibles son la principal causa del incremento de los precios de los alimentos, aunque tampoco negar que hayan tenido influencia y más si tenemos en cuenta que por la ley de King una ligera variación en la oferta (en este caso a través de la disminución de los stocks), pueden producir subas importantes en los precios de las commodities.
Cabe decir lo mismo del comentario que el Informe hace con respecto al aumento del nivel de vida de las poblaciones de China, India y otros países. Ese incremento lleva a un aumento en el consumo de determinados alimentos y, por lo tanto, a un aumento en los precios.
Pero un factor importante, aunque indirecto, que afecta el aumento de los precios de los alimentos es el crecimiento que tuvo el precio del petróleo. Por ejemplo, el flete oceánico aumentó considerablemente
en los últimos años. Ese incremento, en parte se debió a la falta de bodega para materia seca y en parte al incremento en los precios del crudo.
La falta de bodega debe haber incidido desde mediados de 2003 hasta el 2005, pero en el último año la incidencia mayor se debió al incremento del combustible. Para el caso concreto de nuestro país, la exportación de una tonelada de harina de soja a Rótterdam a principios de siglo tenía un flete cercano a los 20 dólares
y últimamente se ha llegado a 80 y hasta 90 dólares.
Las 75 millones de toneladas de granos, subproductos y aceites que exportaría Argentina en el corriente año pueden insumir un flete oceánico entre 6.000 y 7.000 millones de dólares y en esto no juegan ningún papel los biocombustibles.
Desde un punto de vista global, el consumo de petróleo asciende en el mundo a 85 millones de barriles por día. En 365 días tendríamos un consumo de: 85 millones de barriles x 365 días = 31.025 millones de barriles x
u$s 68 (precio promedio del petróleo a nivel mundial en 2007) = 2,11 billones de dólares.
El consumo de granos para producir biocombustible habría sido el siguiente: 70 millones de toneladas de granos (maíz) x u$s 147 la tonelada (precio promedio de Chicago durante el 2007) = 10.290 millones de dólares.
Es decir que la utilización de petróleo durante el año pasado, comparativamente con los granos que se utilizaron para la producción de biocombustibles, tuvo un valor mayor de aproximadamente 205 veces (2,11 billones de dólares contra 10.290 millones).
Sin negar que la utilización de maíz y aceites para producir biocombustibles jugó algún papel en el incremento de
los precios de los alimentos, creemos que la influencia del precio del petróleo (que se incrementó en 53% durante el año pasado) tuvo un papel más relevante.
Por otra parte, y como también se dice en el Informe, los biocombustibles representan hoy día el 1,5% de la oferta de combustibles líquidos, porcentaje que aplicado sobre el consumo de petróleo que hemos mencionado
más arriba de 2,11 billones de dólares, representa 31.650 millones de dólares, que es una cifra 3,1 veces superior al consumo de granos para producir biocombustibles.
Es decir que en principio, la mayor oferta de combustible, teóricamente, tendría que haber producido una baja en el precio del mismo y compensado el aumento de los precios de los alimentos. Por supuesto que éste es un tema para el debate.
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario